Argentina acelera gestiones para el ingreso de cítricos dulces del NEA al mercado de Estados Unidos

El SENASA y el sector exportador argentino intensifican el diálogo técnico con el USDA-APHIS para lograr el acceso de naranjas y mandarinas producidas en el Noreste Argentino (NEA). La apertura de este mercado clave representaría un hito logístico y comercial para las provincias de Entre Ríos y Corrientes.
Marzo 19, 2026

La industria citrícola de la región del Noreste Argentino (NEA) se encuentra en una etapa decisiva para su expansión internacional. Tras el éxito obtenido con el limón, las autoridades fitosanitarias argentinas, lideradas por el SENASA, han priorizado las gestiones para que los cítricos dulces (naranjas y mandarinas) obtengan finalmente la autorización de ingreso al exigente mercado de los Estados Unidos.

El proceso se encuentra en una fase avanzada de intercambio de información técnica y protocolos de mitigación de riesgos. El objetivo es demostrar la solidez de los sistemas de control en origen, asegurando que la fruta cumpla con los estándares de sanidad y calidad que demanda el organismo estadounidense USDA-APHIS.

Potencial exportador del NEA

Las provincias de Entre Ríos y Corrientes concentran el grueso de la producción de cítricos dulces en Argentina. La apertura de EE. UU. no solo diversificaría los destinos de exportación, hoy muy concentrados en Europa y el sudeste asiático, sino que permitiría:

  • Competitividad de contraestación: Ingresar en ventanas comerciales donde la producción local estadounidense es baja.
  • Valorización del producto: Acceder a un mercado que premia la alta calidad, el calibre y el sabor característico de las mandarinas y naranjas del litoral argentino.
  • Tracción regional: Fomentar nuevas inversiones en plantas de empaque y tecnología de tratamiento de frío.

Desafíos fitosanitarios

Uno de los pilares de la negociación es la gestión de plagas cuarentenarias. Argentina ha reforzado sus programas de vigilancia y certificación de áreas productivas para garantizar envíos libres de patógenos, un requisito indispensable para la firma del protocolo bilateral. El sector privado, representado por cámaras exportadoras, trabaja en sintonía con el sector público para adecuar los procesos de postcosecha a las normativas internacionales más estrictas.