Alimentos más caros y logística bajo presión: el impacto global de la guerra en Irán

El alza en fertilizantes, combustibles y fletes marítimos presiona los costos productivos, anticipando un escenario complejo para la producción agrícola y el precio de los alimentos.
Abril 7, 2026

El conflicto en Irán está profundizando sus efectos sobre la economía global, con consecuencias directas en los precios de la energía, los alimentos y los insumos agrícolas. Lo que comenzó como una escalada geopolítica en Medio Oriente hoy se traduce en un shock que afecta las cadenas de suministro, el comercio marítimo y los costos productivos a nivel mundial.

Uno de los puntos críticos es el estrecho de Ormuz, una vía estratégica por donde circula una parte relevante del comercio de energía y fertilizantes. La creciente inseguridad en la zona ha afectado profundamente su operación: al menos 16 embarcaciones han sido atacadas hasta inicios de abril, lo que ha llevado a muchas compañías a evitar la ruta y redirigir sus envíos.

Energía en alza y presión inflacionaria global

La interrupción parcial del tránsito ha impulsado con fuerza el precio del petróleo, elevando el valor de los combustibles en distintos mercados. En Estados Unidos, por ejemplo, el precio promedio de la gasolina superó los US$4 por galón durante marzo, reflejando el impacto directo del encarecimiento del crudo.

Este aumento tiene un efecto en cadena: mayores costos de transporte, logística más cara y presión sobre los precios finales de bienes esenciales, especialmente alimentos.

Fertilizantes al alza: una amenaza directa para el agro

El impacto en fertilizantes es particularmente relevante. Cerca de un tercio del comercio mundial de urea —clave para la producción agrícola— depende del paso por el estrecho de Ormuz. La disrupción en esta ruta ya ha provocado alzas en los precios de referencia, como el de la urea egipcia.

Este escenario anticipa mayores costos para los productores agrícolas, lo que podría traducirse en menores márgenes y, eventualmente, en un encarecimiento de los alimentos a nivel global.

Logística tensionada y costos de transporte en aumento

El deterioro de la seguridad en la región ha obligado a las navieras a modificar sus rutas, evitando zonas de riesgo. Esto implica trayectos más largos, retrasos en las entregas y mayores costos operativos.

A la par, las aseguradoras han aplicado recargos adicionales a los envíos que transitan por Medio Oriente, lo que refleja el mayor riesgo. También se han incorporado sobrecargos vinculados al alza del diésel, lo que está elevando aún más las tarifas de transporte marítimo.

Exportaciones bajo presión y mercados más volátiles

Las disrupciones en el estrecho han generado congestión y retrasos en el flujo de mercancías, lo que ha afectado la disponibilidad de productos y ha presionado sus precios al alza. Materias primas como aluminio y plásticos ya evidencian incrementos, en un contexto de oferta restringida.

El impacto ya comienza a trasladarse a los consumidores. El aumento de los costos de transporte y producción está encareciendo los alimentos en distintos países, y los precios de productos frescos podrían seguir esa tendencia si persisten las restricciones a los fertilizantes y a la logística.

Un escenario desafiante para el comercio agrícola

La combinación de energía cara, fertilizantes al alza y logística más costosa configura un escenario complejo para el sector agroexportador. Países como Chile, altamente dependientes del comercio exterior, enfrentan un entorno de mayor incertidumbre y presión sobre su competitividad.

En entrevista con la Radio Duna, Antonio Walker, el presidente de SNA, aseguró que a nivel nacional, los costos agrícolas están incrementando de manera importante tanto en las importaciones como en las exportaciones. Esto, dijo, mantendrá la presión sobre los precios de los alimentos durante los próximos meses.

“Nos vamos a ver sujetos a un aumento muy importante de los fletes marítimos; por ende, la logística se altera”, dijo, agregando que “el Medio Oriente es un mercado importante para las manzanas, peras, kiwis y uva de mesa chilenas, por lo que hemos tenido que hacer nuevos programas comerciales”.

El conflicto en Irán no solo está redefiniendo el equilibrio geopolítico, sino que también está tensionando los pilares del comercio global. En ese contexto, el agro figura entre los sectores más expuestos a este nuevo ciclo de volatilidad.