Análisis temporada de cerezas: Con ALTAS exigencias
La temporada de cerezas chilenas finalizó dejando un sabor amargo en la industria, además de varios desafíos por enfrentar. Este periodo marcó un récord de exportación, generando un reto logístico y de coordinación importante, el que se resolvió de forma bastante exitosa. Sin embargo, los altos volúmenes y la concentración en el mercado chino provocaron presión en las cotizaciones, las que durante toda la campaña se mantuvieron por debajo de años previos, con consumidores activos insuficientes en las semanas previas al Año Nuevo Chino, en comparación a años anteriores y, como es normal en escenarios de sobreoferta, más exigentes en cuanto a calidad.
La temporada 2024/25 alcanzó las 626.013 toneladas (125,2 millones de cajas equivalentes), con un incremento del 51,2% respecto a la campaña previa. Como ya es tradicional, Lejano Oriente absorbió gran parte de la oferta (93,9%), seguido de lejos por Norteamérica (3,4%), Latinoamérica (1,5%), Europa (1,1%) y Medio Oriente (0,1%). Todos los mercados presentaron alzas en las exportaciones, con variaciones que oscilaron entre un +31% y un +202%.
Respecto a China, el principal mercado, el volumen despachado alcanzó las 569 mil toneladas (113,8 millones de cajas eq.), absorbiendo por sí sólo el 91% de la oferta chilena e incrementando en un 51% lo hecho la temporada previa.
UN INICIO INCIERTO
El inicio de la temporada estuvo marcado por una serie de aspectos que generaron incertidumbre. Se comenzó con la presencia de la mosca de la fruta en algunas zonas del país y los protocolos de exportación que incorporaban el tratamiento de frío, a lo que se sumó un Año Nuevo Chino temprano (29 de enero). Pese a ello, la temporada de cerezas se logró sacar adelante, dejando varios desafíos para el futuro. Por un lado, se alcanzó un récord en las exportaciones hacia el mundo, logrando una logística eficiente en la mayoría de los casos, pero, por el otro, el gran volumen sumado a la heterogeneidad de la oferta, presionó severamente las cotizaciones. Si bien, eventualmente se esperaba una caída en los precios a medida que aumentaban los envíos, respondiendo a la ley de oferta y demanda, esta campaña sentó un precedente, con cotizaciones por debajo de años anteriores a lo largo de todo el periodo, solo comparables con las alcanzadas durante la temporada 2020/21, cuando China aún se encontraba con restricciones post pandemia. Este hito sirve como un momento de reflexión para la industria, y para preguntarse cómo hacemos para seguir adelante y mantener la rentabilidad de los productores.
Uno de los problemas que se visualizaron durante esta campaña en el principal mercado chileno, fue la calidad de la fruta arribada. Si bien la industria ha hecho un esfuerzo año a año para llegar a un mayor número de consumidores por medio de promociones, campañas de marketing y logística mejorada para ampliar los puertos de arribo, la calidad este año no cumplió con lo esperado, siendo un factor importante en la decisión de compra. La abundancia de calibres pequeños, y la falta de color y dulzor fueron temas recurrentes esta temporada, lo que sumado a la sobreoferta, impactó directamente en los resultados.
¿EN QUÉ ESTÁ CHILE ACTUALMENTE?
De acuerdo a los últimos catastros elaborados por Odepa-Ciren, la superficie de cerezas en Chile al 2024, se estima que alcanzaría las 76.881 hectáreas, aumentando más de un 350% en diez años. De ellas, el 42% estaría en el Maule (32.801 há) y el 39% en O’Higgins (29.935 há), siendo las regiones con mayor concentración a nivel nacional. Respecto a la etapa productiva, el 47% de la superficie correspondería a plantaciones con producción creciente, un 29% en formación, 23% en plena producción y solo un 1% a producción decreciente, mostrando así cómo los nuevos planteles han crecido a un ritmo exponencial y muy por sobre la tasa de reemplazo natural (problemas fitosanitarios y/o senescencia).


Respecto a la superficie por variedades, la lista la encabeza Santina (37,3%), seguida de Lapins (22,5%), Regina (14,6%), Kordia (5,5%) y Sweet Aryana (3,4%), entre otras con menor representatividad; siendo Lapins la principal variedad exportada con 38,9 millones de cajas equivalentes. No obstante, la ventaja momentánea estaría dada por la etapa productiva de cada una de las variedades: mientras en el caso de Lapins la producción se concentra en una etapa creciente (51%) y de plena producción (32%), en Santina la etapa de formación (35%) y producción creciente (50%) son más relevantes, por lo que es probable que en el corto o mediano plazo la segunda variedad sea la más importante.

A modo de ejemplo, durante la última campaña las exportaciones de Santina alcanzaron las 194 mil toneladas, incrementando su volumen en un 125% respecto el 2023/24. El aumento que ha tenido Santina, así como otras variedades que se cosechan previo a Lapins, viene de la mano de las mejores condiciones comerciales percibidas, dada la ventana que se genera en los mercados de contraestación y lo acotado de la oferta, principalmente en noviembre, asi como también una forma de aplanar la curva de cosecha, packing y por ende de exportación, tratando de aminorar el impacto de los peaks en los precios.
La industria chilena aún se encuentra en una etapa de crecimiento, con la superficie y volúmenes tendientes al alza, y por ende con muchos desafíos. Chile está consolidado como el principal exportador de cerezas a nivel mundial, y requiere que a lo largo de la campaña pueda mantener el interés de los consumidores, así como los niveles de precios que permitan márgenes sanos.
DESAFÍOS DE LA CEREZA CHILENA
La sobredependencia del mercado chino es uno de los mayores desafíos estructurales que enfrenta actualmente la industria de las cerezas chilenas. Más del 90% de las exportaciones se destinan al gigante asiático, lo que convierte a ese país en el principal y prácticamente único motor del negocio. Esta concentración de mercado, que en un principio fue vista como una oportunidad dado el potencial de crecimiento, hoy representa un riesgo, con Chile quedando subordinado a lo que ocurra en un único mercado, ya sea político, económico, climático, sanitario, entre otros aspectos.
Si bien todos hablan de diversificar, debemos tener ciertas consideraciones, pues no cualquier mercado es capaz de absorber la oferta actual de Chile, y las festividades y el simbolismo de la cereza en China lo hacen un destino muy atractivo. Sin embargo, dentro del país existe una alta concentración en ciudades como Guangzhou y Shanghai, lo que sugiere que la promoción del consumo se enfoque en atomizar la oferta hacia zonas menos saturadas. Adicionalmente, no debe dejarse de lado la prospección de nuevos mercados y/o la implementación de estrategias de marketing que permitan ampliar el consumo en los países ya desarrollados. La cereza tiene la particularidad de no ser un negocio de 52 semanas; la oferta del Hemisferio Sur no se traslapa con la del Norte, por lo tanto los retails lo toman como una campaña diferente. La fruta es muy conocida en Europa y en Estados Unidos, pero necesitamos que los retails vuelvan a confiar en el producto chileno y lo promocionen como las otras frutas. Los niveles de consumo que podríamos conseguir en éstos ciertamente pueden lograr ser una descarga importante del mercado chino, con resultados positivos para el productor, pero requieren trabajo y paciencia.

Otro desafío importante es que la industria se pliegue detrás de las nuevas normas de calidad de exportación sugeridas por el Comité de Cerezas de Chile, que limitan los envíos de calidades marginales y los calibres más pequeños. Este es un paso fundamental para, por una parte, restringir el volumen, y por otro, mejorar la calidad de la oferta.
Es claro que los desafíos son más que los detallados y los temas son variados: embalajes, logística, aspectos productivos como la regulación de carga, aspectos climáticos, promoción y un largo etcétera.
PERSPECTIVAS PARA LA TEMPORADA VENIDERA
Las estimaciones para la temporada 25/26 apuntan a un crecimiento del orden del 6%, que en vista del 51,2% de este año, se ve como bastante moderado. Además de este factor favorable, hay otros elementos interesantes en perspectiva:
1.El Año Nuevo Chino (ANC) nos “regala” casi tres semanas más para arribar con calma al mercado, esto ayuda a descomprimir y ordenar la oferta de mejor forma.
2.Este año entró una cantidad significativa de nuevos consumidores chinos producto de la venta de altas cantidades de fruta vendida a precios más bajos. Ello, como hemos visto antes en otras especies y mercados, generará una demanda fortalecida.
3.Si cumplimos adecuadamente con las normas impuestas por el Comité de Cerezas, la oferta general será significativamente mejor en calidad y calibres.
4.El creciente interés de los mercados alternativos, i.e., EE. UU., Europa y Latam, y la mayor conciencia que existe de la necesidad de diversificar, deberían incrementar las participaciones de estos, aportando a mantener la oferta en China dentro de límites similares a los del presente año. Sin embargo, debe tenerse en cuenta que la fruta de la nave siniestrada (Saltoro), que fue del orden de 5 millones de cajas (que es más o menos lo que recibió el mercado americano), este año debería arribar a destino.
Concluyendo, los elementos descritos hacen esperar una temporada con resultados positivos, ciertamente lejos de la “locura” que transformó la cereza en la historia de éxito de la industria frutícola chilena, pero con resultados positivos para que el productor cubra sus costos y genere un retorno razonable a las inversiones. Lo que es claro, es que ya no hay espacio para errores, ahora hay que “hacer bien la pega”.
