Calidad de la uva de mesa chilena: Excelencia productiva al servicio del mundo

En el competitivo escenario global de fruticultura, Chile destaca como referente indiscutible en la producción de uva de mesa, gracias a una sólida base técnica, tradición agrícola y un enfoque cada vez más orientado a la sostenibilidad y diferenciación varietal.
Septiembre 1, 2025
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Por: Rodrigo Retamal Contreras. Gerente General de AgroConnexion. Ingeniero Agrónomo M. Sc. Sustainable International AgriBusiness.

Si bien la superficie productiva ha venido disminuyendo en los últimos 10 años, la uva de mesa chilena se ha convertido en símbolo de calidad y competitividad. La combinación de condiciones climáticas privilegiadas, innovación tecnológica y profesionalización de los manejos agronómicos ha permitido al país sostener una oferta con altos estándares internacionales.

La calidad de este cultivo se evalúa por múltiples atributos. Los criterios visuales —como el tamaño homogéneo de bayas, color intenso y pedúnculos verdes— captan la atención del consumidor y permiten cumplir con los protocolos comerciales de destino. Sin embargo, la excelencia se consolida también por atributos organolépticos: el equilibrio entre dulzor y acidez, el aroma varietal y la firmeza del fruto son claves para lograr una experiencia de consumo satisfactoria.

La calidad comienza en el huerto, con prácticas ajustadas a cada zona productiva. En el norte del país — como Copiapó y Huasco— el clima árido permite cosechas tempranas con menor presión sanitaria. Por su parte, en el centro—Valle de Aconcagua, Maipo y Rancagua— las condiciones templadas y la amplitud térmica favorecen una maduración lenta, desarrollo de grados Brix elevados y coloraciones intensas. Sin embargo, el factor que ha sido transversal en los últimos años es la exposición del cultivo a diferentes tipos de estrés abióticos, como la sequía y el exceso de frío o calor; que tensionan el metabolismo de las plantas mermando el rendimiento y la calidad de la fruta si no se aplican las medidas preventivas necesarias durante la temporada productiva. Bajo estas situaciones de estrés, la planta utiliza todos los elementos que tenga disponibles para poder contrarrestar los efectos negativos del estrés. La clave entonces es entregarle al cultivo una nutrición equilibrada, que implica una combinación, en la debida proporción, de nutrientes, para que ninguno sea carencial ante el uso que hará la planta de ellos y, por otra parte, una formulación que sea químicamente compatible con la planta para que el ingreso a ella sea inmediato, mitigando rápidamente los efectos negativos del estrés.

AgroConnexion cuenta con soluciones diseñadas específicamente para suplir al cultivo de todo lo necesario para alcanzar el máximo rendimiento y calidad (anatómica y organoléptica). Una de ella es Kamab 26®, que con su composición equilibrada y formulación 100% compatible a la forma en la cual la planta toma los elementos nutritivos, permite una nutrición de avanzada y muy específica que permite prevenir y curar fisiopatías nutricionales, como por ejemplo Palo Negro, bayas acuosas o pardeamiento del raquis. Asimismo, permite al productor una mejora continua del rendimiento y calidad si así lo requiriera (tratamiento estándar: 3 aplicaciones de 6 kg/ha cada una).

Kamab 26® ahora tiene una composición optimizada y de máxima pureza reflejada en su alto grado de transparencia en su formulación, siendo un producto libre de sulfatos, carbonatos y cloratos. Es además inocuo y seguro para uva de mesa y todo tipo de cultivo.

Asimismo, queremos informar que desde esta temporada, el producto antiguo llamado Pharmamin-M® ahora se llama Matura. Tiene una nueva composición optimizada para poder satisfacer al cultivo con todo lo necesario para enfrentar las problemáticas ambientales actuales, y así promover una correcta y óptima maduración de los cultivos desde el punto de vista nutricional.