Alpina 10 impulsa una nueva etapa para la frutilla chilena con rendimientos de hasta 70 toneladas por hectárea
La industria chilena de la frutilla, históricamente enfocada en la exportación de congelados, atraviesa un proceso de ajuste productivo tras años complejos marcados por problemas sanitarios como el nemátodo. En ese escenario, la irrupción de Alpina 10 comienza a cambiar la conversación en el campo.
En la Cooperativa Campesina Tres Piedras, en Pelluhue, Región del Maule, el impacto ya es tangible. La organización —integrada por seis socios y cerca de 40 productores— decidió incorporar la nueva genética en un momento en que el rubro necesitaba reimpulsarse.
“Nosotros comenzamos con 275 mil plantas de la variedad Alpina 10”, comenta su gerente, Nurys Muena. La evaluación inicial fue concreta: “En mi huerto, por ejemplo, pusimos mil plantas de esta variedad. Además, teníamos 5 mil de Monterrey. Con la primera cosechamos 40 bandejas y, con 5 mil plantas de la otra variedad, sacamos 30. Con mil plantas y cosechando más de 5 mil, no había mucho que pensar”.
Rendimientos por sobre el promedio
Las referencias técnicas para plantaciones tipo mulch con variedades tradicionales como Monterrey o Albión sitúan los rendimientos en torno a 50 mil kilos por hectárea, según el manejo. Alpina 10, en cambio, ha alcanzado promedios cercanos a los 70 mil kilos por hectárea.
“La productividad es realmente espectacular”, afirma Muena. A ello suma atributos de calidad: “No tenemos fruta deformada; es dulce, grande y, sin duda, es clave seguir las recomendaciones de quienes producen la planta”. Según su experiencia, el rendimiento puede duplicar e incluso triplicar al de otras variedades, permitiendo recuperar la inversión en la primera temporada.
Eso sí, advierte que el manejo es determinante. “Es importante considerar los cuidados que requiere la planta. Nosotros hemos confiado en una variedad que se adapta muy bien: el riego es el mismo que en las anteriores, pero la principal diferencia está en la distancia de plantación en el huerto, ya que estamos estableciendo las plantas a 40 centímetros entre sí”.
Doce años de trabajo previo
El origen de Alpina 10 se remonta a Brasil. Leo Rufato, académico de la Universidad de Santa Catarina, explica: “Participé desde el principio y soy coordinador de este proyecto. Este partió hace 12 años en Brasil e hicimos un convenio con el CREA de Italia. El material estaba adaptado para el sur de ese país, con menos horas de frío”.
Durante ese proceso se evaluaron más de 60 variedades en condiciones de menor acumulación de frío. “Introdujimos más de 60 variedades en Brasil para evaluar cómo funcionaban en nuestro clima, con menos frío; algunos de esos materiales no rindieron. Paralelamente, hicimos mejoras en el tipo de producción y en el mantenimiento de las plantas”, detalla.
Hace cuatro años el foco se trasladó al sistema de multiplicación. “Comenzó la búsqueda de cómo podríamos mejorar el sistema de multiplicación en los viveros. Fuimos a una feria en Brasil y allí vimos las ventajas de tener un vivero colgante y trajimos diversas variedades de frutillas y las probamos en Chile en conjunto con la Universidad de Santa Catarina. Después de varios intentos, optamos por la Alpina 10, que es la que mejor se adaptó a nuestras condiciones climáticas”, explica Bernardo Saavedra, encargado zonal centro de Agromillora Sur.
Viveros colgantes y sistema vertical
El modelo implementado en Chile se basa en un sistema vertical que mantiene gran parte del material fuera del suelo, en sustratos controlados.
“El sistema vertical fue diseñado en Brasil; gran parte de los materiales está fuera del suelo, solo con sustratos, y tiene una sanidad muy grande; el sistema vertical que produce los estolones para los productores es un sistema muy utilizado en Italia denominado Mini Drive Plant y está listo para producir inmediatamente. Las plantas no sufren estrés y empiezan a producir a los 60 días”, explica Rufato.

El sistema de riego en sustrato permite una nutrición balanceada. “El sistema de riego en el sustrato provee nutrición balanceada con abonos de potasio, fósforos y boro para tener una buena producción sin perder la calidad, y los resultados de producción de la frutilla son sorprendentes”, agrega.
Desde Agromillora Sur, Leonel Gutiérrez, gerente de Producción, señala: “Lo que nos motivó a implementar este nuevo sistema de producción de plantas de frutilla fue diferenciarnos con un modelo que garantizara la sanidad, la calidad y la eficiencia”.
Describe que el plantel madre se establece en invernadero mediante canaletas y riego por goteo autocompensado. “Los estolones quedan suspendidos en un sistema similar a la agricultura vertical, con macetas rectangulares y piquetas dirigidas a cada planta madre, lo que asegura mayor uniformidad y un drenaje más eficiente”. Además, el modelo incorpora automatización climática y de riego con sensores que permiten decisiones basadas en datos.
Comportamiento productivo
En suelo, la planta puede alcanzar alrededor de 2 kilos por unidad, mientras que en sistemas hidropónicos —como los utilizados en Brasil y parte de Italia— llega a aproximadamente 1,2 kilos por planta.
“En Chile se adaptaron bastante bien, rinde unos 2,2 kilos por planta y por sobre lo que se cosecha en Brasil. El manejo que se hace en el suelo es bastante bueno, hay baja lluvia y buen abono”, afirma Rufato.
En términos climáticos, la variedad puede producir durante todo el año si mantiene temperaturas adecuadas. Cuando los registros superan los 32°C o descienden bajo los 10°C, la producción disminuye.
Proyección hacia el mercado
Desde diciembre de 2025, Agromillora Sur inició la entrega de plantas a sus clientes. En esta primera fase, la fruta se ha destinado principalmente a congelados de exportación.
“En Agromillora ya contamos con plantas disponibles para abastecer a distintos mercados y, desde diciembre de 2025, hemos iniciado las entregas a nuestros clientes”, señala Saavedra. Sobre el mercado interno, agrega: “Nuestra expectativa es que, durante la próxima temporada, esta variedad llegue al mercado local, destacando por su dulzor —entre 10 y 12 grados Brix—, su buen color y su atractivo tamaño”.
Para Rufato, el trabajo conjunto ha sido clave: “Para nosotros es una compañía muy seria, quieren mejorar y aportar a la fruticultura y están preocupados por innovar: se invirtieron muchos recursos para lograr estos resultados. La confianza entre el CREA de Italia y la Universidad Santa Catarina de Brasil fue un trabajo público-privado con uno de los resultados más importantes que hemos logrado como investigador y universidad”.