Con su director a la cabeza: INIA llegó hasta la ‘bóveda del fin del mundo” para reforzar compromiso con la seguridad alimentaria global
La bóveda de Svalbard es una iniciativa clave para la protección de cultivos esenciales ante amenazas como el cambio climático. En su interior, se resguardan más de un millón de muestras de semillas de diferentes partes del mundo, incluyendo variedades chilenas de trigo y maíz, enviadas por INIA bajo el “acuerdo de caja negra”, lo que significa que solo podrán ser utilizadas por Chile en caso de emergencia agrícola. Este depósito internacional, respaldado por el gobierno noruego, recibió en esta ocasión semillas enviadas desde Brasil, Georgia y Malasia.
Carlos Furche, director nacional de INIA, quien asistió en su calidad de miembro del Comité Ejecutivo de Crop Trust, destacó que, “este trabajo representa una visión a largo plazo para la seguridad alimentaria. La cooperación internacional es clave para garantizar la disponibilidad de cultivos esenciales en el futuro”.
Asimismo, luego de su visita a la bóveda de Svalbard, Furche destacó la relevancia de esta experiencia para fortalecer la labor de INIA. “Este viaje nos ha permitido valorar aún más nuestra red de bancos de germoplasma y proyectar su crecimiento, asegurando la protección de los recursos genéticos y microbianos para futuras generaciones”, comentó.
Protección de especies endémicas
Chile participa en otras iniciativas internacionales de conservación aparte de esta. Parte de la flora nativa del país está resguardada en el banco de semillas del Milenio Kew, del jardín botánico de Reino Unido, lo que permite asegurar la protección de especies endémicas fundamentales para los ecosistemas nacionales también en otros países.
Las redes globales de bancos de germoplasma, como la de INIA, han sido clave no solo para resguardar el patrimonio genético de Chile, sino también para apoyar la recuperación de cultivos en otros países que han perdido variedades esenciales debido a conflictos o desastres naturales. Con estos esfuerzos, Chile reafirma su compromiso con la seguridad alimentaria y la preservación de la biodiversidad a nivel mundial.
La participación de INIA en estas iniciativas refuerza el compromiso de Chile con la seguridad alimentaria global. La protección de los recursos fitogenéticos permite a las futuras generaciones contar con herramientas clave para enfrentar los desafíos ambientales del futuro como lo es el combate contra el cambio climático, el que se advierte, seguirá afectando duramente al mundo agrícola con inundaciones, climas extremos (frío y calor), entre otros fenómenos.