Avances en riego de avellano europeo
Por: Hamil Uribe C. Investigador en hidrología INIA Quilamapu
Chile se ha consolidado como uno de los principales productores de avellano europeo a nivel mundial, con una superficie que supera las 65.000 hectáreas y proyecciones que lo ubican entre los tres mayores proveedores globales para la temporada 2025-2026. Esta expansión, concentrada principalmente en las regiones del Maule y La Araucanía, ha estado acompañada de un proceso acelerado de tecnificación del manejo agronómico. En ese escenario, el agua se ha posicionado como uno de los factores más críticos para mantener la productividad y la calidad. El avellano europeo es particularmente exigente en primavera y verano —entre fines de octubre y enero—, periodo en el que se produce el crecimiento vegetativo y el llenado de frutos. Su sensibilidad al déficit hídrico se explica por una regulación estomática limitada y un sistema radicular relativamente superficial. En términos generales, requiere precipitaciones bien distribuidas del orden de 700 mm durante su ciclo de crecimiento, una condición que no siempre se cumple en las principales zonas productivas. A esto se suma el efecto del cambio climático, que proyecta aumentos en los requerimientos de riego del orden de 10 a 14%, según la zona. En este contexto, regar bien ya no es solo una ventaja productiva: es una condición para la sustentabilidad del sistema.
¿CUÁNTA AGUA DEMANDA EL AVELLANO EUROPEO?
Las plantas necesitan agua para crecer, transportar nutrientes y realizar la fotosíntesis, proceso mediante el cual producen biomasa. Una parte importante del agua absorbida se libera a la atmósfera mediante la evapotranspiración (ET), que es la suma de la transpiración de las plantas (a través de los estomas de las hojas) y la evaporación desde el suelo. La relación base es:
ETc = ETo × Kc
Donde:
ETo corresponde a la evapotranspiración de referencia, determinada por condicio- nes meteorológicas. (Figura 1). Expresa la capacidad de evaporación de la atmósfera en un lugar y una época del año específicos.
Kc es el coeficiente de cultivo, que ajusta esa demanda según la especie, el estado fenológico y las condiciones de manejo. En Chile, la estimación de la ETo ha mejo- rado gracias a la instalación de estaciones meteorológicas automáticas (EMAs).

EL PAPEL DEL COEFICIENTE DE CULTIVO (KC)
El Kc es el factor que traduce la demanda atmosférica en consumo real del cultivo. Su valor no es fijo: varía según el desarrollo del huerto, el sistema de riego, la cobertura del suelo y la edad de las plantas.
La Figura 2 muestra los valores de Kc del avellano europeo, en avellano europeo, los valores máximos pueden acercarse a 0,9 e incluso 1 en sistemas con microaspersión, donde aumenta la evaporación desde el suelo. En huertos jóvenes, este valor debe ajustarse mediante factores de corrección por edad (Fe), lo que permite representar mejor la menor demanda hídrica de plantas en formación.
De este modo, la ecuación se ajusta a:
ETc = ETo × Kc × Fe
Una vez obtenidos la ETo, el Kc (adulto) y el Fe, es posible calcular la ETc:
ETc = ETo × Kc × Fe (en mm/día)
El cálculo de la ETc puede ser diario, o sumando las ETo de varios días. Para convertirlo a litros por día, basta con considerar un área (A), ya que 1 mm = 1 L/m2 . Por ejemplo, en enero un avellano adulto con marco de plantación de 3×5 (A=15 m2 ) y una ETo de 6 mm/d tiene una demanda volumétrica neta (DVN):
ETc = 6 x 0,85 = 5,1 mm/d
DVN = ETc x A = 5,1 x 15 = 76 L/d/árbol
DVN = ETc x A = 5,1 x 10.000 = 51.000
L/d/ha

¿CUÁNDO Y CUÁNTO REGAR?
Programar el riego implica no solo conocer la demanda, sino también cómo el sistema aplica el agua.La precipitación del equipo (Pr) depende del caudal de los emisores, de su distribución y de la geometría del sistema de riego. A esto se suma la eficiencia de aplicación, que varía según tecnología.
Precipitación del equipo (Pr)

Con estos elementos, es posible estimar el tiempo de riego necesario para reponer el agua consumida.
Eficiencia de riego (Ef)
Para riego por goteo, microjet y microaspersión se recomienda usar Ef de 0,9 (90 %), 0,85 (85 %) y 0,8 (80 %), respectivamente.
Tiempo de riego (TR)
El TR permite reponer el agua consumida por la planta (ETc) en un periodo determinado (día, semana, etc.). Si se conoce la lluvia del periodo desde el último riego, es posible calcular la Precipitación Efectiva (Pef ):

¿CUÁNDO REGAR?
Esto está relacionado con el tipo de suelo (textura) y su volumen, que se utiliza como estanque para almacenar agua entre riegos. La respuesta es la frecuencia de riego (FR) durante horas o días. Es importante conocer las propiedades físicas del suelo y planta, y la ETo de la EMA más cercana para una correcta programación del riego.
Agua en el suelo
Es importante conocer la capacidad del suelo para almacenar agua útil para la planta (zona con raíces), denominada Humedad Aprovecha- ble (HA).

Agua Fácilmente Aprovechable (AFA)
No toda la HA puede ser extraída por las plantas con la misma facilidad. A medida que el suelo se seca, se requiere más “esfuerzo” para obtener agua. Cada cultivo tiene un Umbral de Riego (UR), o nivel de humedad, por debajo del cual este “esfuerzo” comienza a producir efectos negativos. El UR se expresa como porcentaje de la HA.
Por otra parte, en un riego localizado el volumen de suelo que se humedece es parcial, almacenando agua en un porcentaje de suelo mojado (%Sm). También se debe descontar un Porcentaje por Pedregosidad (%P), ya que las piedras no almacenan agua.
Con todos estos factores se puede calcular el AFA (Figura 3).


El AFA es un valor muy importante que indica el máximo de agua que se puede extraer del suelo antes del próximo riego, para volver a llenarlo hasta CC sin provocar estrés hídrico. Si se riega muy pronto, el suelo se mantiene con alta humedad y poca aireación, lo que afecta negativamente. Por otro lado, si se riega tardíamente, el consumo de agua será mayor que el AFA y la humedad del suelo bajará más de lo permitido de acuerdo al UR.
Si no se cuenta con información de suelo local se pueden usar recomendaciones generales de acuerdo a la textura del suelo (Cuadro 1).

Frecuencia de Riego
Se debe regar antes de que la suma acumulada de demandas de riego diarias (∑ ETc mm/d) alcance la AFA.

Como recomendación general, en suelos arenosos la FR es diaria (o incluso 2 veces al día), mientras que en trumaos o arcillosos una FR de 3 a 4 días es adecuada. Un caso particular es la plantación en camellones, en la que el volumen de suelo es limitado y la FR será diaria o cada dos días. En periodos de menor demanda hídrica, la FR puede duplicarse.
Los tiempos de riego (TR) deben ser consistentes con la frecuencia de riego (FR), considerando la suma de las demandas diarias desde el último riego.
EFECTOS DEL RIEGO EN RENDIMIENTO Y CALIDAD
El agua no solo determina el crecimiento, sino también la calidad industrial.
El déficit hídrico en etapas críticas reduce el tamaño del fruto, incrementa la presencia de avellanas vanas y disminuye el rendimiento de semilla útil. Además, puede afectar el desarrollo foliar y la capacidad productiva del siguiente ciclo, ya que en el avellano la carga se define con anticipación. Los periodos más sensibles al estrés hídrico son:
• brotación e inicio del crecimiento vegetativo
• desarrollo y llenado de frutos
• maduración y precosecha
Ensayos realizados en la Región de Ñuble han mostrado que reducciones moderadas del riego (10–15%) no necesariamente afectan el rendimiento, lo que abre espacios interesantes para estrategias de manejo más eficientes, siempre que exista un control adecuado del estado hídrico del suelo (Figura 4).

Tecnologías para orientar decisiones en riego de avellano europeo
Existe una amplia gama de tecnologías aplicables al riego de frutales,se utiliza riego localizado, principalmente con goteo superficial, aunque está aumentando el goteo subterráneo. En ciertas condiciones es necesario usar microaspersión o microjet. En muchos casos se realiza fertirriego. Se pueden describir distintos niveles tecnológicos o de automatización:
Básico. El nivel más simple de automatización. El sistema funciona mediante válvulas manuales o programadores que activan el riego en días, horarios y tiempos previamente definidos por el productor, a veces con apoyo del control de riego en calicatas.
Intermedio. Programación basada en ETo y Kc. Se basa en un balance hídrico con información climática, del cultivo y del suelo. El productor estima el consumo hídrico de acuerdo con la metodología presentada previamente y ajusta la frecuencia o la duración del riego diario o semanal en consecuencia. Estos productores controlan el riego mediante el monitoreo de la humedad con calicatas o con sensores.
Avanzado. Riego automático según los sensores y el clima. Es el nivel más tecnificado de manejo del riego, integrando información de:
• Sensores de humedad: existen distintos tipos. Algunos miden la tensión del agua en el suelo y otros utilizan propiedades como la constante dieléctrica, para estimar el contenido de humedad volumétrica (Figura 5). Se colocan a 2 o 3 profundidades en puntos representativos del huerto que deben ser muy bien estudiados previamente.
• EMAs: Existen redes de estaciones agrometeorológicas, como agromet.cl o agrometeologia.cl.
• Caudalímetros: monitorean el flujo de agua durante el riego. Además, es una obligación realizar el Monitoreo de Extracciones Efectivas (MEE) de acuerdo al Código de Aguas.
• Sensores de presión: permiten monitorear la presión en puntos estratégicos para alertar sobre fallas en el riego.
• Plataformas web o telemetría: hay diversos software o aplicaciones para computadores o teléfonos móviles que envían y reciben telemáticamente información de sensores, operan programadores de riego, visualizan índices vegetacionales como NDVI, a partir de imágenes satelitales (Figura 6).

DEL CÁLCULO A LA VALIDACIÓN EN TERRENO
Más allá del avance tecnológico, un principio se mantiene invariable: ningún sistema reemplaza la verificación en campo. El uso de sensores, calicatas periódicas y el aforo de emisores sigue siendo fundamental para asegurar que lo calculado se refleja efectivamente en el perfil del suelo. En este sentido, la tecnología no sustituye la observación, sino que la complementa y la amplifica.
El riego del avellano europeo ha pasado de ser una práctica empírica a un sistema altamente técnico, en el que la combinación de clima, suelo, planta y tecnología permite optimizar los recursos en un escenario cada vez más restrictivo en cuanto a agua. En este nuevo contexto, el desafío ya no es solo regar más o menos, sino regar con precisión.