Copefrut y Sinclair sellan alianza verde: Exportaciones chilenas de fruta migran a etiquetas compostables
En un movimiento estratégico clave para el packaging hortofrutícola nacional, la exportadora Copefrut anunció que sustituirá de forma definitiva los adhesivos plásticos tradicionales por una solución bio-basada de última generación. En alianza con la firma internacional Sinclair, la compañía comenzará a implementar la tecnología Sinclair T55, un insumo que se degrada completamente de manera orgánica.
El despliegue en las centrales de embalaje se ejecutará de forma acelerada durante la segunda mitad de este año 2026, buscando que más del 50% de sus despachos de manzanas, kiwis y ciruelas cuenten con el nuevo formato antes de diciembre, completando el 100% de la transición durante la temporada 2027.
Un sello que se degrada junto a la cáscara
La gran innovación de la etiqueta T55 radica en que está certificada bajo la categoría de producto terminado. Esto significa que todos sus componentes —el soporte físico, las tintas de impresión y los pegamentos de contacto— se disuelven de forma segura sin liberar microplásticos ni compuestos nocivos en la tierra.
Para garantizar este desempeño ante los exigentes mercados de destino, el material cuenta con las principales acreditaciones de biodegradabilidad del mundo:
- Norma Europea EN 13432: Avala su degradación a nivel de compostaje industrial.
- Normas AS 5810 y NFT 51-800: Certifican su aptitud para compostaje doméstico, permitiendo que los consumidores en el extranjero la desechen directamente junto a los residuos orgánicos del hogar o las cáscaras de la fruta.
Felipe Casanova, gerente general de Copefrut Internacional, enfatizó el espíritu de esta política corporativa:
«La sostenibilidad no es una opción, sino una responsabilidad integrada en nuestros huertos, operaciones de packing y cadena de suministro. Nuestro desafío es incorporar soluciones certificadas que eliminen materiales innecesarios sin comprometer el desempeño operativo».
Eficiencia operativa en el packing e impacto en el Retail
Uno de los puntos críticos resueltos en el desarrollo de esta tecnología fue mantener los rendimientos de la planta. Según explicaron desde Sinclair, las etiquetas compostables operan con total normalidad en las líneas de embalaje automatizadas de alta velocidad y resisten las exigentes condiciones de humedad y frío de las cámaras de almacenamiento, asegurando la identificación del producto y la inocuidad alimentaria sin alterar los costos operativos.
Desde el punto de vista comercial, esta innovación actúa como un escudo ante las severas regulaciones a los envases de un solo uso que avanzan en Europa y Norteamérica. Al facilitar el descarte directo, Copefrut le quita presión al sistema de reciclaje de los supermercados e importadores extranjeros.
Andrés Nawrath, gerente comercial de Copefrut, puntualizó que el cambio reduce fuertemente el impacto ambiental de un componente que es indispensable para el negocio: «Una etiqueta compostable reduce el impacto de los residuos asociados al envase y facilita que el consumidor pueda eliminarla junto con los residuos orgánicos, incorporándola a la economía circular».
Sostenibilidad sistémica desde Curicó
Copefrut, empresa fundada en 1955 que hoy congrega a una red de más de 300 productores agrícolas, integra este hito en una agenda de reconversión de mediano plazo. De acuerdo con la firma, el descarte del plástico complementa los esfuerzos que actualmente ejecutan en sus plantas productivas enfocados en la eficiencia energética, la optimización y recuperación de recursos hídricos en el campo y la introducción de nuevas variedades más resilientes al cambio climático.