Bioinsumos y tecnologías de precisión: la convergencia que podría impulsar un nuevo modelo agrícola

La integración entre bioinsumos y agricultura de precisión se posiciona como el eje de una nueva agricultura: más eficiente, sustentable y basada en datos, capaz de reducir el uso de químicos, optimizar recursos y mejorar la productividad frente a crecientes exigencias ambientales y de mercado.
Marzo 20, 2026

En el marco del Cuarto Congreso CLAP 2026, el Dr. José Dorado, profesor de investigación en el Instituto de Ciencias Agrarias (ICA) en Madrid, presentó la conferencia “Bioinsumos y tecnologías de precisión: un nuevo paradigma para la producción agrícola sostenible” y propuso uno de los cambios que, en su opinión, es el más relevante para transformar la agricultura a nivel global.

El especialista sostuvo que los bioinsumos y las tecnologías de precisión, que históricamente han evolucionado por separado, hoy están llamados a integrarse. “Son dos disciplinas que han transcurrido en paralelo, pero que deben entenderse frente a las presiones regulatorias, ambientales y de mercado”, afirmó.

La convergencia entre los bioinsumos, las soluciones biológicas amigables con el medio ambiente y las tecnologías de precisión, que implica aplicaciones dosificadas, configura un nuevo paradigma productivo, según el experto. ¿El resultado? La transición desde la agricultura intensiva dependiente de insumos químicos hacia sistemas integrados basados en soluciones biológicas, en la digitalización y en decisiones basadas en datos.

La integración de ambos, según Dorado, genera sinergias claves, entre un mejor manejo de cultivo, con intervenciones oportunas y sitio-específicas, eficiencia de insumos con optimización de dosis, impacto ambiental al utilizar menos químicos y resiliencia de sistema, con una respuesta dinámica al estrés biótico y abiótico.

Europa reduce químicos, Latinoamérica intensifica

Dorado explicó que el escenario internacional muestra dos realidades distintas.

Por un lado, Europa avanza en una reducción sostenida del uso de agroquímicos. Desde 2021, las ventas de fitosanitarios han caído, junto con indicadores de riesgo que registran una baja cercana al 69% . Además, desde 2019 prácticamente no se aprueban nuevas sustancias químicas.

En contraste, en Chile y América Latina, el crecimiento agrícola sigue apoyándose en el uso de pesticidas, con una relación en la que un 1% adicional de producción implica un aumento del 2,5% en estos insumos .

Sin embargo, ambos escenarios coinciden en un punto: el fuerte crecimiento de los bioinsumos, que en Sudamérica se proyectan en tasas cercanas al 10% anual .

Bioinsumos: el segmento que más crece

Los bioinsumos —como microorganismos, extractos naturales o compuestos orgánicos— están ganando terreno por su menor impacto ambiental y su capacidad de mejorar la eficiencia productiva.

El expositor los agrupó en tres categorías:

  • Biopesticidas
  • Biofertilizantes
  • Bioestimulantes

El segmento de biopesticidas lidera el crecimiento, con proyecciones de hasta 21% anual hacia 2035 , mientras que los bioestimulantes ya mostraban alzas del 11% en 2025 .

Además, su adopción no solo aporta beneficios ambientales, sino también productivos y económicos, incluyendo reducción de costos y mejoras en rendimiento.

El rol de la agricultura de precisión

El segundo eje del nuevo modelo es la agricultura de precisión, que permite tomar decisiones basadas en datos mediante herramientas como sensores, drones, imágenes satelitales e inteligencia artificial.

Además, permiten detectar, de manera temprana y objetiva el estrés abiótico, enfermedades, plagas y malezas.

Estas tecnologías permiten conocer la variabilidad en el campo y actuar de forma localizada, optimizando el uso de insumos y recursos. Se estima que permiten una reducción en el uso de plaguicidad de alrededor de 35%, entre 10 y 13% en fertilizantes y alrededor de 50% en agua.

De esta manera, se opera con mayor eficiencia económica, se optimiza el uso de recursos y se aumenta la rentabilidad.

La clave: integrar ambas herramienta

El principal mensaje de la presentación fue que el verdadero potencial está en la integración.

“La detección temprana y el conocimiento de la variabilidad permiten aplicar los bioinsumos cuando y donde se necesitan”, explicó Dorado.

Esta combinación permite:

  • Aplicaciones más precisas
  • Mejor uso de agua y nutrientes
  • Reducción de impacto ambiental
  • Mayor eficiencia productiva

Resultados concretos en campo

La integración ya muestra resultados.

Ensayos en tomate con biofertilizantes y sensores lograron mejorar rendimientos, reducir el uso de agua y aumentar la calidad del fruto .

En maíz, el uso de bioestimulantes aplicado según mapas generados con drones permitió incrementos de rendimiento de hasta 68% .

Además, tecnologías como pulverizadores inteligentes o plataformas autónomas permiten aplicaciones ultralocalizadas, aumentando la eficiencia de los tratamientos.

Un cambio que ya comenzó

Más que una tendencia, la integración de bioinsumos y tecnologías de precisión se perfila como un nuevo paradigma productivo.

La combinación de biología y datos no solo responde a mayores exigencias del mercado, sino que también abre la puerta a una agricultura más eficiente, sostenible y resiliente.