Cómo estimar las necesidades nutricionales del arándano: el caso Suziblue
Por: Dr. Juan Hirzel Campos. Ingeniero agrónomo M.Sc. Instituto de Investigaciones Agropecuarias. Centro Regional de Investigación Quilamapu, Chile. Patricio González Aravena. Ingeniero agrónomo, Asesor de Arándanos.
Entre los manejos a realizar en el cultivo de arándano se encuentra la fertilización. Para ello, se emplean diversas metodologías, como la repetición de “recetas” en sistemas de producción que han presentado resultados económicos favorables; análisis periódicos de suelos, de solución de suelo o de solución de fertilizantes; análisis de tejidos vegetales —hojas, frutos u otros órganos de la planta— en diferentes estados fenológicos o momentos de la temporada de crecimiento; relaciones matemáticas entre diferentes nutrientes para distintos estados fenológicos, traducidas a concentraciones de iones en la solución nutritiva, o la combinación de algunas de las anteriores.
Si bien algunos de los sistemas mencionados son científica y agronómicamente discutibles, en lo medular se debe satisfacer la necesidad nutricional del cultivo para un determinado escenario de rendimiento. Esto permite alcanzar dicho rendimiento y, a la vez, lograr la mayor calidad posible en la fruta.
Para determinar las necesidades nutricionales de una especie existen, fundamentalmente, dos metodologías:
- Trabajos en hidroponía con balances de masa en forma periódica.
- Método destructivo de plantas para análisis nutricional de planta completa o de cada una de sus estructuras por separado.
El primero de ellos permite determinar con exactitud la extracción de nutrientes entre cada evento de riego, pero tiene como limitación práctica el grado de detalle o dedicación requerido para la obtención de información, así como la necesidad de mantener las condiciones productivas en el nivel óptimo para cada especie y variedad. Además, debe ser realizado en condiciones de cultivo hidropónico sobre sustrato inerte.
El segundo método se puede realizar en cualquier condición de cultivo —suelo, sustrato o hidroponía en sustrato inerte—, con muestreos de plantas en el estado de mayor expresión vegetativa y muestreos de fruta en cada evento de cosecha, o bien con muestreos consecutivos de planta y fruta cosechada durante todo el ciclo de crecimiento y desarrollo.
El presente trabajo muestra un caso de estudio en la variedad de arándano Suziblue, de bajo requerimiento de frío, producida en condiciones de campo en un suelo franco-limoso profundo de la zona sur de la región del Maule, Chile. Si bien corresponde a un ambiente productivo específico, sus resultados aportan una referencia útil para analizar la acumulación y distribución de nutrientes en huertos de características comparables. El huerto evaluado tenía 4 años de edad, un marco de plantación de 3 m × 0,8 m y un rendimiento de 20 t/ha. El muestreo de frutos se realizó de manera paulatina en cada evento de cosecha, mientras que el muestreo de plantas se llevó a cabo en el estado de mayor expresión vegetativa, a fines de enero de 2026.

La distribución de peso seco se presenta en la figura 1, en tanto que el reparto porcentual de macronutrientes se muestra en las figuras 2 a 7, correspondientes a nitrógeno (N), fósforo (P), potasio (K), calcio (Ca), magnesio (Mg) y azufre (S), respectivamente. La extracción total de macronutrientes se presenta en la figura 8.
La distribución de peso seco (figura 1) fue mayor en las raíces, seguida por la madera lignificada, mientras que el fruto ocupó el tercer lugar en términos cuantitativos. Para el N (figura 2), la mayor distribución se encontró en las raíces; las hojas ocuparon el segundo lugar y los frutos, el tercero. El P se acumuló principalmente en las raíces, en tanto que los frutos y la madera lignificada ocuparon el segundo lugar (figura 3). Para el K (figura 4), hubo mayor acumulación en los frutos, al igual que en otras especies frutales; en segundo lugar se encontraron las raíces y las hojas. En el caso del Ca (figura 5), se observó una mayor acumulación en las hojas, seguida por las raíces y luego por los brotes vegetativos. La menor acumulación se encontró en la fruta, al igual que en la mayoría de las especies frutales, con excepción de los cítricos. La distribución de Mg fue mayor en hojas y raíces, seguida por frutos y madera lignificada (figura 6). Finalmente, la distribución de S fue mayor en las raíces, seguidas por los frutos y la madera lignificada (figura 7).

En relación con la acumulación de nutrientes en plantas para este rendimiento de 20 t/ha y en un huerto de 4 años de edad, se destacó el N, con 80 kg/ha, seguido por el K2O, con 47 kg/ha; luego, el CaO, con 41 kg/ha, y el P2O5, con 18 kg/ha. En tanto, la acumulación de MgO y S fue de sólo 11 y 6,7 kg/ha, respectivamente.
Con esta información se pueden calcular los índices agronómicos de necesidad nutricional, que serán utilizados como base de cálculo en la formulación de programas de fertilización, ajustados por análisis de suelo y de tejidos, así como por la condición de vigor del huerto. Estos índices de necesidad nutricional se presentan en el cuadro 1.

En síntesis, este caso de estudio permite aproximarse a la dinámica de acumulación y distribución de nutrientes en arándano Suziblue bajo condiciones productivas específicas. Si bien los valores obtenidos no deberían extrapolarse de manera directa a otros huertos, variedades o ambientes, constituyen una referencia útil para comprender las principales demandas nutricionales del cultivo y orientar la toma de decisiones en programas de fertilización más precisos, ajustados al rendimiento esperado, al estado del huerto y a la información provista por los análisis de suelo y tejidos.
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