Aprobado y a seguir mejorando

Cierra una nueva temporada de arándanos, con un balance positivo pero que deja diversas enseñanzas. Al debe: la búsqueda de consistencia.
Mayo 14, 2024

Se acaba la temporada de arándanos y podemos ver cómo numerosas empresas han publicado el término de los procesos de empacado y cosechas. Aunque partió algo compleja y durante las semanas 4-5 mostró ciertas complejidades relacionadas con lluvias y temperaturas, luego la temporada repuntó y si hacemos un balance general para todas las especies podemos decir que vamos bien. Mucho mejor que años anteriores.

Si bien en el caso de arándano, en cierta forma todo se vio beneficiado por la baja en producción de Perú, que hoy es el segundo mayor productor mundial y que durante toda la temporada tuvo una gran influencia del clima, lo cual sin embargo no es eterno y tanto las condiciones como la producción deberían cambiar.

El ejercicio actual debería estar cerrando con un volumen en torno a las 88.000 toneladas, lo que resulta muy similar a la campaña 22-23, con un aumento de envíos aéreos debido a la escasez de producto y a la demanda que no decae. Por lo mismo, veremos que los problemas de calidad no serán graves. El resumen final será positivo, haremos cuentas alegres y todos celebraremos la gran temporada, pero resta el análisis de fondo: los puntos cítricos, el análisis duro de cómo avanzar para establecer programas sustentables en el tiempo que permitan ser consistentes con lo que buscan y quieren los mercados. No debemos quedarnos en lo positivo, debemos trabajar para mejorar, con condiciones diversas y evaluar qué quedo atrás para lograr ser mejores que ayer y mañana mejores que hoy.

Durante la primera quincena de marzo, se embarcan los últimos volúmenes de importancia para esta temporada, dado que las temperaturas no nos han acompañado en las últimas semanas y han acelerado el proceso. Así, la subdivisión de kilos por mercado sería la siguiente.

La campaña finalizará con mayores volúmenes de lo estimado en un inicio y similares a los de la temporada 2022/23. EE.UU. continúa siendo el primer destino, pero su participación es menor: 46% vs. 51% el año pasado. Europa, en cambio, aumentó su participación de 29% a 32%. También aumentó levemente la participación de Reino Unido; luego en tercer lugar está Asia, cuya participación es estable (11%). Comparado con Perú, se diversifican más los envíos hacia ese continente. Más de la mitad va a Japón + Corea + Taiwan, mientras que China-Hong Kong importa poco menos de la mitad.

En general, podemos decir que mantuvimos el mercado dentro de lo esperado dadas las circunstancias climáticas, pero ello debe ser un aliciente para lograr continuar en la siguiente temporada trabajando para restablecer confianzas, sobre todo en lo relacionado con la calidad y la condición. Pero más allá de eso otra vez aparece el concepto de consistencia: los clientes quieren fruta de las mismas características durante toda la campaña desde un origen determinado; por eso pagan y eso buscan.

Debemos trabajar en lineamientos en ese mismo sentido, con recambios varietales si estamos dispuestos a seguir en esta posta, ya que no son 100 metros planos, sino un ciclo de procesos sujeto a condiciones particulares.

Se nos viene un año de Niña, que debería comenzar en un plazo de seis a ocho meses, según comentan los expertos. ¿Cómo lo gestionaremos? Es probable que en Perú haya un rezago de El Niño al menos hasta agosto, lo que podría implicar un retraso en el inicio de la temporada, pero no necesariamente una baja volumen, no al menos como la campaña anterior, dado que muchas compañías tomaron la decisión de avanzar en recambios varietales desde octubre del año pasado, con variedades más adaptadas a las condiciones propias de la región, bajo requerimientos de frío, etc. lo que implica que entrarían en producción en junio.

Es por eso que debemos tener propuestas alineadas con el mercado, con los requerimientos de los clientes y acordes a nuestras oportunidades y posibilidades, ser realistas en lo que proyectamos y en cómo llevamos a cabo los procesos, todo ello en la búsqueda del camino para preservar el posicionamiento, pero sobre todo para lograr consistencia.