Comparaciones que sirven
El análisis foliar se ha consolidado como una de las herramientas más importantes ya que entrega una evaluación precisa del estado nutricional de la planta en un momento determinado, directamente relacionado con la concentración de nutrientes en la hoja. Permite ajustar los manejos asociados a la fertilización de manera eficiente durante el ciclo de desarrollo y producción, por lo que, mantener los equilibrios nutricionales adecuados no solo es bueno para el cultivo sino también para el medio ambiente.
Es por eso que este informe se posiciona como una herramienta clave para optimizar la nutrición del cultivo de kiwi una vez que existe un programa de fertilización en ejecución, ya que permite un manejo más eficiente de los fertilizantes, mediante el ciclo de análisis, evaluación, ajuste y validación, logrando reducir costos y mejorar la sostenibilidad de la producción.
Al proporcionar información detallada sobre el estado nutricional de las plantas, es posible ajustar con precisión los programas de fertilización, asegurando la calidad y productividad del fruto, aumentando así la eficiencia en el manejo de recursos. Otra ventaja clave de estos análisis es su bajo costo y facilidad de realización, lo que permite tomar varias muestras y obtener resultados confiables si se realizan en laboratorios certificados. Además, los tiempos de respuesta son rápidos, permitiendo la confirmación de diagnósticos frente a problemas nutricionales como clorosis férrica u otros síntomas asociados a exceso o falta de elementos, lo que facilita la implementación de soluciones precisas, beneficiando al productor.
El estudio de los nutrientes esenciales en las hojas es crucial para diseñar programas de fertilización, realizar ajustes en la temporada y medir el impacto de una estrategia de nutrición en la corrección de deficiencias o excesos. Para un diagnóstico temprano, se deben muestrear hojas recientemente maduras de los brotes de la temporada, mientras que para el control general de la fertilización es importante muestrear hojas por encima del último fruto distal, evitando aquellas plantas con alto vigor o apariencia anormal.
Limitaciones actuales en la evaluación
Los productores, administradores y técnicos de campo de huertos de kiwi se encuentran con importantes limitaciones a la hora de querer sacar el máximo provecho de esta información, que son valores de referencia o de comparación para cada nutriente que sean representativos de la realidad local, y de la fecha o estado fenológico en que se toma la muestra.
Esto se debe a que tradicionalmente se hace un análisis por temporada, lo que termina siendo solo una fotografía de estatus nutricional de un huerto, cuartel o variedad, pero que impide ver la dinámica de la acumulación de nutrientes durante la temporada.
En este contexto, los productores operan prácticamente a ciegas, ya que no cuentan con herramientas que les permitan evaluar de manera continua y precisa el estado nutricional de sus cultivos. Esto les dificulta ajustar y validar sus programas de fertilización de forma efectiva durante la temporada. Al no contar con datos actualizados y representativos, no pueden corregir posibles deficiencias o excesos de nutrientes en el momento adecuado, lo que pone en riesgo la productividad, calidad del fruto y eficiencia en el uso de insumos, afectando negativamente la sostenibilidad del cultivo.
Así, por ejemplo, podemos ver en febrero un nivel adecuado de potasio en hoja, pero luego tener una demanda insatisfecha en febrero y marzo, que es cuando la traslocación desde la hoja a la fruta está en su punto más alto, lo que se refleja en problemas de calibre, sólidos solubles y/o materia seca.
Asimismo, un valor de nitrógeno bajo en brotación es una buena señal para hacer aplicaciones correctivas de este elemento, pero, sino se contrasta con un nuevo análisis luego de tomar las medidas, jamás sabremos el impacto de nuestros manejos sobre el huerto ni aprenderemos sobre cómo responden los árboles, ni a fertilizarlos con eficiencia.

Falta de estándares locales adecuados
Otra de las grandes problemáticas es que la falta de estándares adecuados y actualizados a la realidad chilena. En el caso del kiwi, particularmente como un punto de referencia para saber si los índices son altos o bajos, se realiza una comparación con un estándar que puede venir de Estados Unidos o de Nueva Zelanda, que son en base a estudios hechos bajo condiciones muy distintas a las nuestra, y que por lo general solo está referido a una fecha, que es más o menos enero o febrero.
El kiwi es una especie que desde octubre hasta marzo se está fertilizando, por lo tanto, un análisis ya tan tarde no permite, muchas veces, tomar decisiones correctas. Para Abud & Cía. es súper importante contar con un estándar que no sea solo de un mes, sino que permita una curva de acumulación o de dinámica del comportamiento de los nutrientes en la hoja.

Por lo mismo, contar con estándares, ojalá por estado fenológico o por mes, se hace muy relevante, porque obviamente estas curvas de acumulación varían en el tiempo y es necesario conocerlas para una adecuada toma de decisiones que impacten positivamente en la planta y permitan un uso racional de los recursos. Por ejemplo, el nitrógeno por lo general parte con una alta concentración en hoja y después va cayendo, o el calcio al revés, que parte bajo en las concentraciones y a medida que avanza la temporada van subiendo.
Entonces no es el mismo estándar cuando se toma un análisis en noviembre que en marzo, lo que complica la toma de decisiones, y hay un potencial ahí que, si se toma el análisis temprano y arroja buenos estándares, se pueden hacer ahorros o ajustes a tiempo que permitan mejorar la productividad o calidad de fruta y la eficiencia en la nutrición.
Base de datos local: una referencia inédita para la industria
Desde 2015, Abud & Cía. en conjunto con AGQ Labs, ha implementado un seguimiento nutricional en todos sus huertos propios y en la mayoría de sus asesorados, monitoreando nutrientes en suelo, agua, solución, hojas, flores, frutos y raíces, durante toda la temporada. Esto ha permitido desarrollar programas de fertilización eficientes, enfocados en la producción de fruta de alta calidad, con capacidad para hacer diagnósticos, correcciones y evaluaciones continuas, impactando de forma positiva en los resultados de cada unidad de negocio.
Dada la importancia de lo que ha significado esta herramienta para el éxito de muchos huertos, en este artículo ponemos a disposición valores de referencia de información local, actualizada y con valor mensual de catorce nutrientes esenciales, obtenidos gracias a la recopilación, sistematización y análisis estadístico de cerca de 1.000 análisis foliares de las últimas diez temporadas.
Esto se realizó mediante el análisis estadístico de la desviación estándar del promedio mensual de cada uno de los nutrientes, lo que otorga un valor mínimo y máximo referencial, y los valores que estén entre ambos extremos resultan los niveles de concentración óptimos o deseables.
Las características de esta base de datos hacen posible que pueda utilizarse como referencia para una gran cantidad de huertos, ya que toda la información proviene de huertos manejados con la misma línea técnica, orientados a producir fruta de exportación, por lo que son representativos de la realidad de la mayoría de los productores.
Además, es una muestra representativa de huertos comerciales de Hayward que se cultivan en Chile y considera analítica de más de treinta predios a través de varias temporadas ubicados entre la VI y VII Región.
Los valores están diferenciados por mes, desde octubre a abril, que son las fechas donde se pueden encontrar hojas en estado adecuado para la toma de muestra, la cual se hizo en todos los casos siguiendo siempre el mismo protocolo. Esto permite ver la tendencia específica de cada nutriente a lo largo de la temporada y ver, por ejemplo, que, si la dinámica del calcio en hoja va con tendencia a la baja, siendo que el estándar es ir al alza, es necesario tomar medidas correctivas que reviertan la situación.

De esta manera, se logró formular una curva con la cual comparar y obtener una media nacional histórica, con el fin de poder compararse y establecer si se encuentran en el rango medio, alto, bajo, según el promedio referente a ese mismo mes.
Esto permite hacer evaluaciones del estado nutricional previo a la cosecha en cualquier momento y tener información valiosa con la cual contrastar para la toma de decisiones durante la temporada en los programas de fertilización, tanto para corregir deficiencias como para hacer ahorros al tener situaciones promedio o de exceso.
Otro escenario posible es la evaluación sobre si el contenido de nitrógeno es elevado cerca de la cosecha, lo que permite reducir aportes excesivos y equilibrar la nutrición para evitar problemas de guarda en la fruta o favorecer la lignificación de madera para tener una planta mejor preparada para resistir las heladas y convivir de mejor manera con la PSA o el manejo de sales, como en el caso de los cloruros, que son tóxicos para el kiwi y generan defoliación anticipada.
Esta intoxicación se refleja en la acumulación de cloruros en las hojas, que al superar ciertos niveles (como se ilustra en el gráfico de Cloruros en hoja), provocan clorosis en los bordes de las hojas y, en casos más graves, la defoliación total de áreas del huerto. Para evitar estas situaciones, es crucial aumentar la frecuencia de muestreo, lo que proporciona más puntos de referencia a la hora de tomar decisiones sobre el manejo nutricional.
Benchmarking nutricional
Es fundamental destacar que los valores obtenidos a partir de los análisis foliares no están directamente vinculados con niveles específicos de producción ni con una curva de calibre particular. Tampoco tienen como objetivo establecer un óptimo nutricional definitivo. En su lugar, estos datos se utilizan como un punto de comparación, o benchmarking, representativo de la realidad nacional. Su propósito es servir como referencia útil para tomar decisiones informadas que optimicen el estado nutricional de los huertos, mejorando tanto la calidad como la productividad del cultivo.


Para el kiwi, se recomienda realizar análisis foliares de manera mensual entre octubre y abril. Al ser un cultivo de cosecha tardía, esta estrategia permite disponer de tiempo suficiente para realizar ajustes en la nutrición que impacten de manera positiva en la calidad de la fruta y en la productividad. Además, un manejo eficiente de los recursos generalmente conlleva una reducción significativa de los costos en fertilización.
En un mercado cada vez más exigente, que demanda productos de alta calidad con un impacto ambiental mínimo, el uso eficiente de fertilizantes y la implementación de prácticas agrícolas sostenibles son esenciales para mantener la competitividad y reducir la huella de carbono.