Calibres pequeños: el foco de la demanda mundial

El tamaño de avellanas de 11/13 mm es el más requerido en el mundo, lo que se atribuye principalmente a los productos que se fabrican con valor agregado. Chile es el segundo país productor, posición que seguirá consolidando; por lo que debe producir lo que se demanda.
Julio 9, 2026

Por Jorge Mohr, director Nefuen Trading – Grupo Hijuelas

Chile actualmente es el segundo país productor de avellanas del mundo con 70 mil hectáreas plantadas. Para fines o inicios de la década del 2030 va a pasar las 200 mil toneladas en producción, consolidándose entonces como el segundo productor de avellanas a nivel global. Esto significa que tenemos que mirar en detalle quiénes compran, y cuando empezamos a hacer un zoom observamos que el 75% de las adquisiciones provienen de Europa, específicamente de Alemania e Italia. Pero dentro de ellos destacan las grandes marcas de chocolates, que son los que mueven el mercado, y es que las avellanas son un ingrediente clave de la industria chocolatera. Ello nos lleva a un punto clave en relación con este frutal: el tamaño. 

En las avellanas, el calibre sí importa y al revés de muchos frutos secos, la fruta pequeña es la que tiene más demanda y estabilidad de mercado. La razón es simple: es un ingrediente ampliamente usado para fabricar productos con valor agregado, tales como bombones, chocolates, helados y otros; un mercado que usa fruta de 11/13 mm. 

Precisamente este tamaño ha sido el más requerido, lo que se atribuye, a su vez, a que es el tipo de fruta disponible en Turquía. Para lograr mecanizar el proceso, los grandes chocolateros llevan décadas trabajando con avellanas de origen turco y por lo mismo, adaptando y configurando sus máquinas a procesos industriales con estos tamaños.

Modificar esto puede llevar tiempo, mucha inversión o un mayor costo por unidad de avellanas usadas, por lo que los productores debemos adaptarnos a producir lo que se demanda para evitar repetir la historia de otras frutales en Chile. ¿Qué ha pasado? que por no leer el mercado, los productores terminan sufriendo y sacrificando su patrimonio. 

La clave para tener un mayor o menor tamaño pasa por la genética: hay variedades que producen calibres industriales, los requeridos por el mercado chocolatero y otros que no.

Para los cultivos con variedades de calibre medios 13/15 mm o más, usados tradicionalmente para el mundo del snack, también existen alternativas. Una buena avellana es lo que el mercado no ha tenido en décadas y por esto el consumo directo y snack es tan sensible al precio. ¿Quién quiere comprar un producto de mala calidad a un alto precio o a uno poco estable en el tiempo? Acá hay una oportunidad que se debe potenciar vía marca y de la mano de un precio equilibrado que sostenga el mantener la demanda e incentivar el consumo. Debemos evitar cometer el mismo error de otros frutales, donde no se cuidó la calidad, afectando de forma importante la demanda.

LA DIFERENCIA DE CHILE

Chile es actualmente el país con mejores promedios productivos por hectárea, lo que se traduce en el menor costo por kilo producido en el mundo. Esto es una ventaja y se debe aprovechar para consolidar la posición nacional, pero aún hay grandes desafíos en proceso. En primer lugar, mencionar la industrialización y el hecho de hacer bien las cosas. Para lograr estabilizar la demanda de esta fruta hay que dar un buen producto y para ello es clave hacer un buen trabajo desde el campo, la cosecha, secado, proceso, empaque, etc; sumado a la trazabilidad y una producción sustentable.

Chile es actualmente el país con mejores promedios productivos por hectárea lo que se traduce en el menor costo por kilo producido en el mundo.

La trazabilidad se trabaja con software y disciplina, mientras que la sustentabilidad toma más tiempo: prácticas más sustentables de largo plazo, menos uso de químicos y sales y buscar huertos que estén más equilibrados con el medio ambiente, que prueben al cliente que se hace un esfuerzo por cuidar la naturaleza y que lo que están comprando es un producto sustentable en el largo plazo. Desde los manejos agronómicos esto se construye en años, por lo que es importante avanzar y no perder tiempo. Si se producen los tamaños adecuados y se le da fuerza a los dos puntos mencionados anteriormente, nos vamos a poder desmarcar del resto del mundo y hacer que este frutal sea un negocio estable para los productores chilenos por muchos años más.