De crecer más a crecer mejor: el desafío de Chile y la industria cerecera

El economista y académico Raphael Bergoeing hace un llamado a mejorar productividad y calidad para sostener el desarrollo, en un contexto de bajo crecimiento económico y mercados exigentes.
Abril 23, 2026

En un escenario de bajo crecimiento sostenido y alta incertidumbre global, Chile enfrenta un desafío estructural que ya se arrastra por más de una década. En ese contexto, industrias dinámicas como la cereza —que han protagonizado una expansión explosiva— también comienzan a evidenciar sus propios riesgos.

Durante el Global Cherry Summit 2026, el economista Raphael Bergoeing, académico de la Universidad Adolfo Ibáñez, analizó la economía global y su impacto en Chile, conectando este escenario con los desafíos actuales de la industria cerezera.

Bergoeing durante su presentación en el Global Cherry Summit

Chile frente a un crecimiento estancado

Los problemas de crecimiento económico del país, según indicó Bergoeing, se vienen dando hace al menos diez años. Desde 2015, el promedio de crecimiento ha sido de 2%, el mismo que el resto de la región.

“Por su nivel de desarrollo, desde la mirada técnica y estadística, debería crecer entre 4 y 4,5% al año”, dijo el académico. Esto muestra que el problema no es de personas específicas, sino un problema institucional. Por lo mismo, si se proyecta el crecimiento del país de aquí al 2030, el único número que se puede dar con responsabilidad estadística es 2%.

“Chile solía ser el actor especial de la región hasta hace 15 años, porque básicamente no tenía deuda externa y contaba con un sector público muy sustentable en el tiempo. Sin embargo, esto se ha ido deteriorando sistemáticamente y hoy en día ya no es el lugar al que los capitales acudían ansiosamente cuando había una crisis para diversificar sus inversiones. Hoy en día, nuestras tasas de interés, que reflejan el riesgo, han crecido”, dijo Bergoeing.

En términos generales, el economista relevó la importancia de lo cualitativo, lo que exige mejorar la productividad del país, en un contexto en que Chile está transitando de un país de ingreso medio bajo a uno de ingreso medio alto. “A nivel de empresas, es fundamental hacer las cosas mejor, lo que exige cambiar, lo cual duele y asusta, menos cuando has estado cómodo haciendo lo mismo siempre”, dijo Bergoeing.

La cereza: un caso de éxito que entra en una nueva etapa

En ese contexto, la industria de la cereza aparece como un ejemplo emblemático. Desde su experiencia, el economista destacó su crecimiento explosivo en los últimos años, posicionándola como un caso espectacular de expansión cuantitativa.

“El tipo de aumento que ha tenido este producto se ha dado como uno espera que se dé, porque en el comercio internacional, cuando se abren las economías y se logra penetrar mercados, típicamente no se hace a través de un gran exportador que dobla sus volúmenes, sino a través de un modelo extensivo en el que el número de empresas que participan en un proceso lideran ese crecimiento y aparecen más”, explicó el académico.

La industria de la cereza ha crecido de esta forma, lo cual es positivo porque, en general, los nuevos actores llegan “con más hambre que los antiguos, con nuevas ideas y paradigmas, entonces se convierten en el carro que mueve la expansión del comercio”.

El riesgo: concentración y efecto reputacional

El principal punto crítico, sin embargo, es que se trata de un sector hiperconcentrado en un solo mercado, altamente exigente y especializado. Además, el ingreso de múltiples actores para sostener ese crecimiento, en un contexto donde la calidad es clave, hace más desafiante mantener la imagen país y la del producto como representación de Chile.

“El problema, desde la perspectiva de la industria, es que lo que hace uno afecta a todos en un comercio. Entonces el resultado de una industria en su totalidad se puede ver afectado por unos pocos”, indicó Bergoeing.

Con todo, el economista no sugiere que deba haber menos producción, sino que se debe resguardar la calidad y abordar el desafío de segmentar mercados. “Esperar que hayan menos empresas no es realista, porque cada uno tiene derecho a desarrollar su negocio; lo importante es que, en un mercado con estas características, las empresas segmenten lo suficiente para que no se produzca una externalidad negativa cuando existe una concentración de casi el 90%”, agregó.

Coordinación gremial: la clave para sostener el crecimiento

El economista fue enfático en señalar que no se puede esperar que haya menos actores en la cadena productiva. Sin embargo, por el interés de la industria, debe existir una mirada centralizada del problema, la cual habitualmente es desarrollada por los gremios. De esta forma, la industria puede alinearse en torno a las características y objetivos de cada mercado.

“El gremio debe imponer exigencias que hace que los actores se alineen más allá del interés de cada uno, porque nadie va a tomar la decisión voluntariamente. No es fácil de hacer, es fácil decirlo, pero es una necesidad si uno quiere que el éxito de la industria sea sustentable en el tiempo”, aseguró.

En conclusión, debe existir coordinación y monitoreo para garantizar que se distribuya el producto esperado, con las características adecuadas para cada mercado.

“De esta forma va a haber una posibilidad de que un sector tan exitoso como este se pueda imaginar creciendo no solo en China, sino en el resto de sus mercados de manera sustentable”, enfatizó Bergoeing.