Biobío cierra la temporada de arándanos con un alza de 11,6% y 11.500 toneladas exportadas

El balance confirma el peso productivo de la región, pero también deja una señal clara: el clima, la logística y la renovación varietal ya definen el rumbo competitivo del negocio.
Febrero 10, 2026

Publicado por Zaida Ibáñez

La temporada de arándanos en la Región del Biobío finalizó con resultados positivos. El volumen exportado creció un 11,6%, alcanzando las 11.500 toneladas, por sobre las 10.300 del ciclo 2024-2025, según cifras de la Asociación Gremial de Productores de Berries de Biobío (Aproberries). 

Sin embargo, el cierre también refleja un escenario cada vez más desafiante para la industria: una campaña marcada por el clima y por una logística que gana protagonismo en la competitividad del sector. 

Una temporada condicionada por el clima

De acuerdo con el presidente de Aproberries, Francisco Novales, el potencial productivo de la región pudo haber sido mayor. Un evento climático ocurrido el 21 de diciembre deterioró la condición de la fruta y obligó a destinar un porcentaje relevante al congelado IQF en lugar del mercado fresco. 

El contexto además estuvo influido por temperaturas inusualmente altas durante el invierno y la primavera, lo que adelantó la temporada y modificó la dinámica habitual de producción. 

Adelanto en los envíos y cautela en los retornos

Al momento del balance regional, parte del volumen aún se encontraba en tránsito, por lo que el sector observa los retornos con prudencia. 

Desde la exportadora Fistur, su gerente Peter Stengel explicó que el adelanto —cercano a dos semanas— se reflejó tempranamente en la curva de envíos, con más fruta despachada en diciembre sin necesidad de aumentar las hectáreas plantadas. En términos de facturación, el cierre se proyecta similar al de la temporada anterior. 

Las estimaciones regionales indican que Chile rondaría las 90 mil toneladas exportadas esta temporada, cerca del 25% de la oferta sudamericana, mientras que Biobío representaría aproximadamente el 15% del total nacional. 

El dato no solo dimensiona la relevancia de la región, sino que también explica por qué la condición de la fruta en destino y las crecientes exigencias del mercado se han instalado en el centro de la estrategia productiva. 

Modernización genética para sostener la competitividad

Con el objetivo de no perder espacio en los mercados premium, el sector inició un proceso intensivo —y costoso— de modernización genética. Variedades tradicionales como Duke y Legacy están siendo reemplazadas por alternativas como Sekoya, Luna, Arabella y Titanium, desarrolladas para viajar mejor y ofrecer la firmeza que exige el retail internacional. 

En esta línea, la exportadora Volcan Foods, junto al Comité de Arándanos de Frutas de Chile y con apoyo de Corfo Biobío, lidera la validación técnica de estas nuevas cepas. Durante una jornada en el Fundo Alaska, en Los Ángeles, se realizaron catas a ciegas para evaluar tanto el rendimiento agronómico como la aceptación sensorial del mercado. 

Más volumen hoy, estrategia para mañana

El cierre de la temporada deja una lectura doble. Por un lado, el crecimiento en volumen reafirma la capacidad productiva del Biobío; por otro, evidencia que la competitividad futura dependerá de la adaptación a un escenario más exigente, donde la genética, la logística y la calidad en destino serán factores decisivos.

Así, la región no solo consolida su aporte a la oferta exportadora chilena, sino que también comienza a delinear la próxima etapa del negocio del arándano: una industria que avanza hacia fruta más firme, con mejor comportamiento postcosecha y preparada para sostener su posición en los mercados internacionales.