Como promedio de campo en 2024-25: Cosechas de hasta 5.000 kilos por hectárea

Altas producciones asociadas, principalmente, al equilibrado clima que benefició todos los procesos fenológicos de la temporada pasada. El asesor proyecta que desde la próxima temporada la tasa de plantación de avellano europeo alcanzará a las 5.000 hectáreas al año
Junio 10, 2025

Según el asesor, experto en el cultivo del avellano europeo, Andrés Reyes, el desarrollo fenológico de los huertos durante la temporada 2024-2025 se caracterizó -inicialmente- por su uniformidad en las distintas etapas fenológicas del cultivo, hasta el llenado de frutos. Esta condición la atribuye -especialmente- a la buena acumulación de frío entre los meses de abril y julio de 2024, la cual fue superior -en un 32% en la región del Maule y Ñuble- respecto a la temporada 2023-2024, así como a la estabilidad primaveral, la que favoreció una constante acumulación de días grado.

Sin embargo, a partir de la etapa de post cosecha fisiológica, la que corresponde al momento en que la avellana se desconecta del involucro, comienza su pérdida de humedad y la generación de aceite (mediados de enero, aproximadamente) se observó un estado de “juvenilidad” del involucro. “Esto ocasionó el retraso de la caída de frutos desde mediados de febrero y hasta fines de marzo, en algunos huertos, lo cual podría atribuirse a la disminución de las temperaturas máximas y aumento de la humedad relativa en este periodo, en comparación a las condiciones presentadas durante el mes de enero, que fue más seco. De todas maneras, esto no impidió que el inicio de la recolección estuviese dentro del rango de fechas normales”, precisa el experto.

Asesor Andrés Reyes
Experto en el cultivo del avellano europeo.

ANÁLISIS PRODUCTIVO DE LA TEMPORADA 2024-25

En términos de producción, ¿cuál ha sido el comportamiento general de la fruta esta temporada en cuanto a calibre, rendimiento por hectárea y sanidad?

Esta temporada para el sector del avellano europeo ha sido muy positiva en aspectos productivos, para huertos en plena producción (sobre 5– 6 años), se han destacado cosechas por sobre los 3.500 kilos por hectárea y -en algunos casos relacionados con huertos de mayor densidad de plantas, se ha logrado cosechar 5.000 kilos por hectárea como promedios de campo. Esto se debe principalmente al clima equilibrado para todos los procesos fenológicos de la temporada, así como también, el enfoque a la bio estimulación que hemos proporcionado a las plantas.

En el ámbito fitosanitario -en general- no se detectaron grandes problemas y lo destacable fue que la fruta presentó rangos de normalidad tanto respecto de daño por chinche como por moho. Esta temporada, al ser una primavera– verano con una alta incidencia de chinches (Leptoglossus chilensis), en la región de Maule y Ñuble, se abordó de manera minuciosa los controles en los huertos, así como también, el adecuado manejo de la fruta en post cosecha.

Día a día los productores han ido implementando nuevos sistemas de secado y de almacenamiento de la fruta, todo esto acompañado de una buena logística en la recolección durante los periodos que se presentan menos eventos de lluvia.

Finalmente, aunque aún no contamos con la información final respecto de calibres, la temporada fue bastante normal y gran parte de nuestros productores contaron con una bonificación respecto al rendimiento industrial, que es donde podría incidir el calibre de las avellanas.

¿Qué factores climáticos o de manejo influyeron en la calidad de la fruta cosechada durante esta temporada?

A pesar de la ocurrencia de precipitaciones durante las semanas 13 y 15, este no fue un factor perjudicial para la calidad y condición de la avellana, referido especialmente en la incidencia de moho, el cual debe mantenerse bajo el 2% como exigencia por parte del poder comprador. Sin embargo, debido a huertos con bajas condiciones de ventilación, con altos niveles de emboscamiento y problemas de logística interna, aumentaron sus porcentajes en dicho defecto; sumado al alza productiva que, en algunos casos, obligó a mantener fruta almacenada mayor tiempo de lo habitual, con una humedad de pepa y condiciones predisponentes al desarrollo del problema

DESEMPEÑO DECOSECHA Y POSTCOSECHA

¿Cómo se ha comportado la logística de cosecha y postcosecha este año? ¿Se han presentado dificultades en la recolección o en el traslado de fruta hacia las plantas procesadoras?

El objetivo con nuestros productores -en elámbito de la cosecha- apunta a comenzar cuando esta presenta entre un 20% a 30% de caída de fruto en el huerto, en general, una recolección de fruta no debería superar los 45 días, considerando su inicio en la primera semana de marzo y término a mediados, o a más tardar, a finales del mes de abril. Lo anterior, pensado en no realizar la cosecha cuando las condiciones climáticas son desfavorables, con humedades relativas sobre el 80% y acumulaciones de lluvias sobre los 40 milímetros, que presentan afectación directa a la calidad fitosanitaria, como el moho e incremento de la humedad de la fruta.

En la actualidad, existe una oferta de prestadores de servicio de recolección de fruta, tanto mecanizada como manual, así como también, la mayoría de los huertos cuenta con su sistema propio para la cosecha de sus campos. En este ámbito, a pesar de existió un inicio lento en la caída de la fruta, principalmente en variedad Tonda di Giffoni, no se observó una dificultad en la operativa de la cosecha, si consideramos que una buena organización de los tiempos -según el comportamiento de cada huerto- es clave para tener una cosecha exitosa y sin mayores dificultades.

En cuanto a los traslados, así como la prestación de servicios de recolección, también existió una amplia oferta de operadores en el trasporte de las avellanas a las plantas de recepción.

PRINCIPALES DESAFÍOS Y CÓMO SE MANEJARON

Desde su perspectiva técnica, ¿cuáles han sido los principales desafíos fitosanitarios de esta temporada y qué estrategias se han aplicado para enfrentarlos?

Si bien las condiciones climáticas de esta primavera – verano, fueron muy positivas para las plantas, también dio paso a condiciones que favorecieron la aparición de ciertos patógenos y plagas en mayor presión a una temporada normal.

Se destacó la presencia de chinches (Leptoglossus chilensis) de forma anticipada en el mes de diciembre, presencia que se prolongó hasta finales del mes de enero, situación que llevo a intensificar medidas de monitoreo y control constante, así como a utilizar estrategias de aplicación nocturna sumadas a la utilización de herramientas más eficientes -como es el uso de drones- para su control en superficies más extensas. Hubo casos de huertos que realizaron más de seis aplicaciones durante este periodo. A pesar de haber sido una dificultad, no se vio reflejada ni afectó la calidad fitosanitaria de la fruta cosechada.

Por otro lado, durante el mes de marzo se presentó una eclosión tardía de pulgones (Myzocallis coryli), al estar en pleno periodo de cosecha no fue posible controlar, debido a la fruta presente en el suelo, bajo esta condición, se determinó realizar aplicaciones de insecticidas para reducir las cargas ‘ad-portas’ de la senescencia foliar (finales de abril), para posteriormente, en la primavera 2025, comenzar la temporada con el uso de estrategias de control selectivo de esta plaga.

Como empresa asesora, dentro de nuestro departamento técnico, uno de nuestros principales objetivos es presentar las mejores alternativas de manejo, con una visión de manejo sustentable y sobre todo utilizar herramientas de control que se encuentren dentro del marco de la permisibilidad de uso de parte de los poderes compradores.

PROYECCIONES DE TEMPORADA Y RECOMENDACIONES

Pensando en la próxima temporada, ¿qué proyecciones existen en cuanto a nuevas plantaciones o reconversiones hacia avellano europeo, tanto en superficie como en zonas productivas?

Como proyecciones para la siguiente temporada 2025-2026, creo que aumentaremos la tasa de plantación a 5.000 hectáreas, con un estimado de crecimiento de -aproximadamente-1.000 hectáreas en la región del Maule, 3.000 hectáreas entre las regiones de Ñuble y BioBio, y otras 1.000 hectáreas entre la Araucanía y Osorno. Esta proyección obedece -principalmente- a los buenos precios y positivos resultados productivos que hemos tenido en los últimos años. Además, se sustenta en la estabilidad del mercado y el interés a nivel mundial de consumir avellana fresca de buena calidad. En ese contexto, Chile se caracteriza por cumplir con todas las expectativas, con la trazabilidad y la calidad exigida por la industria.

¿Qué recomendaciones entregaría a los productores que están evaluando iniciar o ampliar sus huertos de avellano para enfrentar de mejor manera las próximas temporadas?

Debemos cambiar la mentalidad respecto del cultivo, considerar que es un frutal más y que, por tanto, requiere de todas las condiciones de manejo. En especial, respecto del contexto climático de hoy en día, que obliga a preparara la planta a los altos niveles de estrés, fundamentalmente de estrés abióticos, derivados de las altas temperaturas y la baja humedad de la principal zona productiva, la región del Maule, así como enfrentar las condiciones de la alta humedad de pepa en la zona sur.

LAS CLAVE ESTÁ EN EL CLIMA Y LOS BUENOS MANEJOS

El asesor Andrés Reyes llama a considerar que la adaptabilidad del cultivo pasa 100% por los aspectos climáticos, también por los buenos manejos, especialmente de podas y fertilización. Recomienda considerar que el negocio del avellano se debe proyectar a largo plazo, pensando que la competitividad del cultivo pasa por mejorar las producciones. Hoy en día ya se habla de producciones de entre 3.500 a 4.000 kilos por hectárea, lo que transforma al avellano europeo en un negocio de una rentabilidad de entre 8.000 a 10.000 dólares por hectárea.