EE.UU.: Uva de mesa chilena comienza a ganar espacio en un mercado liderado por Perú

La coincidencia de mayores volúmenes sudamericanos marcará el pulso del mercado en los próximos meses y pondrá a prueba la competitividad de la oferta chilena.
Enero 15, 2026

El mercado estadounidense de la uva de mesa atraviesa una de sus aperturas de temporada más dinámicas de los últimos años, impulsada por el cierre anticipado de la campaña californiana y por una fuerte dependencia de la fruta importada. En este contexto, Chile inicia su temporada 2025/26 con una presencia todavía acotada, pero con expectativas de crecimiento progresivo a medida que avanza el verano austral.

Durante las primeras semanas del ciclo, la oferta en Estados Unidos ha estado fuertemente concentrada en Perú, país que logró capitalizar una ventana comercial marcada por la escasez de fruta doméstica y precios históricamente elevados. Chile, en tanto, comienza a posicionarse con mayor cautela, priorizando un arranque ordenado y con volúmenes moderados.

Estados Unidos sigue siendo el principal destino

En el inicio de la temporada, cerca del 75% de las exportaciones chilenas de uva de mesa se han dirigido al mercado estadounidense, una proporción habitual para este período temprano. No obstante, los volúmenes aún son limitados: los embarques acumulados hacia EE.UU. se sitúan en torno a las 450 mil cajas, lo que representa una caída cercana al 23% respecto del mismo momento de la temporada anterior y apenas una fracción del suministro total disponible en el mercado.

Esta menor presencia responde tanto a una planificación exportadora más conservadora como a la necesidad de sincronizar los envíos con mejores condiciones logísticas y comerciales, especialmente en un escenario en el que los altos precios iniciales comienzan a moderarse a medida que aumenta la oferta.

Diversificación de destinos y presión logística

Si bien Estados Unidos concentra la mayor parte de los envíos tempranos, Chile también destina volúmenes menores a Asia, Europa, Canadá y América Latina. Sin embargo, el Lejano Oriente muestra una demanda más contenida esta temporada, en parte porque la mayor absorción del mercado estadounidense ha reducido la disponibilidad de fruta sudamericana para otros destinos.

A nivel logístico, los exportadores chilenos siguen atentos a la evolución de los tiempos de tránsito y a la fluidez portuaria, factores clave para sostener la calidad en un mercado que, tras semanas de estrechez, comienza a diferenciar con mayor fuerza entre fruta premium y estándar.

El verdadero desafío llega en febrero

De no mediar eventos climáticos o disrupciones logísticas, se espera que Chile incremente sus envíos de manera más significativa a partir de mediados de enero, con la entrada en producción de las principales variedades y una mayor participación de exportadores.

Febrero y marzo serán meses decisivos. Será entonces cuando los mayores volúmenes chilenos coincidan con el peak de exportaciones peruanas, poniendo a prueba la capacidad del mercado estadounidense para absorber la oferta sin generar presiones excesivas sobre los precios.

Para Chile, el foco estará en combinar volumen, calidad y una lectura correcta del mercado. En un escenario más competitivo, la estrategia exportadora no solo dependerá de cuánto se envíe, sino también de cuándo y a qué mercado, en una temporada en la que el equilibrio será clave para capturar valor.