Con efectos directos e indirectos
La producción agrícola enfrenta actualmente serios desafíos a nivel global. Por una parte, debe incrementar la productividad para suplir la demanda de alimentos, y por otra, realizar un uso eficiente de los recursos naturales, sin afectar el medio ambiente y adaptándose a los nuevos patrones climáticos.
Los cultivos agrícolas y las plagas asociadas se ven afectados directa e indirectamente por el cambio climático. El impacto directo sobre los artrópodos plaga se evidencia en su reproducción, desarrollo, mortalidad y dispersión. Indirectamente, el cambio climático afecta las relaciones entre las plagas, su entorno y otras especies de insectos como los enemigos naturales y polinizadores, entre otros.
Los efectos del cambio climático sobre los artrópodos son complejos, ya que puede favorecer a algunos e inhibir a otros, alterando entre otros parámetros, su diversidad, abundancia y fenología (Luppichini et al., 2023). En el caso de las plagas, el acortamiento de los ciclos biológicos, producto de un alza en las temperaturas, podría significar un incremento del daño y/o un alza en las aplicaciones de pesticidas, afectando la sustentabilidad de la producción. En consecuencia, los nuevos patrones climáticos influirán en el manejo de las plagas en los huertos, lo que exige un mayor conocimiento de la dinámica de desarrollo de los insectos y ácaros asociados.
Los cítricos son atacados por varias especies de insectos y ácaros que se verán afectados en sus parámetros de vida (longevidad, fecundidad, tiempo generacional y sobrevivencia). Un ejemplo es el caso de las arañitas de la familia Tetranychidae, donde un aumento en la temperatura y un descenso de la humedad relativa puede favorecer su desarrollo, implicando un mayor daño en la fruta.
Dado lo anterior es fundamental mantener un monitoreo constante de las poblaciones de plagas, enemigos naturales y eventos fenológicos de las plantas, elementos que determinarán la necesidad de medidas de manejo y su temporalidad. Bajo este escenario de cambio o crisis climática, a continuación se analizará el manejo de los ácaros fitófagos de importancia económica que afectan a los huertos de cítricos en Chile.
Dentro de los ácaros fitófagos asociados a cítricos se destacan cuatro familias del orden Acarina o Acari: Tetranychidae, Tenuipalpidae, Eriophyidae y Tuckerellidae. En este grupo de familias se incluyen cinco especies que se consideran de importancia económica, principalmente por el daño producido en la planta a través de su alimentación (Tetranychidae y Eriophyidae) o bien por la condición de plaga cuarentenaria, que limitaría las exportaciones hacia importantes mercados (Tenuipalpidae y Tuckerellidae).
Arañitas en cítricos, Tetranychidae
La familia Tetranychidae presenta una amplia distribución a nivel mundial. Se desarrollan en ciclos cortos (9 a 15 días, bajo óptimas condiciones), por lo que presentan varias generaciones al año (polivoltinos). En general, las mayores poblaciones se desarrollan hacia el verano e inicios del otoño. Los miembros de esta familia se caracterizan por poseer un cuerpo pequeño, de aproximadamente 0,8 mm y forma globosa. En Chile se registran para los cítricos dos especies relevantes, la Arañita roja de los cítricos, Panonychus citri (foto 1), y la Arañita bimaculada, Tetranychus urticae (= T. cinnabarinus) (foto 2).


De estas dos especies P. citri, las más común en huertos de cítricos, se alimenta de forma casi exclusiva sobre la cara superior de las hojas, realizando micro perforaciones en los tejidos. Las hojas dañadas se observan con un aspecto plateado y, dependiendo de la magnitud del ataque, se podría producir la caída prematura de las hojas.
Por su parte, Tetranychusurticae (= T. cinnabarinus) es una plaga detectada en los últimos años asociada a cítricos en la zona centro norte del país, con ataques importantes y de difícil control. Una característica que puede influir en la dificultad de su manejo es que la mayor parte de la población se encuentra en el envés de las hojas de los cítricos. El daño se caracteriza por clorosis y necrosis en la superficie de la hoja y del fruto, los cuales adquieren un aspecto plateado, que posteriormente toman una coloración bronceada y resultan descartados del proceso de exportación (foto 3).

Brevipalpus, Tenuipalpidae
En Chile, la especie presente en los cítricos es Brevipalpus chilensis o Falsa arañita roja de la vid, cuya hembra adulta se caracteriza por presentar un cuerpo ovalado y aplanado, de color rojo oscuro con manchas negras y tamaño aproximado de 0,5 mm (foto 4). Los huevos son de color rojo brillante y se diferencian de los de arañita roja por ser más pequeños, ovoides y sin pedicelo. El ciclo de B. chilensis incluye los mismos estadios que los tetraníchidos, sin embargo, su desarrollo desde huevo a adulto dura al menos el doble de tiempo (25 días, en condiciones de laboratorio).
B. chilensis en cítricos se ubica en ramas, ramillas, hojas y frutos, sin manifestar un daño directo. Su relevancia económica radica en su estatus cuarentenario. Una característica relevante del comportamiento de este ácaro en los cítricos, es que se encuentra presente durante todo el año en la planta, principalmente en ramillas lignificadas y frutos y, en menor medida, en ramillas no lignificadas y hojas (Olivares, 2022).

Ácaro de la yema, Eriophyodae
El Ácaro de la yema Aceria (= Eriophyes) sheldoni es un eriófido microscópico de alrededor de 0,2 mm de longitud, con cuerpo alargado y cilíndrico, que posee sólo dos pares de patas (foto 5). Por ser una especie de difícil visualización, para su monitoreo se requiere entrenamiento en la disección de las yemas y una lupa de aumento superior a 30X.

Este ácaro vive y se alimenta principalmente al interior de las yemas en limonero, donde se reproduce y daña los primordios florales y foliares (foto 6). Durante la floración también puede encontrarse entre el sépalo de la flor y los pétalos. Como consecuencia de su alimentación, el daño se manifiesta en malformaciones de pétalos y ovario, lo que puede provocar la caída de flores, frutitos recién cuajados o bien originar frutos deformes, denominados lobulados o digitados.
Smith et al. (1997) indican que en limoneros se producirían en promedio veinte generaciones del ácaro al año, completando una generación en diez días en primavera y verano y hasta treinta días en invierno (Ripa et al, 1999).


La condición óptima para el desarrollo de esta plaga es una alta humedad relativa, tal como la que existe dentro de las yemas, brácteas y primordios. En periodos de crecimiento vegetativo, es probable que los ácaros queden más expuestos por lo que árboles más aireados favorecerán su deshidratación.
Acaro Pavo real Tuckerellidae, una nueva amenaza
La familia Tuckerellidae tiene rasgos similares a los Tetranychidae, dado que su cuerpo es ovalado y de color anaranjado a rojizo, sin embargo, se diferencia por sus llamativas y grandes setas palmadas de color blanco sobre todo el cuerpo (foto 7). Su tamaño promedio es de 0,4 mm de largo cuando es adulto y sus huevos son de 0,18 mm de largo. En la parte posterior presenta setas filamentosas, que junto a la genitalia constituyen las principales características que los diferencian de los tetraníchidos. En Chile la especie que hasta el momento ha sido encontrada asociada a cítricos y granados es Tuckerellaelegans (identificada por el taxónomo Danilo Cepeda de la Universidad de Chile). Hasta la fecha, sus intercepciones han sido relativamente aisladas, sin generar daño en la fruta, sin embargo, genera rechazos cuarentenarios para la exportación de cítricos.
Manejo de ácaros fitófagos en cítricos — Monitoreo
En el manejo de las plagas en cítricos y otros cultivos, uno de los pilares fundamentales es el monitoreo, que debe ser realizado sistemáticamente para detectar la presencia, abundancia y distribución de las plagas y actividad de los enemigos naturales en el huerto. En ciertos casos también resulta indispensable consignar el estado de desarrollo de la plaga (huevos, larvas, ninfas, pupas y/o adultos), elemento que puede influir al momento de tomar decisiones de control.
En el caso particular de los ácaros fitófagos, existen algunas diferencias en la metodología de monitoreo de las distintas especies asociadas a los cítricos:
• Tetranychidae, Arañita roja de los cítricos y Arañita bimaculada: monitoreo de hojas durante todo el año con énfasis en el periodo de primavera y fines de verano. Diferenciar en el registro la presencia de individuos móviles (adultos y ninfas) y huevos, los cuales serán relevantes en la evolución de la plaga. Determinar además la abundancia de los enemigos naturales, aquellos que se encuentran con mayor frecuencia y que poseen una importante actividad de control son los coleópteros Oligota pygmaea (foto 8), Stethorus histrio y varias especies de fitoseidos.
•Brevipalpus chilensis: el monitoreo se realiza principalmente en los frutos, y en épocas en las que no hay presencia de éstos realizar muestreo de ramillas lignificadas. Dado el tamaño de Brevipalpus, el análisis de la muestra debe ser mediante el método de lavado por arrastre, similar al practicado por el USDA.
• Ácaro de la yema: el primer indicio de la presencia del ácaro es la observación del daño en la fruta a cosecha (principalmente en limones). Sin embargo, existe sintomatología característica asociada a su ataque, como es el crecimiento en roseta, con internudos cortos y la presencia de hojas deformes (foto 9). La determinación de la presencia y abundancia de la plaga debe realizarse mediante el análisis de laboratorio de las yemas al menos una vez al año, a fines de verano. Esto permitirá decidir la necesidad de control químico durante el otoño, protegiendo así las yemas quedarán origen a la brotación y floración en primavera.
• Tuckerellidae: al igual que B. chilensis, su detección y monitoreo es a través de lavado por arrastre u observación directa bajo lupa estereoscópica de ramillas y frutos.

Un huerto debe ser plantado con plantas libres de plagas, razón por la cual es muy importante realizar una inspección exhaustiva de las plantas previo a la adquisición y plantación. Lo anterior resulta más complejo en el caso del ácaro de la yema, una especie que no es posible ver a simple vista y tampoco con lupa de mano. Su daño se demorará un par de temporadas en evidenciarse. Por lo mismo es indispensable realizar un análisis de laboratorio de las yemas en plantas nuevas de limonero, previo al establecimiento de un huerto.


— Manejos culturales
Existen variados manejos del huerto que pueden influir en la intensidad del ataque de plagas, su control natural o bien en la sobrevivencia y reproducción de insectos y ácaros. Por ello se recomienda:
1 Eliminar los frutos remanentes de temporadas anteriores dado que son fuente de inóculo de plagas, por ejemplo, Brevipalpus chilensis.
2 Realizar poda de apertura con el objetivo de eliminar ramillas interiores que pueden tener presencia de plagas. Además, disminuye la humedad relativa, favoreciendo la mortalidad de estados inmaduros de ácaros y otras plagas, y finalmente permite mejorar la cobertura de la aplicación de plaguicidas.
3 Control de la hormiga argentina. A pesar de que los ácaros no generan mielecilla, la presencia de hormigas en la planta debido a insectos chupadores, interfiere en el control biológico de las arañitas y varias otras plagas.
4 Limitar la fertilización nitrogenada dado que un aporte excesivo de nitrógeno genera una brotación vigorosa y prolongada, lo que favorece el ataque de plagas. Se ha comprobado que estas estructuras pueden mejorar la supervivencia, reproducción y longevidad de los artrópodos.

—Manejos que favorecen el control natural de plagas
Los enemigos naturales, en muchos casos, pueden mantener las plagas a niveles tolerables y compatibles con la producción comercial de la fruta, sin embargo, es necesario darles condiciones apropiadas a estos artrópodos. Algunas medidas que favorecen el control biológico son:
• Mantener plantas limpias, libres de partículas de tierra u otros depósitos. Parasitoides y depredadores no permanecen en estos ambientes, por lo que dificulta la búsqueda de sus presas y hospederos.
• Uso de plaguicidas selectivos, evitar insecticidas de amplio espectro que eliminan los depredadores como Olygota y Stethorus.
• Insecticidas del grupo Neonicotinoides pueden generar efecto de hormoligosis, estimulando la reproducción y longevidad de ácaros.
— Manejo químico y oportunidad de control
La figura 1 muestra un esquema de la fenología de la planta con la presencia de los distintos ácaros a través del año y los momentos considerados más apropiados para su manejo químico. Sin embargo, se debe evaluar caso a caso, considerando especie de cítrico, zona geográfica, monitoreo local, etc.

Por su parte el cuadro 1, indica los plaguicidas (ingrediente activo) con actividad acaricida y se ha marcado con una “X” aquellas interacciones conocidas u observadas por profesionales de BIOCEA.
Cabe destacar la actividad de los aceites sobre todas las especies de ácaros indicadas en este artículo, producto que además reduce la abundancia y prevalencia de otros insectos como escamas y conchuelas.
Se ha indicado en el cuadro 1 el modo de acción de los productos, con el fin de evitar el uso reiterado de activos pertenecientes al mismo grupo, lo que puede generar resistencia, considerando el corto ciclo y prolificidad de los ácaros.
