Avellano europeo: Empresas chilenas apuestan por la expansión en la Patagonia argentina
La industria frutícola chilena continúa demostrando su madurez y capacidad de exportar no solo fruta fresca, sino también su exitoso modelo de negocios, conocimiento técnico y paquetes tecnológicos de alto valor. En un movimiento estratégico clave, diversas empresas chilenas vinculadas al desarrollo del avellano europeo han fijado su mirada en la Patagonia argentina, específicamente en el Valle Inferior del río Negro, impulsando fuertes inversiones, incorporación de tecnología y nuevos proyectos productivos en una región que ya concentra cerca del 90% de la producción de avellanas de ese país.
Este despliegue del know-how chileno fue el eje central de una importante jornada técnica y comercial realizada en Viedma, que reunió a más de 60 productores, inversionistas, técnicos y autoridades trasandinas interesadas en captar el modelo de desarrollo de nuestro país.
Grupo Avexa: La punta de lanza de la biotecnología chilena
El gran protagonista de este hito de internacionalización es el Grupo Avexa, holding chileno especializado en avellano europeo y biotecnología frutal, integrado por las firmas nacionales AgroReyes y VitroGroup. La compañía chilena confirmó avances definitivos para instalar de forma permanente su tecnología, genética, maquinaria y modernos esquemas de manejo en la cuenca del río Negro.
“Chile hoy tiene 65.000 hectáreas implantadas de avellano europeo, pero hemos creado una historia paralela”, señaló Andrés Reyes, destacado asesor y director del Grupo Avexa, explicando el enorme potencial de transferir esta experiencia hacia Argentina debido a la creciente demanda mundial del fruto seco y el rol estratégico del hemisferio sur.
Los planes concretos del holding chileno para expandir su presencia consideran los siguientes puntos técnicos:
- Nuevos proyectos: El grupo chileno ya cerró contratos comerciales para desarrollar las primeras 130 hectáreas de avellano europeo distribuidas en dos campos de la zona.
- Plantaciones modernas: El objetivo de la firma es iniciar los trabajos de campo con huertos modernos e intensivos a partir del año 2027.
- Alta densidad: Los modelos diseñados por los técnicos chilenos contemplan densidades de entre 800 y 1.000 plantas por hectárea.
- Variedades industriales: El manejo intensivo se ejecutará bajo sistemas de riego tecnificado utilizando las variedades de alta demanda por la industria global Tonda di Giffoni y Tonda Francescana.
- Transferencia integral: “Queremos trasladar toda la biotecnología y la tecnología que hoy usamos en Chile hacia Argentina”, ratificó Reyes.
Exportación de servicios y maquinaria especializada
El desembarco chileno no solo se limita a la inversión en tierras, sino que abre un nuevo mercado de exportación para las empresas de servicios y proveedoras de maquinaria agrícola de Chile. Actualmente, los productores argentinos enfrentan la limitación de tener que adquirir de manera individual todo el equipamiento crítico para iniciar operaciones.
La llegada y el establecimiento permanente de las empresas chilenas facilitará el acceso directo a servicios técnicos especializados, maquinaria de cosecha y genética vegetal avanzada que actualmente no existe en el mercado argentino.
Desde la perspectiva local, referentes del sector argentino como Andrés Mitchell, de la firma Corylus, destacan el impacto de la experiencia chilena para acelerar sus curvas de crecimiento. Mientras el Valle Inferior argentino cuenta hoy con algo más de 700 hectáreas instaladas, proyectan que con la asesoría y tecnología de Chile podrían sumar unas 5.000 hectáreas adicionales en la próxima década. Mitchell recordó que “Chile hoy está creciendo entre 3.000 y 4.000 hectáreas anuales, pero es algo que les llevó 20 años de hacer las cosas muy bien”.
Las condiciones que atraen al capital chileno
La decisión de los desarrolladores chilenos de cruzar la cordillera responde a las excepcionales condiciones que ofrece la cuenca del río Negro, una de las pocas zonas en el Cono Sur que combina disponibilidad masiva de agua de alta calidad con tierras aptas para el cultivo. El Valle Inferior cuenta con 25.000 hectáreas irrigadas a través del sistema administrado por el Instituto de Desarrollo del Valle Inferior (Idevi), ofreciendo un suministro constante indispensable para resguardar al avellano del estrés hídrico y los suelos salinos.
A esto se suma un clima óptimo que aporta inviernos fríos (con un piso mínimo de 200 horas de frío por debajo de los 7°C para garantizar la brotación) junto a primaveras y veranos templados a cálidos que potencian los rendimientos y la calidad industrial de la pepa.
Ante este escenario de complementariedad productiva, las autoridades de la provincia de Río Negro, lideradas por el secretario de Producción Lucio Reinoso, han manifestado su total respaldo al arribo de los proyectos de origen chileno, implementando medidas de competitividad como la reducción de costos energéticos y la baja de aranceles para la importación e instalación de sistemas de riego tecnificado.
Fuente: Rionegro.com