Atentos a las fases de desarrollo

Manejo de plagas en cítricos en un contexto de cambio climático: la importancia de la fenología de las plagas.
Enero 24, 2024

EXISTEN varios factores que interactúan y afectan a las plagas y el cultivo. El resultado de estas interacciones se manifiesta en la fluctuación de la abundancia de las plagas y se expresa en los resultados de los sucesivos monitoreos (Cornell y Hawk ins,1995, Dreistadt, 2014).

Durante los estadios fenológicos de brotación y crecimiento activo de las plantas, los insectos pueden causar un mayor daño, ya que se alimentan de los tejidos tiernos. En estas etapas, los tejidos vegetales presentan mayor abundancia de proteínas, lo cual se asocia a una mejor calidad del alimento para los insectos (Ripa y Larral, 2020). Un estudio de tiempo generacional de Pseudococcus longispinus en palto determinó que, en estructuras con mayor concentración de proteínas, el ciclo de esta especie era más corto y de mayor sobrevivencia (Ibáñez, 2008).

Por otra parte, ensayos realizados en Italia sobre chanchitos blancos en vides (Planococcus ficus), con aportes adicionales de nitrógeno, mostraron un incremento significativo en sus parámetros de vida, como son: tamaño de las hembras, fecundidad, sobrevivencia y longevidad de adultos (Cocco et al., 2015).

Otro ejemplo de la relevancia del estadio fenológico de brotación de las plantas sobre la abundancia de plagas, se ha observado en los huertos de cítricos, con infestaciones de áfidos y mosquitas blancas, que requieren para su alimentación la presencia de brotes. Cuanto más vigoroso y más extenso es el período de la brotación, mayor será la infestación de áfidos en los árboles (Gaona et al., 2000, Ripa y Larral, 2020). Por otro lado, la ausencia de brotaciones tardías e invernales en el árbol, disminuye la disponibilidad de sustrato de oviposición de las hembras de la mosquita blanca algodonosa de los cítricos, Aleurothrixus floccosus y, por lo tanto, la abundancia de la plaga disminuye significativamente (Ripa y Larral, 2020).

Fuente: Biocea

Pseudocóccidos (Chanchitos blancos)

Las especies de chanchitos blancos más frecuentes en los cítricos son: Planococcuscitri, Pseudococcus longispinus y P. calceolariae, los cuales se encuentran presentes prácticamente todo el año en las distintas especies de cítricos (Olivares et al., 2014 (a); Ripaet al., 2008). Estos insectos afectan la calidad de los frutos debido a la mielecilla que excretan y al complejo de hongos que se desarrollan en dicho fluido, los que generan manchas o costras negras que se conocen como fumagina (Martínez -Ferrer, 2008; Olivareset al., 2014 (a); Ripa e tal., 2008). Sin embargo, el daño de mayor relevancia económica de este grupo de insectos ha sido que basta su presencia, aun sin identificar la especie, para que adquiera una connotación cuarentenaria en fruta de exportación (Olivares e tal., 2014 (a); Ripa et al.,2008).

En cuanto a la fenología de la plaga, en estudios realizados sobre la especie Pseudococcus longispinus, sobre limonero variedad Eureka, se observó la presencia de la plaga en frutos durante todo el año, predominando el estado de ninfa (Ripa et al., 2008). Fueron registrados tres peaks de ninfas, uno a principios de diciembre, luego a mediados de enero y el último, a mediados de febrero. Estos peaks coincidieron con la acumulación de 294 a 323 grados día (en base a 12ªC) durante el verano. Sin embargo, en trampas de agregación, que les ofrece refugio a los chanchitos, se encontró la plaga durante todo el año, pero con menor abundancia durante el invierno .P. longispinus busca lugares protegidos donde origina por viviparía, las pequeñas ninfas que, posteriormente, se desplazan hacia brotes y frutos en desarrollo para alimentarse de tejidos en crecimiento (Ripa et al.2008, Ripa et al., 2020).

El chanchito blanco de los cítricos (P. citri) presenta tres a cuatro generaciones anuales, las cuales se encuentran traslapadas, por lo tanto, es posible encontrar todos los estados de desarrollo durante el año. En invierno disminuye su densidad y es más frecuente encontrar masas de huevos. Las hembras adultas se localizan preferentemente en lugares protegidos como frutos que están en contacto, entre hojas o ramas, grietas del árbol, hojas secas (restos de poda) y en el ombligo de naranjas, donde pueden incluso oviponer. En frutos, la población de la plaga es más abundante durante los meses de verano, mientras que en los brotes la población es mayor durante la brotación (crecimiento vegetativo) de principios de otoño y en menor medida durante la brotación de primavera, lo que depende de la mortalidad provocada por las condiciones climáticas del invierno (Ripa y Larral, 2008).

En general, el control de esta plaga se realiza durante diciembre en la región de Valparaíso, previo al estado fenológico conocido como cierre de roseta (Ripa y Larral, 2008; Ripa et al., 2020), coincidente con uno de los peaks de la plaga. Sin embargo, en los últimos años la mayor abundancia de pseudocóccidos ha instado a los agricultores a realizar un mayor número de aplicaciones de plaguicidas en brotación, durante el crecimiento de frutos (verano) e incluso más tarde durante el otoño. El origen de esta situación es multifactorial: el cambio climático, la modificación en la proporción de especies predominantes (que en los últimos años se ha inclinado hacia la predominancia de P.longispinus, ya sea por selección que realizan los enemigos naturales o el control químico tradicional) o un mal manejo de la plaga que no se advirtió por la falta de monitoreo en el huerto, son todos factores que pudieron determinar que en la actualidad existan peaks importantes de pseudocóccidos en verano y otoño.

Por lo señalado antes, para aumentar la efectividad del manejo de chanchitos blancos es recomendable implementar una estrategia integrada que incluya un monitoreo sistemático, manejos culturales, resguardo de los enemigos naturales y aplicación de plaguicidas sintonizados con los estadios fenológicos que correspondan de la planta y de la plaga.

La Tabla 1, resume algunas opciones de manejo químico y su oportunidad, de acuerdo a la fenología tanto de la planta como de la plaga, que son factibles de incorporar en un esquema de Manejo Integrado de Plagas. Se destaca el periodo en el cual se obtienen los mejores resultados de control o bien son claves para disminuir el daño en la producción.

Aonidiella aurantii (Escama roja de los cítricos)

La escama roja de los cítricos es una plaga de importancia económica dada su capacidad de atacar frutos, follaje y madera en los cítricos. Su presencia altera la coloración del follaje y produce deformaciones en los frutos (principalmente en crecimiento), afectando su calidad y valor comercial (Ripa y Larral, 2008; Olivares, 2022).

Aonidiella Aurantii y Crawler emergiendo en limonero. Fuente: Biocea

Es una especie vivípara, es decir, pare crías vivas llamadas ninfas migratorias o “crawlers”, las cuales se dispersan a las diferentes estructuras del árbol, donde se fijan y comienzan a alimentarse (Burguet,2020; Kern et al., 2001; Ripa y Larral, 2008). Las poblaciones más altas de la plaga pueden ser encontradas en el interior y en la parte alta de los árboles, donde las ninfas migratorias son diseminadas principalmente por el viento (Burguet, 2020; Ripa y Larral, 2008).

La etapa más susceptible para el control de la escama roja es el primer estadio, el cual debe ser detectado mediante el monitoreo de la planta. Sin embargo, el seguimiento de los vuelos de los machos mediante trampas de feromona y la acumulación de grados día pueden ayudar a determinar la ocurrencia de los estados susceptibles de la plaga (García-Marí et a l., 2004; Kern et al., 2001; Olivares, 2022). Ripa y Larral (2008), indican que en Chile esta especie presenta de 3 a 5 generaciones en el año, las cuales se encuentran traslapadas.

Estudios de la dinámica poblacional de A.aurantii realizados en California, en los cuales se utilizan trampas de feromona para monitorear el vuelo de los machos, además del muestreo de material vegetal infestado (hojas, ramillas y frutos), determinaron que una generación completa a partir de ninfa migratoria, se desarrolla entre 636,4°GD y 666,1°GD (Yu y Luck,1988; Bimboni, 1970).

Fuente: Biocea

Desde el punto de vista del manejo de la plaga, es relevante considerar que la escama roja se establece en la madera de la planta, siendo éste su principal reservorio. Por otra parte, el manejo químico (Tabla 2) es realizado mediante equipos hidroneumáticos, con los cuales es difícil lograr un adecuado cubrimiento de la madera, en especial en el centro de los árboles. Esta situación genera que la plaga, una vez instalada en el huerto, permanece viable a través de varias temporadas. La estrategia que ha mejorado el control de A.aurantii y otras escamas es realizar una poda de abertura y luego una aplicación de aceite mineral, seguida de una aplicación de insecticida con acción sistémica, 35 a 50 días después, procurando un muy buen cubrimiento. (Comunicación personal R. Ripa 2023).

Naupactusgodmanni (=N. cervinus)(capachito de los frutales)

Estudios realizados sobre el capachito de los frutales en cítricos, indican que esta especie presenta una marcada emergencia de adultos durante el verano y el otoño (mediados de diciembre a mayo, dependiendo de la zona), expresando la mayor abundancia poblacional en los meses de otoño (marzo a mayo) (Barattini, 2008; Olivares et al., 2014 (a); Ripa y Larral, 2008). La emergencia de los adultos es relevante dado que el principal daño económico del capachito de los frutales en cítricos corresponde a la presencia de huevos bajo los sépalos del fruto, los cuales pueden ser confundidos con los huevos de N. xanthographus, curculiónido cuarentenario para varios mercados de destino de la fruta chilena (Olivares et al., 2014 b).

En cítricos, un porcentaje importante de la oviposición de los capachitos ocurre bajonlos sépalos, pero también pueden oviponer bajo la madera, en hojas secas y en la corteza cercana al suelo (Olivares et al.,2014 (b); Ripa y Larral, 2008). N. godmannies una especie de reproducción partenogenética, sin presencia de machos. Las hembras comienzan a oviponer 20 a 30 días después de la emergencia desde el suelo (Elgueta, 1993, Ripa y Larral,2008). Por eso la oportunidad de control de los adultos resulta gravitante para lograr un control efectivo.

Naupactu godmani. Fuente: Biocea

Las estrategias más usadas para el control de adultos de N. godmanihan sido, aplicar plaguicidas al follaje; uso de bandas pegajosas (colocadas en el tronco) con las que se evita que los adultos suban a completar su ciclo. Esta estrategia complementariamente requiere el control de la maleza bajo la canopia y poda de faldas (Olivares y Morán, 2021).

En la Tabla 3 se muestran algunas oportunidades de control químico.

Aceria sheldoni (ácaro de la yema)

A. sheldoni es un ácaro de la familia Eriophydae que suele encontrarse en estado de huevo, ninfas y adultos. Su aspecto es similar a una larva alargada de color blanquecino cremoso, que alcanza una longitud cercana a 0,16 mm en estado adulto. A. sheldoni puede dispersarse dentro y entre las plantas mediante el viento, herramientas y trabajadores agrícolas (Ripa y Larral, 2008).

Las condiciones óptimas para el desarrollo de esta plaga son una alta humedad relativa, tal como la que existe dentro de las yemas, brácteas y primordios. Durante la floración, el ácaro también puede ser encontrado entre los sépalos de la flor y los pétalos. En promedio se producen veinte generaciones de este ácaro en un año; su mayor abundancia se presenta en el periodo de primavera y verano, donde completa una generación en diez a quince días, mientras que en invierno un ciclo puede durar treinta días (Ripa et al., 1999, Ripa y Larral, 2008).

Esta es una plaga que daña la yema, al alimentarse con sus quelíceros modificados en estiletes. Causa hipertrofia o atrofia de pétalos y ovario, provocando una deformación en los carpelos y, como resultado, se obtiene un fruto atípico, lobulado y digitado (González, 1989). También las ramillas y hojas se ven afectadas, ya que, al alimentarse de primordios, origina brotes con crecimiento en roseta y hojas deformes (Ripa y Larral, 2008).Los daños también se expresan en abscisión y caída de flores y frutos ,reduciendo la carga frutal (Phillips y Walker,1997).

Fuente: Biocea

Con el objetivo de evitar el daño de la plaga, el control químico debe realizarse desde otoño a mediados de invierno. A medida que se posterga el momento de aplicación, es probable que se incremente el daño en la brotación y floración de primavera. La Universidad de California (2019) indica que el control químico de esta plaga se debe realizar sesenta a noventa días previo a la floración.

En general, los productos que controlan este ácaro son de contacto o translaminar, por ello es relevante realizar una muy buena cobertura de la planta con la aplicación, así como una calibración adecuada de la maquinaria para poder penetrar en la planta y alcanzar las ramillas interiores. Es importante recordar que el control se logra únicamente cuando el ingrediente activo cubre la yema (Larral et al., 2020). En la Tabla 4 se sugieren alternativas para realizar el control de A. sheldoni, considerando el desarrollo fenológico de la plaga en la temporada.

Posibles efectos del cambio climático

La fenología es la ciencia que estudia los fenómenos periódicos que ocurren en las plantas y animales y su relación con el clima en un amplio sentido. En forma más restringida aplica para los frutales cítricos y sus artrópodos asociados, como sus plagas y enemigos naturales. Por lo tanto, el cambio climático sin duda va a tener un efecto sobre procesos periódicos que ocurren en los seres vivos, conocidos como fases o estadios fenológicos como, por ejemplo, la brotación en plantas y la ovipostura en los artrópodos, los que deben ser definidos con precisión para incorporarlos al sistema de monitoreo sistemático del huerto. Cambios climáticos, como el incremento de temperatura y de CO2 que se ha presentado a nivel mundial, inciden directamente en los diversos ecosistemas, y ciertamente en la agricultura.

Daño de ácaro de la yema. Aceria sheldoni
en limonero. Fuente: Biocea

Entre los efectos sobre la fitosanidad, se observa el establecimiento de nuevas plagas que han mostrado un claro patrón creciente (Ferrada e tal., 2007; I de et al., 2014, citados por Marquet, 2020).

Por otra parte, de acuerdo al registro de ODEPA (2023), la zona central de Chile es la que concentra la mayor superficie de producción frutícola (83,8 %), zona que se caracteriza principalmente por climas templados. Bale et al., 2002(citado por Shrestha, 2019), señala que el aumento de las temperaturas podría provocar que más especies de insectos ataquen a más hospederos en este tipo de clima.

El cambio climático crea nuevos nichos ecológicos que brindan oportunidades para que las plagas se establezcan y se propaguen en nuevas regiones geográficas (FAO 2020, citado por Skendžićet al., 2021). Los cultivos agrícolas y sus plagas asociadas se ven afectados directa e indirectamente por el cambio climático. Los impactos directos se evidencian en la reproducción, desarrollo, supervivencia y dispersión de las plagas, mientras que indirectamente el cambio climático afecta las relaciones entre las plagas, su entorno y otras especies de insectos como enemigos naturales (Praskashet al., 2014, citado por Skendžićet al., 2021).

El cambio en la fenología de los insectos es el indicador más observado de cambio climático. Con el aumento de las temperaturas, se espera que los insectos pasen más rápido por sus etapas larvales y se conviertan antes en adultos (Shrestha,2019). Por otra parte, el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC Secretariat,2021) señala que las temperaturas medias del aire más cálidas, especialmente a principios de la primavera en condiciones climáticas templadas, pueden dar lugar a que las etapas del ciclo de vida de la planta hospedera se produzcan antes en la temporada (Racca et al., 2015).

Fuente: Biocea

Una temperatura más alta implica actividades metabólicas aceleradas en los insectos, lo que resulta en un acortamiento de la duración de las diapausas (principalmente hibernación) y un periodo de actividad extendido. El incremento de la temperatura podría aumentarla supervivencia y por lo tanto la abundancia de los insectos debido a la baja mortalidad invernal, generando infestaciones tempranas y el incremento del daño en los cultivos (Harringtonet al., 2001, citado por Shrestha, 2019).

Los efectos del cambio climático sobre los insectos son complejos, ya que puede favorecer a algunos e inhibir a otros, al tiempo que afecta su distribución, diversidad, abundancia, desarrollo, crecimiento y fenología. Sin embargo, en general, se espera que exista un incremento de los brotes de plagas que involucrarán una mayor diversidad de artrópodos.

Otra consecuencia negativa podría ser la reducción de la efectividad de los agentes de control biológico (enemigos naturales), lo que sería un problema importante en los futuros programas de manejo de plagas (Skendžić et al., 2021).

Es probable que las distintas especies presentes, tanto plagas como enemigos naturales, reaccionen de forma distinta, razón por la cual es importante mantener una vigilancia de los cambios progresivos que irán ocurriendo con el fin de evaluar si se deberán realizar adecuaciones en el manejo de plagas.

El monitoreo a largo plazo de las poblaciones de plagas y su comportamiento, particularmente en regiones sensibles al cambio climático, puede proporcionar algunas de las primeras pistas sobre las respuestas biológicas al cambio climático (Heeb et al., 2019, citado por Skendžićet al., 2021).

En este artículo se ha dado énfasis a la importancia en la oportunidad de control, la cual es clave para la obtención de fruta de calidad. La herramienta fundamental para determinar ese momento oportuno es el monitoreo. El cual debe considerar el registro no solo de la fenología de la plaga en relación a la fenología del cultivo, sino que además relacionar éstos con registros climáticos y de enemigos naturales, entre otros factores del entorno que afectan la dinámica de plagas.

Extracto de artículo publicado en Revista Eureka! Volumen 4, Número 1, noviembre 2023.