Desarrollo en Argentina: Cooperativa impulsa el valor agregado y la inserción comercial del avellano europeo

Ubicada en la provincia patagónica de Río Negro, la organización ofrece servicios clave de descascarado, calibrado y empaque para productores de nueces y avellanas, logrando mantener la competitividad frente a una temporada marcada por graves pérdidas climáticas.
Junio 1, 2026

El Valle Inferior del Río Negro, una próspera zona agrícola ubicada en la Patagonia argentina, continúa fortaleciendo su cadena agroindustrial de frutos secos mediante el trabajo asociativo. En el centro de este desarrollo se encuentra la Cooperativa El Avance, una organización gestionada por sus propios trabajadores que opera una planta de servicios tecnológicos para el agro. A través de un minucioso proceso de selección y procesamiento industrial, la entidad permite que los agricultores locales dejen de vender su producción como materia prima bruta y comiencen a comercializar productos terminados de alto valor.

La planta de procesamiento fue creada inicialmente mediante un proyecto público-privado (el Clúster de Frutos Secos de la Norpatagonia) con el fin de dotar de infraestructura a la región. Tras un cambio en el modelo de administración, los operarios especializados asumieron el control total del complejo, garantizando un servicio accesible para pequeños y medianos productores de diversas zonas del sur argentino.

Capacidad industrial y estándares de exportación

La planta cuenta con tecnología diseñada para procesar grandes volúmenes bajo estrictas normas de sanidad e inocuidad alimentaria, ofreciendo ventajas competitivas cruciales para el sector:

  • Calibrado de alta velocidad: El complejo puede clasificar y medir la fruta por tamaño a un ritmo de 1.000 kilos por hora, tanto en nuez como en avellana. Este paso es fundamental para el procesamiento posterior o para los lotes que se exportan directamente con cáscara.
  • Descascarado mecánico y selección: Enfocados principalmente en la nuez de la variedad Chandler y en el avellano europeo, procesan entre 1.000 y 1.100 kilos diarios de fruta con cáscara en jornadas de seis horas netas. Al remover la corteza, se realiza una selección visual para separar el producto por su calidad, color y forma (clasificando los trozos enteros, partidos o los descartes comerciales).
  • Certificación internacional: Las instalaciones cuentan con el respaldo del Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria de Argentina (Senasa). Esto los faculta como galpón de empaque oficial y les permite emitir la documentación necesaria (DTVe) para despachar fruta acondicionada hacia mercados internacionales.

Resiliencia asociativa ante el golpe del clima

Este modelo de trabajo conjunto se ha vuelto vital debido a las complejas condiciones climáticas de la última temporada. Debido al impacto de intensas heladas tardías en los campos patagónicos, la producción local de frutos secos sufrió caídas de hasta un 50% en sus volúmenes de cosecha en comparación con el ciclo anterior.

Para amortiguar este impacto y mantener la planta operativa, la cooperativa extendió su red logística, recibiendo y procesando fruta proveniente de otras regiones productoras del sur argentino (como el Valle Medio, Alto Valle y Neuquén). Ante una coyuntura económica y climática desafiante, la experiencia de esta planta demuestra que la agregación de valor en origen y la especialización industrial son herramientas indispensables para sostener la rentabilidad y el futuro de la fruticultura a pequeña y mediana escala.

Fuente: Comité del Avellano