Cereza chilena: Un trabajo de todos

Tras lo vivido en la temporada pasada de cereza, existe preocupación pero también optimismo. Cada actor debe tomar nota, aprender de los errores y aplicar las medidas que se requieren. Hay espacio para hacerlo, pero sin errores.
Julio 17, 2025

Con las dos caras de la moneda es como se observa la temporada 2025/2026 de cerezas. Después de los desafíos enfrentados en la campaña anterior y que terminó incluso con rentabilidades menores a las esperadas, por un lado existe preocupación en la industria, pero también optimismo. 

La cereza tiene una historia de éxito que la ha hecho posicionarse como la reina entre la fruta de exportación local. Hoy en día, tanto el cultivo como todos sus actores cuentan con las condiciones para posicionarse como “el bombón de las frutas” y no sólo eso, sino que uno de calidad. ¿Qué se debe hacer? En primer lugar, tomar nota de lo ocurrido para no repetir los mismos errores. Pero sobre todo, la respuesta pasa por un trabajo conjunto. 

La industria debe convencerse de que, para bien o para mal, el futuro dependerá de lo que se haga o no de cara al ciclo que viene, por lo que la solución pasa por trabajar con unidad y foco. Así lo resume Cristian Tagle, ejecutivo con más de 20 años de experiencia en la industria exportadora de este cultivo. “La próxima y las siguientes dos temporadas serán determinantes para mostrar el nivel de desarrollo y evolución que la industria de la cereza pueda alcanzar. La preocupación está vinculada a que no podamos consensuar y ejecutar la estrategia en cada eslabón de la cadena”, advierte.

A modo de ejemplo, se refiere a los calibres y señala que, cuando se habla de que un calibre XL, que puede ser un 15% del volumen, no se debe exportar en semanas pick, los actores están de acuerdo. Sin embargo, para lograrlo se debe trabajar desde ahora en no producir esos calibres. “Si se producen, no se deben cosechar para exportación, y si se cosechan y llegan a las plantas, no hay que embalarlos para el mercado externo. Para cumplir todo este mandato se requiere que productores, empacadores y exportadores, estén alineados y convencidos, independiente del nivel de integración que cada compañía pueda tener”, detalla. 

Ello cobra vital relevancia considerando que, según datos de Frutas de Chile, para la temporada 2025-2026, y en base a la superficie que estaría entrando en producción, se estima un leve aumento del 6% en las exportaciones respecto a la temporada anterior, en la que se alcanzaron 626.014 toneladas.

RECOMENDACIONES EN POS DE CALIDAD 

Dado el escenario que se vivió la temporada pasada es que el Comité de Cerezas estuvo trabajando en los distintos aspectos que afectaron los resultados. A juicio de Claudia Soler, directora ejecutiva de esta entidad, si se habla a nivel de consumidor, el sector deberá enfocarse en mejorar la experiencia, priorizando la calidad y condición de la fruta durante toda la temporada. 

Claudia Soler, Directora ejecutiva del Comité de Cerezas.

“Desde el Comité de Cerezas de Frutas de Chile, junto a la SNA y Fedefruta, coincidimos en que la única forma de sostener el crecimiento y la rentabilidad del sector es a través de la excelencia y la colaboración de toda la cadena de valor. Dentro de los factores que podemos controlar está la calidad de nuestra fruta y la confianza que transmitimos al consumidor. Por ello, hemos elaborado una recomendación voluntaria conjunta para asegurar la condición y consistencia de nuestro producto”, explica. 

Estas sugerencias dicen relación con enviar aquellos calibres y características de la fruta (como la firmeza) que cumplan con las demandas y estándares de calidad que esperan los consumidores. 

En este sentido, la experta señala que el producto en sí, es el principal factor desencadenante de la compra de cerezas, incluyendo su sabor, calidad y frescura. “Los consumidores están cada vez más informados sobre los distintos productos, lo que ha generado una mayor preferencia por los calibres más grandes. Es así, como tanto en importadores como en ventas de retailers se observa una “premiumización” de la categoría, donde aumenta el consumo de los calibres superiores”.

Es así que la sugerencia concreta pasa por no exportar calibre L y XL, ni categoría 2. 

En base a ello, Antonio Walker, presidente de la SNA, asegura que si se trabaja en las medidas necesarias, la cereza va a seguir su camino. “Tuvimos un traspié importante, con un producto heterogéneo y un gran aumento de volumen. Sin embargo, la cereza no depende de China, sino de nosotros. Si somos capaces de tener un producto más homogéneo, con mejor calidad y condición, estoy seguro de que la cereza va a recuperar su tendencia en la rentabilidad”, enfatiza. 

La gran pregunta pasa entonces por saber qué medidas se deben tomar para asegurar esta calidad en la fruta. La respuesta pasa por el conocimiento de cada huerto, además del ámbito fitosanitario.

HORA DE ACTUAR 

A la hora de poner manos a la obra y aplicar medidas concretas que permitan transformar a la cereza en este “bombón de calidad”, no existe un mejor medidor inicial que los mismos productores. Y es que como explica Víctor Catán, presidente de Fedefruta, las elecciones de qué variedad llega en mejores condiciones a destino o si se envía o no, son decisiones naturales que vivirá cada agricultor dentro de su huerto. 

“Una variedad en particular puede que se comporte muy bien en un sector y que en otro tenga un mal desempeño, o desfavorable. Se debe ver caso a caso y qué mejor que un productor que conoce su campo, el que debe hacer esa evaluación”, comenta, y añade que es muy temprano para hablar de un recambio varietal, ya que existen variedades con muy buen performance y que pueden incluso mejorar si se realizan trabajos agronómicos intra prediales. 

A modo de ejemplo, menciona mejorar el manejo de carga para así asegurar una mejor condición de esa fruta; además de analizar y hacer los cambios necesarios en cuanto a podas y uso de productos. 

Con esta visión coincide Tagle, quien asegura que se debe producir realísticamente de acuerdo al potencial de cada huerto. “Solo la calidad va a incentivar más demanda y, con ello, precios que funcionan para toda la cadena. El volumen por sí solo no nos conducirá hacia el siguiente nivel”, advierte. 

Desde Agropecuaria Wapri coinciden en que lo vivido en la temporada pasada es un problema de todos los actores y en torno al cual se deben alinear tanto las exportadoras como los productores y plantas de proceso, y donde cada uno debe hacer lo mejor para que el resultado sea lo esperado en China. En el caso de esta entidad, vienen trabajando hace tiempo en sacar el máximo potencial productivo, lo que les ha permitido llegar a los calibres esperados. 

Según cuenta Recaredo Ossa, gerente general de la entidad, se han enfocado en los huertos con plantas débiles, buscando su máximo potencial a través de buena poda y dejando la fruta en buena madera. De esta manera y enviando el 75% de la fruta sobre calibre 2J, se proyecta un retorno a productor de US$ 3. 

Más allá de las medidas agronómicas que vayan en pos de la calidad de la cereza, a juicio de Catán, un punto vital es que los productores entiendan que su trabajo no termina al cosechar. “Esto termina cuando el consumidor retira la fruta y tiene una buena experiencia. Esa es la tarea que nosotros tenemos que lograr, porque un consumidor que tiene una buena experiencia es uno que vuelve a comprar”. 

Finalmente, otro punto del que se debe tomar nota según Tagle, se relaciona con el ámbito fitosanitario, es decir, cumplir con los mandatos que impone el Servicio Agrícola y Ganadero, que buscan resguardar el acceso a mercados. “Tener que embarcar producto al mercado no planificado por una restricción fitosanitaria conducirá al escenario más negativo de todos”.

UN TRABAJO PENDIENTE EN PROMOCIÓN 

Al revisar en detalle lo vivido la temporada pasada, sale a la palestra que también se debe mejorar el trabajo relacionado con la promoción. Como fundamental, califica Claudia Soler el hecho de realizar campañas promocionales que no sólo estimulen el mayor consumo, sino que protejan la marca; algo que, asegura, realizarán tanto previo como durante la temporada. 

Crédito: Luz María Irarrázaval.

A juicio de Catán, el error pasó por haber hecho una promoción pensando que se contaba con el mismo volumen de fruta del año anterior, lo que no fue así. El aprendizaje entonces pasa por abordarlo de manera distinta, empezando por el presupuesto. En opinión del presidente de Fedefruta, hay algo más que se debe implementar en esta área y pasa por resaltar el componente afectivo que tiene la cereza en China. “La tarea por delante es que este componente afectivo siga existiendo y así seguir manteniendo un nivel de consumidor satisfactorio”, dice. 

Los mercados son cada día más exigentes y el escenario vivido deja las cosas claras. Es hora de tomar nota, aprender sobre los errores y aplicar las medidas que se requieren. La cereza y sus actores tienen la posibilidad de trabajar unidos y posicionar a este cultivo como el bombón de calidad. Hay espacio para hacerlo, pero esta vez, sin errores.