Aumento en detecciones de mosca de la fruta preocupa al sector exportador chileno
Más de 40 brotes de mosca de la fruta (Ceratitis capitata) se han detectado este año entre las regiones de Arica y Parinacota y O’Higgins. Chile, el único país libre de la mosca en Sudamérica, está aplicando medidas de control a través del Servicio Agrícola y Ganadero (SAG) para poder mantener su estatus, el cual es una ventaja para las exportaciones de frutas.
Desde la Sociedad Nacional de Agricultura (SNA) ha descrito la situación actual como una grave crisis fitosanitaria, después de la detección de 42 focos el 8 de agosto, el peor en décadas.
El presidente de SNA, Antonio Walker, además de solicitar una reunión urgente con el Presidente Boric, aseguró que esto es un “terremoto agrícola silencioso”. Walker atribuyó la crisis al ingreso ilegal de alimentos y productos agrícolas, lo que facilita el ingreso de plagas que Chile lleva años erradicando.
“Hay 42 focos de la mosca de la fruta, lo que es muy grave, dado que es una plaga cuarentenaria y cualquier detección significa interrumpir la exportación”, dijo Walker. La situación preocupa a medida que se acerca el verano y la temporada peak de exportaciones de fruta chilena.
Falta de recursos
Esta crisis ha sacado a la luz los problemas que tiene el SAG para enfrentar el problema, principalmente debido a la falta de personal y recursos para reforzar las labores de control en las zonas fronterizas, ya que el principal causante del incremento sería el ingreso ilegal de productos agrícolas a través de transporte terrestre.
Según el presidente de Fedefruta, Víctor Catán, la mosca de la fruta podría costarle al país más de USD 6 mil millones.
Por su parte, el subdirector del SAG, Rodrigo Sotomayor, dijo ante la Comisión de Agricultura, Silvicultura y Desarrollo Rural de la Cámara de Diputados que está trabajando arduamente para lidiar con la situación. “Estamos enfrentando varios desafíos, son una cantidad no menor de focos que en algunas zonas generan alto impacto y en otras uno menor, pero igualmente obligan a gastar esfuerzos importantes. En Arica tenemos la mayor cantidad de focos con 17 y está requiriendo permanentemente nuestra atención”, dijo Sotomayor.
Las exigencias de los mercados para la fruta fresca chilena establecen que toda fruta producida en un radio de 7,2 kilómetros desde un foco debe cumplir con un tratamiento cuarentenario para poder exportarse.
A raíz del temor por el impacto económico que podría tener la mosca durante esta temporada debido a posibles pérdidas productivas, el SAG ya ha implementado un seguro agrícola. Toda la fruta que se encuentre dentro de zonas cuartentenarias debe ser sometida a tratamiento, o destruida.
Acusaciones de autoridades chilenas
La situación ha aumentado la tensión entre Chile y el país vecino de Perú, ya que algunas autoridades chilenas han señalado a las exportaciones peruanas de fruta como un foco importante del aumento en las detecciones de mosca de la fruta.
Según consigna Infobae, el Congreso chileno ha exigido el endurecimiento de los controles y la aplicación de sanciones a los embarques que ingresan por la frontera de Chacalluta, en Arica, advirtiendo que el crecimiento de la producción peruana estaría poniendo en riesgo la frontera agrícola chilena.
Gustavo Sanhueza, un integrante de la Comisión de Economía del Senado, hizo una advertencia del daño que esta situación puede generar al prestigio de las exportaciones chilenas.
“Aquí no hay reciprocidad ni lógica económica. Estamos premiando a quienes comprometen la reputación fitosanitaria de Chile. La mosca no solo arruina frutas: arruina empleos y crecimiento en las regiones”, dijo Sanhueza.