Con tiempo a favor

La calidad de la cereza se construye durante toda la temporada, pero el invierno tiene algunos manejos que son clave: poda, fertilización y riego, control de malezas y salida del receso.
Julio 10, 2024

Debido al alto volumen de producción, entre otros factores, la producción de cerezas en Chile es cada vez más competitiva. En la temporada anterior, a pesar de todas las variables climáticas desfavorables, principalmente la baja acumulación de frío, se logró exportar 83 millones de cajas de cerezas y para este año se prevé un invierno con mayor y mejor acumulación de frío en todas las localidades, lo cual sin duda nos permitirá tener mejores cuajas y por lo tanto mejores rendimientos.

Para la temporada 2024-2025 la estimación inicial es de 100 millones de cajas de cerezas, lo que se traduce en un importante desafío para este año. A eso se deben sumar otros factores, como la presencia en el territorio nacional de la mosca de la fruta, Ceratitis capitata, que nos obliga a reforzar el control preventivo mediante programas fitosanitarios más rigurosos, además de enfrentarnos a un Año Nuevo Chino que será el 29 de enero, es decir 14 días más temprano que la temporada anterior.

Sin duda, al igual que años anteriores este año tenemos muchos desafíos como industria, pero hay factores que debemos manejar a la perfección para garantizar un producto de calidad y cumplir con las exigencias del mercado. Entre los factores a considerar en esta época tenemos poda invernal, fertilización y riego, control de malezas y salida del receso invernal.

Poda invernal y regulación de carga

Una de las labores más importantes desde el punto de vista productivo y que tiene un mayor impacto sobre el árbol y la producción es la remoción de diferentes estructuras vegetativas y/o reproductivas de la planta durante el periodo de receso invernal. La poda consiste en cortar o remover material en exceso en la planta y que es indeseado. Hay diferentes fines, como vigorizar estructuras (renovar madera), el ajuste temprano de la carga productiva, mejorar cuaja de frutos, entregar soporte y rigidez a la fruta, también devolver la arquitectura de las plantas manteniendo un sistema de conducción definido, lo cual se debe iniciar desde el año 1 de la plantación.

Para definir una estrategia de poda invernal es necesario contar con un análisis de fertilidad de yemas donde podemos cuantificar y verificar tanto la cantidad como calidad de centros frutales necesarios para obtener el rendimiento y calidad esperada, sin duda en este diseño de poda hay que considerar la combinación variedad/portainjerto y densidad de plantación de cada huerto.

Otro de los objetivos de la poda invernal es mantener una forma y tamaño de los árboles, controlar su dirección y cantidad de crecimiento, lo cual es importante para mantener la arquitectura de la planta, que nos facilita labores como la cosecha y aplicaciones fitosanitarias. La intensidad de la poda es muy dependiente de la existencia de yemas frutales y en qué cantidad, ya que si solo existen yemas vegetativas podemos obtener solo un efecto vigorizante y que puede retrasar la formación de dardos o centro frutales, ya que la carga frutal produce un efecto depresivo o debilitante sobre los brotes y en el crecimiento total del árbol.

Con la poda invernal podemos dar el primer paso y el más importante para determinarla relación de hojas y frutos que deseamos obtener (6-8 hojas por fruto). Así, mediante conteos de yemas florales y/o dardos obtenemos la primera estimación de producción de la temporada. Esta información es clave ya que plantea las bases del diseño de programas de nutrición, fitosanitario y manejos generales del huerto.

Sin duda la poda es lo que mayor impacto tiene sobre la calidad de la fruta ya que el calibre se ve favorecido por la remoción de partes vegetales que compiten con la fruta. También se ajusta temprano la carga, lo que garantiza que la fruta que queda reciba una relación de nutrientes correcta, que garantice un buen calibre principalmente en portainjertos de menor vigor y que tienden a producir fruta de menor tamaño y reduce la cantidad número de frutos respecto a la superficie foliar.

Otro efecto no menor es el impacto en las concentraciones hormonales en brotes y ramas, considerando también el aumento de la disponibilidad de nutrientes que provienen de las pocas reservas que quedaron disponibles luego del receso que la planta utiliza para su brotación y floración, entre otros procesos fenológicos; estos carbohidratos quedarían disponibles en un número menor de yemas y brotes, homogenizando y mejorando su desarrollo.

La poda invernal es el principal mecanismo de ajuste de la carga frutal, además de que es elemental para mantener la arquitectura de los árboles y permite renovar la madera.

Regulación de carga

Para realizar un ajuste de carga en invierno, se deben considerar factores como objetivo de producción, histórico del huerto y zona geográfica, además del potencial varietal y su combinación con el portainjerto. Ver tabla 1.

Con estos datos se puede estimar una carga teórica (kg/árbol) de acuerdo también a la fertilidad de yemas. A partir de este cálculo, se determina el número de dardos y brindillas a los cuales se debe ajustar la poda.

Existe una relación directa entre poda y regulación de carga, ya que la poda en cerezos es una forma de regular producción y estímulo en el crecimiento de brotes. La intensidad de la poda debe ir en aumento según decrece el vigor de la combinación, ya que combinaciones menos vigorosas tienen una mayor respuesta al ajuste de carga. También la intensidad de poda se debe ajustar al aumento de los rendimientos esperados.

Diseño general de poda invernal del cerezo

Previo a la poda, realizar análisis de fertilidad de yemas para determinar la cantidad de flores y primordios florales viables. Un factor muy limitante e importante a considerar al momento de establecer una estrategia de poda es en qué combinación portainjerto/variedad esté el árbol, ya que cambia drásticamente su vigor y hábito de fructificación. Por ejemplo, Lapins /Colt no es lo mismo que Lapins/Max Ma 14.

Al momento de realizar la poda siempre se debe dejar un tocón de madera de al menos 3-4 yemas o dardos, para evitar muerte de madera productiva. Al dejar este segmento de madera nos permite generar nuevos puntos de crecimiento. Deben evitarse los cortes de poda como en la foto 2, ya que queda un punto ciego en la madera y se pierde material productivo.

El recorte de ramas encardadas de dos o más años tiene efecto vigorizante y representa un ajuste de carga temprano, sobre todo en variedades productivas como Lapins, Sweethearth, Santina, donde se rebaja a madera a 7-10 mm y la fruta debe quedar en madera soportante que permita crear fruta de calidad. También realizar un rebaje de ramas muy endardadas permite eliminar posibles raleos de flores o frutos. Ajustar a tiempo la carga frutal tiene un impacto en el calibre y calidad de fruta.

Si hay ramas gruesas y excesivamente vigorosas que debiliten ejes y dificulten el paso de la luz, se las debe rebajar a 3-4 dardos o yemas para generar reposición de nuevas ramas de vigor equilibrado. Es importante la eliminación de ramas muy vigorosas, ya que incluso dificultan su endardamiento.

Los chupones montados en ramas secundarias y terciarias deben eliminarse, dejando un tocón de 3-4 yemas. Lo mismo, estructuras como ramillas débiles se recortan para aumentar vigor, promoviendo el crecimiento. En inviernos con mayor cantidad de horas fríos, deben someterse a mayor intensidad de poda.

Es importante mantener la formación del árbol en los diferentes sistemas de conducción, ejes, multieje, V-Trellis, KGB, vaso español, etc. Posterior a la poda, máximo 48 horas después, es importante la aplicación para el control de enfermedades, principalmente hongos xilófagos, usando alternativas como Mamull WP, Amistar Top SC o BioLife Psychro WP.

Sin duda la poda es el mecanismo más eficiente en cuanto a regulación de carga, ya que otros métodos como raleo de yemas, flores o frutos tienen poco impacto en el calibre y calidad de fruta, además de ser labores muy costosas.

Salida de receso invernal

Considerando que esta temporada tenemos un adelanto de 14 días del Año Nuevo Chino, la salida del receso de las plantas debe ser homogénea y ordenada. Uno de los factores responsables del desarrollo y avance de la fenología es la acumulación de frío invernal (horas frío), pero también la acumulación de calor (días grados), que son los factores responsables que avance la fenología de la especie en primavera y verano.

La aplicación de rompedores de dormancia ayudará a una mejor salida del receso invernal a los huertos. Su principal función es adelantar y homogenizar brotación, logrando la apertura de tejidos sin necesidad de haber cumplido los requerimientos de horas fríos. En temporadas con una mayor acumulación de horas frío base 7,2°C, se deben considerar aplicaciones un poco más tempranas, pensando en homogenizar variedades tardías. En variedades tempranas y media estación será pensando en adelantar las cosechas, por lo que interrumpiremos lo menos posible la dormancia y la acumulación de frío hasta el 30 de julio.

Realizar aplicación de rompedores de dormancia permite adelantar la cosecha y en algunos casos nos permite la estrategia de escalonar las cosechas. Sin duda debemos aplicar algún rompedor para tener una fenología concentrada y uniforme, que nos permitirá ser eficientes con las aplicaciones del programa fitosanitario y construir fruta de calidad, ya que la falta de frío y acumulación de días grados afecta la calidad de las flores, por efecto de calidad de polen y formación del ovario. Adelantar la brotación también nos deja más expuestos a tener algún problema de daño por frío, ya que nos enfrentamos a eventos de heladas invernales con tejidos más susceptibles, por lo cual en caso de eventos sucesivos de heladas dentro de los días de las aplicaciones y posterior a la aplicación de rompedores de dormancia se debe iniciar inmediatamente con los controles de heladas.

En caso de usar cianamida, la dosis y las fechas de aplicación son en función de la variedad y zona geográfica, sin embargo, hay que revisar huerto a huerto. La fecha mínima de aplicación debe ser cuando logremos al menos un 70% de acumulación de horas frío base 7,2°C, según los requerimientos de cada variedad. Ver Tabla 2.

La aplicación de rompedores de dormancia es más importante cuando nos enfrentamos a una baja acumulación de frío invernal, ya que produce pérdida de reservas y menor calidad de yemas florales, lo cual se traduce en una menor viabilidad de polen y óvulos, que disminuye la cuaja de frutos.

Control de malezas

Tener presencia de malezas en los huertos trae varios efectos negativos para nuestras plantas ya que compiten por agua y nutrientes, son importantes hospederos de plagas y enfermedades, además de que muchas malezas generan efecto alelopático que inhibe el crecimiento de raíces de las plantas. Todo esto se traduce en un aumento del costo de producción ya que son varias la labores que se deben realizar para controlar las malezas, y eso sin contar la reducción de rendimientos de los huertos.

Para realizar un correcto control de malezas existen herramientas de control que son pilares fundamentales como el uso de herbicidas residuales pre emergentes que se aplican durante el invierno, los cuales tienen como objetivo el control de germinación de semillas. Si se las utiliza de forma correcta estas herramientas generan grandes beneficios, como la consistente disminución de la carga de malezas del huerto a través del tiempo, además de una mayor eficiencia en la absorción de agua y nutrientes por parte de la planta.

El control de malezas debe comenzar desde el primer año de plantación. Esta importante labor debe ser considerada en el presupuesto de ejecución de formación de huertos, ya que iniciar un huerto nuevo con un buen control de malezas permite disminuir pérdidas por competencia de malezas con la planta, así como mantener una baja carga de semillas en el huerto. Los huertos deben estar libres de malezas todo el año.

Para mantener un huerto libre de malezas es importante ejecutar una correcta estrategia usando herbicidas residuales y pre-emergentes. Dependiendo el tipo de malezas que se requiera controlar es clave la oportunidad de aplicación, ya que de eso dependerá el éxito de la aplicación y a la eficiencia del control.

El programa de control de malezas con herbicidas residuales consiste en dos aplicaciones en invierno: la primera en mayo/junio para el control de malezas anuales y la segunda aplicación en julio/agosto para el control de malezas perennes. Siempre se deben rotar los ingredientes activos para evitar generar resistencia o tolerancia de las próximas generaciones de malezas. Tabla 3.

Fertilización

Cuando nos enfrentamos a una temporada de altas producciones, la forma de diferenciar nuestro producto es a través de la calidad de la fruta. Si bien esto se construye en el huerto con diferentes elementos, de los más importantes son un correcto manejo del riego y una fertilización adecuada. Son la base para producir fruta de alta calidad.

Para realizar los cálculos de fertilización de deben considerar las variables como variedad/portainjerto, edad del árbol, fenología, historial de producción, rendimiento estimado, análisis de suelo, análisis foliares, análisis de frutos, crecimiento anual de ramillas, índice de vigor (1-5), análisis de agua de riego, reciclaje de nutrientes, sistema de riego y limitantes de drenaje del suelo.

En base a eso se calculan las unidades de fertilizantes a integrar al sistema durante la temporada. Dependiendo del portainjerto son los requerimientos nutricionales y a la producción estimada. Ver tabla 4.

Se deben considerar fuentes de nutrientes como sulfatos y nitrato, ya que el cerezo es sensible a intoxicación con muriatos y cloruros, y evitar fertilización con urea en huertos productivos, ya que tiende a ablandar la fruta. La fertilización de calcio debe estar terminada antes de la caída de chaqueta y máximo hasta endurecimiento de carozo. En huertos con excesos de vigor, suspender fertilización nitrogenada en primavera, solo complementar fertilización nitrogenada en postcosecha.

Si bien la fertilización de primavera y post cosecha es de vital importancia en la producción de cerezas, no debemos descuidar las correcciones nutricionales que se realizan en la época de receso invernal y con las cuales se corrige la capacidad de intercambio catiónico, carencia de nutrientes en los niveles óptimos para cerezos y ajustes de pH de suelo.

Riego

Una vez definido el programa de fertilización, debemos procurar que los nutrientes proporcionados lleguen de forma eficiente a la planta. Eso depende del correcto manejo del riego ya que el agua es el puente de conexión de la planta con el suelo por intermedio del trabajo de las raíces, mediante las cuales logran extraer nutrientes de la solución del suelo. Pero también realizan otras actividades fisiológicas importantes como enfriarse, que siempre será una prioridad de la planta. También el agua es el principal mecanismo de transporte de oxígeno en el suelo, vital para las raíces y la microbiología del suelo. Además de su elemental efecto en la hidratación, también permite el transporte de hormonas ascendentes y descendentes en la planta.

Debido a la importancia del agua en la fisiología de la planta, es clave realizar un correcto manejo del riego a lo largo de la temporada. Los riegos deben ser de alta carga hidráulica, con el objetivo de entregar al suelo una adecuada relación de agua y oxígeno, ya que el riego tiene un importante efecto tanto en el enfriamiento como en la respiración de la planta. De acuerdo con el estado fenológico del cultivo solo se debe modificar la frecuencia y no el tiempo de riego.

Siempre debemos considerar que lo que regamos es el suelo, por lo tanto, para determinar criterios de riego debemos tener en cuenta el tipo desuelo, textura, estructura y limitantes de suelo. Realizar riegos “largos”, de alta carga hidráulica no solo nos permite proporcionar a la planta una correcta relación de agua y oxígeno que cumpla con los requerimientos hídricos de la planta según su estado de desarrollo y fenología, sino que también permite mantener condiciones óptimas del suelo y evita compactación, promoviendo el desplazamiento de sales.

Todas las temporadas nos enfrentamos a grandes desafíos técnicos, y más aún en cultivos como cerezos que desde la floración a cosecha tienen tan solo 85 días, donde todo lo que se realice previo a este periodo debe ser en beneficio de la producción, que nos garantice un correcto funcionamiento de las plantas y, por lo tanto, una excelente calidad de fruta.