Amplían plazos de licitación del Puerto Exterior de San Antonio y sector advierte sobre señales a la inversión
La determinación de la Empresa Portuaria San Antonio (EPSA) de ampliar el plazo para la recepción de ofertas del proyecto Puerto Exterior generó diversas reacciones en el ámbito logístico y empresarial. La estatal informó que la nueva fecha límite para presentar propuestas será el 10 de julio, en el marco del proceso para adjudicar las obras de abrigo y los trabajos asociados de esta iniciativa clave para el sistema portuario nacional.
Según el Portal Portuario, desde el ámbito logístico regional, Javier León, secretario ejecutivo del Consejo Regional Logístico (Corelog), manifestó reparos ante la modificación del calendario original. A su juicio, cualquier postergación representa una señal negativa, ya que podría interpretarse como falta de suficientes interesados o como una espera estratégica ante eventuales cambios en el escenario político.
León planteó además que, para fortalecer el atractivo del proceso, podría evaluarse una estrategia conjunta que integre el desarrollo del Puerto Exterior de San Antonio con la ampliación del Terminal 2 de Valparaíso, correspondiente a la Empresa Portuaria Valparaíso. Incluso sugirió avanzar en una visión integral que incorpore infraestructura crítica en el Paso Los Libertadores, incluyendo un eventual túnel de baja altura en el Cristo Redentor, con el objetivo de ofrecer a los inversionistas un paquete de proyectos de mayor escala y proyección.
En el plano gremial, el presidente de la Cámara Regional de Comercio y la Producción, Javier Torrejón, llamó a evitar nuevas extensiones en los plazos. Si bien reconoció que en iniciativas de esta magnitud pueden requerirse ajustes para asegurar propuestas de alto estándar técnico y financiero, advirtió que prolongar reiteradamente el cronograma podría afectar la percepción de certeza que demandan los inversionistas.
Para el dirigente, el Puerto Exterior no constituye una obra aislada, sino una infraestructura habilitante para el comercio exterior chileno y para la competitividad de largo plazo. En ese sentido, subrayó que la Región de Valparaíso necesita avanzar con definiciones claras que permitan recuperar el dinamismo económico, atraer capital y generar empleo.
Una mirada distinta expresó Edmundo González, presidente de la Liga Marítima de Chile (Ligamar), quien consideró que la extensión podría interpretarse como una medida orientada a fortalecer la calidad de las propuestas. Desde su perspectiva, otorgar un plazo adicional razonable permitiría a los consorcios presentar ofertas más robustas y competitivas, lo que redundaría en una mejor adjudicación para el país.
González enfatizó que se trata de una iniciativa emblemática para el desarrollo portuario chileno de las próximas décadas, por lo que —a su juicio— resulta prioritario privilegiar la solidez técnica y financiera de la propuesta ganadora, siempre resguardando que no se generen dilaciones innecesarias.
Desde EPSA se informó que la modificación del calendario responde a solicitudes de las empresas precalificadas, que requirieron más tiempo para ajustar sus propuestas. Asimismo, la extensión permitiría armonizar los plazos con el cierre del proceso de evaluación ambiental. Cabe recordar que la adjudicación estaba prevista inicialmente para el 6 de marzo, fecha que ahora quedará sujeta al nuevo cronograma.
El debate evidencia la relevancia estratégica del Puerto Exterior de San Antonio dentro de la red logística nacional, en un contexto en el que la planificación portuaria, la articulación con la infraestructura terrestre y las señales de estabilidad regulatoria resultan determinantes para sostener la competitividad exportadora de Chile.
Relevancia para la fruticultura nacional
Actualmente, el Puerto de San Antonio es uno de los principales nodos de salida de la fruta chilena, junto con el Puerto de Valparaíso. En temporadas de alta demanda —especialmente entre noviembre y abril, cuando se concentran los embarques de cerezas, uvas de mesa, arándanos y otras especies— la presión sobre la infraestructura portuaria se intensifica.
La disponibilidad de frentes de atraque, la capacidad de almacenamiento de contenedores refrigerados y la fluidez en los accesos terrestres son variables críticas para cumplir con ventanas logísticas cada vez más exigentes.
En ese contexto, el Puerto Exterior de San Antonio no solo representa una ampliación física, sino también una infraestructura habilitante para el crecimiento de las agroexportaciones en las próximas décadas. La posibilidad de aumentar significativamente la capacidad de transferencia de contenedores permitiría reducir los riesgos de congestión, mejorar la eficiencia operativa y fortalecer la cadena de frío, elemento clave para productos altamente perecibles que viajan a destinos lejanos como Asia, Estados Unidos o Europa.
Para la industria frutícola, donde los tiempos de tránsito y la condición de llegada determinan los precios y el posicionamiento comercial, contar con mayor holgura logística es un factor estratégico. Sin expansiones relevantes en la macrozona central, existe el riesgo de que los puertos operen al límite de su capacidad en la próxima década, lo que generará sobrecostos, demoras y pérdida de competitividad frente a otros países exportadores.