Alemendra: Una industria que evoluciona
En la actualidad, hay una preocupación que invade a todos los productores de almendra a nivel global y que se relaciona con que el mercado no les cubre sus costos. California es un reflejo de ello, con grandes extensiones de almendro arrancadas y ventas masivas de su cosecha de 2024 a precios al límite de sus costos.
España, por su parte, puede considerarse como un yin y yang en esta industria; pues es una muestra de los éxitos de algunos pocos y el franco deterioro de vida de miles de agricultores. Respecto del primer punto, puedo indicar que algunos fondos de inversión y un par de empresas, desarrollaron un modelo de escala internacional teniendo huertos en Portugal y España, llegando una de ellas a más de 60.000 hectáreas de almendro.
Estas compañías manejaron los costos de adquisición de maquinaria y de procesos a niveles no vistos, reduciendo los costos generales gracias al volumen y pudiendo ofrecer una calidad consistente cada año, con almendras frescas y de calidad.
En contraposición, algunos productores que manejaban hectáreas con baja productividad y bajos volúmenes, al ver malos precios, solo se quedaban con los subsidios a la ruralidad y guardaban sus cosechas a la espera de mejores valores. No detectaron que pasado un umbral de tiempo, el resultado es inevitablemente una muy mala calidad de la fruta, la que no mejorará por juntarla con la cosecha venidera.
La idea de la cualidad histórica de una península productora de ricos turrones se fue desvaneciendo del imaginario local y luego internacional, al punto de que hoy España es reconocida por sus jamones más que por sus almendras. No se pudo evitar este fuerte y trágico declive que afecta a miles de pequeños agricultores. Hoy España sigue teniendo 560.000 hectáreas de almen-dro, pero solo 160.000 son modernas.
LA DIFERENCIA DE AUSTRALIA
Pero también hay excepciones y es el caso de Australia, que pasó de 3.000 hectáreas de almendras hace 10 años a más de 200.000 hectáreas plantadas, además de genética propia en porta injertos y variedades productivas, que responden a sus necesidades locales, clima y suelo. A ello se suma una demanda de su fruta por encima de lo que hoy cosecha, con alianzas comerciales con Inglaterra, China e India, que la llevan a seguir invirtiendo en nuevas plantaciones y a dar estabilidad a sus fruticultores durante los siguientes 15 años, la misma edad útil de una plantación moderna.
Ello lleva a preguntarse, entonces, cómo este país logró marcar una diferencia importante.
En primer lugar, reconoció sus fortalezas productivas y hoy en día tiene huertos con niveles de más de 3.000 kilos de pepa por hectárea.
En cuanto a sus exportaciones, se pueden destacar dos puntos. Su mercado inicial fue
Asia, en donde tienen una cultura de fruta seca muy arraigada; pero además encontró ventajas comerciales: al detectar un mayor costo de importación desde España a Inglaterra, al salir esta de la Comunidad Económica Europea, pudo ofrecer sus almendras a menores costos por kilo, pese a su lejanía.
Finalmente, podemos destacar la mecanización de todos sus procesos desde el minuto uno, en que se iniciaron las plantaciones, desde el vivero hasta la cosecha; además, el desarrollo de soluciones que se aplicaban masivamente y en las que participaban todos los actores, incluido el Estado.
Ambas caras de la moneda nos llevan a preguntarnos entonces qué hacer con la industria almendrera en Chile.
EL PRESENTE DE LA ALMENDRA

Foto 1: Chile tiene clima y suelo disponible, lo que genera la capacidad de ofrecer almendras frescas en contra estación respecto de California.
Antes de analizar qué medidas pueden aplicarse a la industria nacional, es necesario entender en qué escenario nos encontramos como país productor de este cultivo. Hace ocho años la industria hablaba de más de 9.000 hectáreas en producción, sin embargo, hoy podemos estimar una superficie que no supera las 6.000 hectáreas. ¿A qué se atribuye? En la Cuarta Región casi desaparecieron las plantaciones, situación similar a la Quinta Región, donde, a la luz de la sequía y cambios en el uso del suelo, se perdió la mitad de las hectáreas.
Respecto a la Región Metropolitana, sobran razones para ver cómo las zonas históricas de Paine, Buin, Calera de Tango, Curacaví y Melipilla sucumbieron por paltos, nogales, cerezas o incluso inmuebles.
Llegamos a la Sexta Región, donde la precordillera, zona histórica de almendros, mantiene plantaciones antiguas y algunas pocas nuevas. En los valles centrales el desarrollo de cerezas y ciruela seca es notable; mientras que en la costa se puede ver alternancia de frutales entre ciruela seca y almendros, lo que da un respiro para estos últimos.
En estas regiones se concentraba el 80% de las almendras en Chile y eso explica fuertemente su deterioro en las hectáreas productivas. Sin embargo, las mismas razones edafoclimáticas, sumadas a la estabilidad macroeconómica y las políticas favorables que se observaron para la llegada de las avellanas, son las que se pueden proyectar para la almendra.
QUÉ PUEDE LOGRAR CHILE
Nuestro país tiene clima y suelo disponibles, lo que genera la capacidad de ofrecer almendras frescas en contrasestación respecto de California, con una condición de fruta fresca que nunca perderemos. El mercado mundial lo valora y compensa las mermas del hemisferio norte con las producciones del hemisferio sur, sumado a mercados premium que pagan por calidad extra.
A modo de ejemplo, Alemania, Países Bajos y Medio Oriente son mercados estables con proyección de desarrollo, dispuestos a pagar la calidad que exigen y que sí puede certificarse desde Chile. En este sentido, también se puede mencionar que Brasil y Argentina son mercados desabastecidos de nuestra almendra y que históricamente han buscado la almendra.
Asimismo, se trata de un producto que genera impactos en ámbitos considerados sensibles en la agricultura, tales como la mano de obra y el consumo hídrico. En primer lugar, es posible manejar el huerto de manera 100% mecanizada, y contamos con la maquinaria tanto de cosecha como de proceso, por lo que hay una baja necesidad de trabajadores.
En cuanto al agua, es de bajo requerimiento, hasta el punto de permitir un manejo sin riego en zonas próximas a la costa, sin uso de porta-injerto.
Finalmente, me referiré al tipo de producto. Tenemos un prestigio ganado en las almendras, donde la nueva genética es clave. Cabe destacar la fruta tipo Non Pareil, de floración en septiembre, cosecha precoz y que abre las puertas de la séptima a la novena región para plantar almendras. Es un alimento hipoalergénico y nutracéutico, cuyo consumo a nivel mundial aumenta en 5% anual. Pero además, los subproductos hacen que el 100% de la almendra sea utilizable: por ejemplo, el pelón se usa como alimento para animales y la cáscara como biomasa de calderas.
Si consideramos todas estas razones, estimo que no son pocos los puntos que nos entregan la posibilidad de analizar la viabilidad de este cultivo. Hago un llamado a que hablemos de almendro, debatamos, el futuro de las plantaciones tecnificadas es muy prometedor para Chile.

Foto 2: A nivel nacional, el almendro se trata de un cultivo en que se puede manejar el huerto de manera 100% mecanizada. Se cuenta con la maquinaria tanto de cosecha como de proceso, por lo que hay una baja necesidad de trabajadores.
UNA EVOLUCIÓN NECESARIA
Como hemos visto, hay mercados que han logrado el éxito y otros que, lamentablemente, han vivido todo lo contrario. Dadas las ventajas con las que cuenta nuestro país, podemos seguir reconociendo las fórmulas de éxito y aportar al desarrollo sustentable.
Evolucionar siempre es doloroso, pero es una condición natural de las especies, a la hora de adaptar sus modelos de sustentabilidad, de cara a enfrentar las realidades medioambientales.
En este sentido, como industria de la almendra, debemos adaptarnos para ofrecer un alimento tan útil para el ser humano, que reúne condiciones intrínsecas y externalizables.
Cada productor debe considerar la siguiente ecuación: el mundo requiere alimentos más baratos, en menor superficie, más amigables con el medio ambiente y de mayor calidad.
Sin embargo, contamos con las condiciones y las herramientas para resolverla. Que esta industria tenga un impulso va a depender del análisis y de la oportunidad que le demos.