Cara a cara
La avellana europea (Corylus avellana L.) es una especie arbustiva presente principalmente en las zonas templadas del hemisferio norte y que, rápidamente, se está extendiendo en el hemisferio sur. En términos de producción (toneladas por año), Turquía es el principal productor, con una media de 765.000 toneladas (t), seguido de Italia, con 98.670 t, Azerbaiyán, con 72.104 t, EE.UU., con 70.310 t, Chile, con 62.557t, Georgia, con 33.400 t y China, con 24.695 t, según datos de FAOSTAT 2022.
Tradicionalmente, la propagación de la avellana ha ocurrido por auto-enraizamiento de chupones, re-movidos de plantas madre vigorosas, formados por la posición de las yemas en la base del tronco de las plantas (técnica de propagación llamada acodo de tocón). Aunque esta técnica es ampliamente utilizada por su facilidad de aplicación, la imposibilidad de certificar el origen genético y la calidad fitopatológica del material, ha llevado a la aplicación de nuevos métodos de propagación como el injerto y, más recientemente, la propagación in vitro.

Las plantas injertadas sobre patrón de Corylus colurna L., además de la ausencia de formación de chupones, tienen raíces más profundas, mejor resistencia a las heladas, un mayor vigor y productividad por lo que resultan ser un excelente material para mejorar el manejo del huerto también en términos de mecanización.
Asimismo, la propagación in vitro también ofrece ventajas, como la posibilidad de producir material uniforme, sano y de origen determinado en poco tiempo y en grandes cantidades.
Considerando las ventajas y el creciente interés por la adopción de nuevas técnicas de propagación incluso para el avellano, el objetivo del estudio fue comparar, por primera vez, plantas obtenidas por propagación in vitro (posteriormente planta micropropagada), por injerto inglés de invierno de doble hendidura sobre patrón de Corylus colurna L. (posteriormente planta injertada) frente al sistema de propagación tradicional, acodo de tocón (posteriormente planta en raizada propia) en términos de crecimiento vegetativo y productividad.
El estudio se llevó a cabo en un huerto de avellanos situado en Deruta (PG), en el centro de Italia (42,9726,00 N, 12,40 32,4 E) a 163 m s.n.m., gestionado por la Universidad de Perugia en un período comprendido entre febrero de 2020, año de la plantación, y el final de la cuarta temporada de crecimiento (2023). La densidad de plantas es de 714 plantas/ha con un diseño experimental de parcelas divididas, donde la tesis principal está representada por los diferentes tipos de material propagado (plantas injertadas, autoenraizadas y micropropagadas) y la segunda tesis por tres de las principales variedades italianas de avellano (Tonda di Giffoni, Tonda Romana y Tonda Francescana®).
RESULTADOS Y DISCUSIÓN
Aunque las plantas micropropagadas mostraron ser más pequeñas que los otros tipos de plantas, en el momento de la plantación, al final del cuarto año, el desarrollo, en términos de altura de la planta y volumen del dos el, resultó ser similar entre los materiales de propagación. Considerando el volumeN del dosel en cada cultivar, de la segunda a la cuarta estación de crecimiento, se observa como en el cultivar Tonda Francescana® el volumen del dos el fue similar en los tres tipos de material vegetal. En cambio, en el cultivar Tonda di Giffoni, durante el tercer período vegetativo, las plantas micropropagadas, y también las injertadas, mostraron un dosel más desarrollado que las de raíz propia, pero en el cuarto año de crecimiento los tres tipos de plantas alcanzaron un tamaño de dosel similar. En el cultivar Tonda Romana, en la tercera temporada de crecimiento las plantas injertadas mostraron una copa más desarrollada que las propias y las micropropagadas, y luego en el cuarto año las plantas tuvieron copas similares en desarrollo (Figura 1).

Desde el tercer año posterior a la plantación ha sido posible evaluar la producción; todos los tipos de material produjeron frutos en la tercera y cuarta estación de crecimiento sin diferencias estadísticas entre los tipos de material en términos de rendimiento. La media fue de 0,07 kg de nuez por árbol en el tercer periodo vegetativo y de 0,3 kg de nuez por árbol en el cuarto periodo vegetativo. El cultivar que mostró la mayor cantidad de producción fue la Tonda Francescana®con 0,12 kg de frutos por árbol, en la tercera estación de crecimiento, y más de 0,5 kg por árbol en el cuarto año. Por el contrario, no hubo diferencias en la producción de avellanas entre los distintos tipos de plantas dentro de cada cultivar en el cuarto año (Figura 2).
Además, teniendo en cuenta el rendimiento alcanzado en el cuarto periodo vegetativo, las plantas se clasificaron en productivas y no productivas cuando obtuvieron más de 0,25 kg de nuez con cáscara por árbol o menos de 0,25 kg de nuez con cáscara por árbol, y se calculó el porcentaje de planta productiva y no productiva. No se observaron diferencias entre los distintos tipos de material vegetal en cuanto a planta en producción, oscilando entre el 56% de los árboles injertados y el 39% de los propios (Figura 3, arriba a la izquierda). Cabe destacar que el 94% de las plantas de Tonda Francescana® ya estaban en producción, mientras que el 100% de las de Tonda Romana y el 50% de las de Tonda di Giffoni aún no lo estaban (Figura3, abajo a la izquierda).

Contrariamente a lo que se señala en otros estudios realizados únicamente con plantas de raíz propia e injertadas, no se observaron diferencias entre los tres tipos de material vegetal. De hecho, otros estudios informan que las plantas injertadas obtienen un rendimiento menor hasta el tercer o cuarto año desde la plantación; posteriormente su rendimiento fue mayor que el de la planta con raíces propias. La ausencia de diferencias en términos de rendimiento observada en este estudio podría atribuirse a las condiciones ambientales específicas que se dieron durante el tercer y cuarto año de crecimiento.
El prolongado periodo de altas temperaturas estivales por encima del umbral crítico y el inusual periodo de lluvias prolongadas en junio y julio (unos 140 mm) disminuyeron la producción, especialmente de las plantas de raíz propia y micropropagadas. Además, los reducidos rendimientos observados en el cuarto año en todos los tipos de propagación, en comparación con estudios anteriores similares, estuvieron probablemente influidos por estas condiciones climáticas adversas durante el periodo crítico de cuajado de los frutos.
Nuestra investigación a lo largo de cuatro años ha proporcionado información valiosa sobre la dinámica de rendimiento de los diferentes tipos de métodos de propagación (injerto, propagación in vitro y acodo); las plantas micropropagadas no sólo mostraron una mayor homogeneidad, sino también un crecimiento vegetativo similar en comparación tanto con las de raíz propia como con las injertadas.
Este resultado concuerda con estudios sobre otros cultivos frutales como el olivo y el caqui, por lo que los resultados apoyan la idoneidad y la posibilidad de la propagación in vitro para cultivar variedades de avellano con alta fidelidad genética y estado saludable. La propagación in vitro ha demostrado varias ventajas en el cultivo del avellano; de hecho, estas plantas no sólo muestran un rápido crecimiento, sino que también mantienen la consistencia a través de las generaciones, lo cuales crítico para escalar la producción sin perder rasgos varietales.



CONCLUSIÓN
En conclusión, encontramos que las plantas micropropagadas, independientemente de la variedad considerada, aun siendo más pequeñas que las otras plantas al inicio de la plantación, alcanzaron tamaños similares a las otras plantas después de cuatro temporadas de cultivo. Además, las plantas micropropagadas mostraron una mayor uniformidad en el crecimiento en comparación con las injertadas, mientras que las plantas con raíces propias mostraron una mayor variabilidad. Esto sugiere que la técnica de propagación in vitro, incluso en avellano, permite estandarizar el material vegetal preservando las características del cultivar.
No se observaron diferencias significativas en el rendimiento y el volumen de la canopia entre los tres tipos de material vegetal. Esto indica que tanto la propagación in vitro como el injerto pueden recomendarse con seguridad para el cultivo de cultivares de avellano.
El artículo original se ha publicado en Frontiers in Plant Science: Traini C, Facchin SL, Brigante R, Vinci A, Persichetti S, Meneghini M, Micheli M, Famiani F, Portarena S, Dradi G and Farinelli D (2024) Field performance of grafted, micropropagated, and own-rooted plants of three Italian hazelnut cultivars during the initial four seasons of development Tonda; Front. Plant Sci. 15:1412170. doi: 10.3389/fpls. 2024.1412170.