Decisiones que agregan valor
El proceso de gestión de cosecha parte de la base de una buena estimación. Cada etapa debe estar definida de acuerdo con parámetros objetivos, que nos determinan el momento apropiado para cosechar una variedad en particular.
De la mano de eso, avanzamos hacia una caracterización varietal por zona en la cual crecen y se desarrollan nuestras plantas. Definir esta caracterización por tercios de cosecha se hace fundamental. No solo el color es la variable sino también el volumen de fruta que va tornándose azul. Hoy en día, para dar respuesta a nuestros consumidores, debemos considerar una serie de evaluaciones que se hacen fundamentales para arribar a los diferentes mercados con fruta en condiciones óptimas.
La implicancia de establecer una estrategia de trabajo coordinada para definir el momento óptimo de cosecha puede hacer la diferencia en el precio, embalaje, destino, retail e incluso si el cliente final regresa o no por nuestra etiqueta, es decir, crea fidelidad. Parámetros como firmeza para algunas variedades ya no son el único requisito, porque justamente estamos hablando de variedades mejoradas para firmeza. En el caso del calibre, es decir el tamaño del fruto, se correlaciona con el requerimiento del cliente y mercado de destino. En esta línea debemos trabajar más profundo y establecer caracterizaciones de la variedad que incluyan cortes de pulpa para definir si nuestra fruta presenta un adecuado estado de madurez. Se necesita correlacionar estos factores con la concentración de azúcar, acidez y generar un patrón de desarrollo.

Ese patrón de desarrollo y madurez debe correlacionarse con la estimación y el clima, para llegar en el momento oportuno a cosechar y así contar con lo requerido. Parte del proceso es anticiparse y tomar decisiones difíciles, como si la fruta da o no, si debo embalarla, si debe viajar, y además hacerlo antes de incurrir en costos de procesos, embalajes y tránsitos.
Cada campaña es diferente y cada una presenta nuevos desafíos por cubrir. Muchas veces no tenemos conciencia de la importancia de contar con data consistente y válida para tomar decisiones oportunas; todo es parte de anticiparse y buscar fórmulas para llegar a tiempo y todo tiene una influencia en el budget. De ahí la importancia de trabajar con parámetros objetivos: de ellos depende si puedo o no viajar, si puedo o no acceder a un determinado mercado y llegar al objetivo final.
Es difícil aplicar recetas porque las cosas cambian en el rango de apenas un par de kilómetros. Aunque en un inicio es un desafío que implica tiempo y trabajo adicional, cuando incorporamos los estándares como parte del proceso y vemos los beneficios de incluir en nuestra rutina la evaluación más allá de lo visual o del tacto, vamos a acceder a mercados con mejores precios y obtener un mejor retorno.

Algunas cosas por considerar: es ideal hacer un training pre-season con el personal de huerto y los encargados, hacerlos parte y analizar con ellos cómo podemos mejorar a través de la evaluación objetiva. Es una de las partes más complejas, pero es fundamental que el equipo comprenda las razones, aprendan cómo hacerlo y vean los resultados. Este proceso contribuirá además a tomar las evaluaciones de forma correcta y ratificar si es correcta la información sobre la cual estamos sustentando nuestro trabajo y decisiones.
Un buen control y análisis de datos de forma periódica, y no cuando finaliza la temporada, debe ser parte de la mejora continua de procesos. Parte importante es adaptar fórmulas. Existen criterios generales, pero cada operación es particular y muchas veces lo que aplica el vecino no aplica para mi caso particular. Lo que funciona en una app o una planilla Excel solo es relevante si la información está disponible para revisarla en forma diaria, semanal o cuando se requiera.
