Colombia en alerta: lluvias récord en Urabá amenazan con pérdidas totales en más de 1.200 hectáreas de banano

La emergencia hidrometeorológica, impulsada por precipitaciones que triplican los promedios recientes, mantiene cultivos inundados por días y pone en riesgo la infraestructura productiva de una de las principales zonas bananeras de Colombia.
Febrero 10, 2026

Publicado por Zaida Ibáñez

La región de Urabá atraviesa uno de los episodios climáticos más complejos de los últimos años. Las lluvias registradas a comienzos de 2026 superaron ampliamente los promedios de las últimas temporadas, configurando una emergencia que ya golpea directamente al sector bananero, motor económico clave del territorio.

Frente a este escenario, la Asociación de Bananeros de Colombia (Augura) emitió una alerta nacional ante la magnitud de los daños. Según el gremio, más de 1.200 hectáreas están comprometidas, con plantaciones que han permanecido inundadas por más de 96 horas, una condición que derivará en la pérdida total de los cultivos.

Precipitaciones extremas y colapso de los sistemas de drenaje

Los registros de la Red Agroclimática de Augura indican que entre el 1 de enero y el 4 de febrero de 2026 la pluviosidad llegó a triplicar los niveles históricos recientes. La saturación de los suelos terminó por desbordar varios cauces estratégicos para el drenaje regional.

Se reportaron rupturas en el río Carepa —en el sector El 10— y en el río Grande, a la altura de Nueva Colonia. A esto se suma el comportamiento del río León, que alcanzó niveles extraordinarios al ubicarse 1,10 metros por encima de su cota normal, generando un represamiento que bloquea el flujo natural de las aguas.

El impacto no se limita a los campos. La emergencia también compromete infraestructura productiva y social del Urabá antioqueño, elevando el riesgo de pérdidas económicas y de empleo en una zona altamente dependiente de la actividad bananera.

La marea alta agrava el escenario

El evento climático se ha visto intensificado por un factor adicional: una marea alta de 95 centímetros que, junto con fuertes vientos, actúa como un verdadero “tapón hidráulico”. Este fenómeno impide que los ríos descarguen con normalidad hacia el mar, neutralizando los sistemas de drenaje incluso dentro de los predios agrícolas.

Como resultado, labores críticas para el manejo de los cultivos han quedado paralizadas. Entre ellas destaca la aspersión aérea —clave para el control fitosanitario—, cuya suspensión incrementa el riesgo sanitario y productivo en los huertos afectados.

Un llamado urgente al Gobierno

Ante una emergencia que ya supera la capacidad operativa local, Augura solicitó la intervención inmediata del Gobierno Nacional. El gremio pidió habilitar líneas de crédito de fomento y emergencia para sostener la viabilidad de los predios y apoyar la recuperación del sector.

La petición busca evitar que el impacto climático se traduzca en un deterioro estructural de la actividad bananera regional, especialmente considerando su relevancia para el empleo y las exportaciones.

El episodio deja una señal clara para la agroindustria tropical: la vulnerabilidad frente a eventos climáticos extremos sigue siendo uno de los principales riesgos para la estabilidad productiva.

Mientras la prioridad inmediata es contener los daños y restablecer la operatividad, el desafío de fondo apunta a fortalecer la infraestructura hídrica y la capacidad de adaptación del sector. En una industria donde el clima define la temporada, la resiliencia ya no es solo una ventaja competitiva, sino una condición para sostener el negocio.

Foto: Valora Analitik.