Arándanos “Made in Argentina”: FAUBA y Early Crop desarrollan cuatro variedades de exportación con genética de élite

A través de una alianza estratégica entre la Facultad de Agronomía de la UBA (FAUBA) y la empresa Early Crop, Argentina consolida su posición en el mercado global del arándano. El programa ha dado vida a cuatro cultivares diseñados para maximizar el calibre, el sabor y la vida postcosecha, despertando ya el interés de potencias como China, Estados Unidos y España.
Abril 22, 2026

Publicado por Zaida Ibáñez

El mercado internacional del arándano no solo demanda volumen, sino una precisión genética capaz de resistir largos traslados y satisfacer paladares exigentes. Bajo esta premisa, el programa de mejoramiento genético de la FAUBA y Early Crop ha logrado inscribir su cuarta variedad, Moya, que se suma a la familia compuesta por Naike, Tafí y Slender. Estas genéticas han sido seleccionadas entre más de 30.000 plantas para responder a los tres pilares de la exportación moderna: precocidad, durabilidad y sostenibilidad.

Innovación varietal para mercados de alto valor

De acuerdo con el informe de la FAUBA, estas nuevas variedades comparten atributos críticos que las vuelven altamente competitivas:

  • Producción Extra Temprana: Permiten cosechar en meses como julio, capturando ventanas comerciales con los precios más altos del año.
  • Resistencia Natural: Cultivares como Tafí y Slender fueron premiados por su resistencia a plagas y enfermedades, una característica esencial para el manejo orgánico, que representa el 80% de la exportación argentina.
  • Calidad Organoléptica: Mientras que Naike destaca por su textura y sabor superior, la nueva variedad Moya sorprende con un calibre de 18 mm y rendimientos que alcanzan los 6 kg/ha.

Ciencia argentina para el mundo

El éxito de este desarrollo ha trascendido las fronteras locales. Actualmente, países como China, Italia, España y Estados Unidos ya realizan ensayos o consultas técnicas para adaptar estas genéticas a sus propios suelos. Gustavo Schrauf, docente de Genética en la FAUBA, destaca que el enfoque en la vida postcosecha es vital, considerando que Argentina exporta cerca del 90% de su producción a destinos transoceánicos.

La sinergia público-privada no solo ha permitido superar barreras económicas, sino que abre la puerta a proyectos de edición génica con socios internacionales como China. El objetivo futuro es ambicioso: lograr frutos aún más grandes y con mayor valor nutritivo, consolidando a la ciencia agrícola argentina como un proveedor clave de innovación para la fruticultura global.

Fuente: SLT