Efecto del polen sobre la producción y calidad de fruta en avellano europeo

Desde la polinización asistida hasta los bioestimulantes, la investigación está abriendo nuevas oportunidades para mejorar la calidad del polen y asegurar la fecundación del avellano europeo, un proceso que puede definir el rendimiento final de los huertos.
Julio 15, 2026

Dr. Félix Miguel Ellena Dellinger, Universidad de La Frontera, Facultad de Ciencias Agropecuarias y Medio Ambiente. 

El avellano europeo (Corylus avellana L.) es una especie anemófila y monoica, cuyo polen es transportado por el viento. Sin embargo, presenta autoincompatibilidad y dicogamia, lo que dificulta la autofecundación por la falta de sincronía entre la liberación del polen desde los amentos y la receptividad de las flores femeninas dentro de una misma variedad. 

Por esta razón, la producción comercial depende de variedades polinizadoras compatibles que aseguren una adecuada fecundación y rendimientos satisfactorios. En plantaciones comerciales se recomienda establecer entre un 10% y un 15% de polinizadores respecto de la variedad principal, incorporando al menos dos y, preferentemente, tres cultivares compatibles que cubran completamente el período de floración femenina. 

En los últimos años se ha incorporado, además, la polinización asistida mediante formulados líquidos o en polvo elaborados con polen genéticamente compatible y de alta calidad (Ellena et al., 2018; 2025). 

El polen del avellano se caracteriza por su pequeño tamaño y baja densidad, atributos que favorecen su dispersión a largas distancias gracias a una elevada relación superficie/volumen, que reduce la velocidad de sedimentación de los granos. Sin embargo, las condiciones climáticas adversas, especialmente las temperaturas extremas durante la floración, pueden afectar negativamente la polinización. En este contexto, se ha iniciado una línea de investigación orientada a evaluar el efecto de bioestimulantes y reguladores del crecimiento sobre la producción y la calidad del polen, así como sobre las características bioquímicas de los amentos. 

Polinización 

La polinización del avellano ocurre en invierno, período en el que las condiciones ambientales suelen ser poco favorables, especialmente en el sur de Chile. No obstante, la especie presenta una importante adaptación al frío. Las flores femeninas pueden tolerar temperaturas de hasta -10 °C sin sufrir daños, mientras que los amentos masculinos resisten hasta -16 °C durante su desarrollo y cerca de -7 °C en plena floración. 

Pese a esta adaptación, hay escasa información sobre el efecto de los eventos climáticos extremos en la eficiencia de la polinización y la fecundación. 

Las flores femeninas poseen una amplia superficie estigmática capaz de retener grandes cantidades de polen. Asimismo, cada amento puede producir entre 1 y 2,5 millones de granos, según la variedad. 

Más allá de la cantidad, la calidad del polen resulta determinante. Un buen polinizador debe presentar altos niveles de viabilidad y germinación, idealmente entre el 50% y el 80%, aunque algunas variedades pueden presentar reducciones debido a factores genéticos. 

El proceso de fecundación en avellano es particularmente singular. El tubo polínico comienza a desarrollarse durante el invierno, permanece en latencia durante varios meses y reanuda su crecimiento en primavera, cuando se forman los óvulos. Como consecuencia, pueden transcurrir entre cuatro y cinco meses entre la polinización y la fecundación efectiva (Ellena et al., 2018). 

Efecto del polen en la producción y calidad de fruta 

La calidad y la compatibilidad del polen constituyen factores determinantes en el rendimiento del avellano europeo. En el sur de Chile, condiciones como las lluvias intensas durante la floración pueden afectar negativamente el proceso de polinización, provocando el lavado de estigmas y daños en los granos de polen. 

La polinización cruzada ha demostrado efectos directos sobre el aumento de la cuaja, el peso de frutos y semillas, además de reducir la incidencia de frutos vanos. Este fenómeno, conocido como xenia, confirma que el polen puede influir directamente en las características del fruto. 

Desde el punto de vista productivo, la disponibilidad de polen viable, la sincronía floral y la compatibilidad varietal son elementos críticos para asegurar rendimientos consistentes. 

Polinización asistida o suplementaria 

Las condiciones térmicas pueden modificar significativamente la fenología floral y el grado de dicogamia, lo que afecta la eficiencia de la polinización natural. Por esta razón, la correcta selección, distribución y densidad de cultivares polinizadores constituyen un aspecto clave durante el establecimiento de huertos comerciales. 

En este escenario, la polinización asistida o suplementaria surge como una herramienta complementaria, especialmente en temporadas en las que las condiciones climáticas limitan la transferencia natural del polen. 

Diversos ensayos han demostrado incrementos productivos significativos. En la comuna de Osorno se registraron aumentos de hasta un 50% mediante la aplicación de formulaciones en polvo seco. Por su parte, en Gorbea, las aplicaciones líquidas realizadas en la variedad ‘Barcelona’ mostraron un incremento del 23% respecto al tratamiento testigo (Ellena et al., 2018). 

Asimismo, el método de aplicación desempeña un papel determinante. Las evaluaciones de campo han demostrado que los equipos neumáticos, hidroneumáticos y pulverizadores logran mejores resultados que los sistemas de centrifugación o los tratamientos sin intervención. 

Tecnologías emergentes, como la aplicación electrostática y el uso de drones, también aparecen como herramientas prometedoras para mejorar la eficiencia de distribución del polen. Sin embargo, a nivel comercial aún persisten limitaciones asociadas a la calidad del polen utilizado y a los procesos de recolección, conservación y aplicación. 

Lo anterior demuestra que el éxito de la polinización asistida depende tanto de la calidad biológica del polen como de la tecnología empleada para su aplicación en campo. 

Figura 1. Polinización asistida en avellano 

Efecto de bioestimulantes y reguladores de crecimiento sobre germinación y producción de polen 

La variabilidad climática y los eventos de estrés durante la floración pueden afectar significativamente la producción y calidad del polen en avellano europeo. En este contexto, se han evaluado diversas estrategias para mitigar estos efectos mediante el uso de bioestimulantes y reguladores del crecimiento. 

Entre ellos destacan extractos de algas marinas (Ecklonia maxima), glicina-betaína y reguladores como el ácido giberélico (GA₃) y la bencilaminopurina (BAP), compuestos capaces de modular procesos fisiológicos y bioquímicos asociados a la tolerancia al estrés. 

Estos productos pueden influir en la expresión génica, el metabolismo y la síntesis de compuestos con actividad fitohormonal, favoreciendo la acumulación de solutos compatibles y antioxidantes que contribuyen a reducir el estrés oxidativo y la peroxidación lipídica. Asimismo, pueden afectar procesos clave como la viabilidad del polen y la elongación del tubo polínico, fundamentales para la formación de frutos de calidad. 

Con el objetivo de profundizar en estas respuestas fisiológicas, se desarrolló un ensayo en un huerto de cinco años ubicado en la comuna de Vilcún, Región de La Araucanía, en la variedad ‘Tonda di Giffoni’ con polinizador ‘Barcelona’, conducido en eje central (5 × 3 m; 760 plantas/ha). 

Los tratamientos se aplicaron en tres estados fenológicos de los amentos: desarrollo inicial (abril), desarrollo completo (junio) y preemisión de polen (julio). Se evaluaron cuatro tratamientos más un control: Ecklonia maxima (4,5 L/ha), glicina-betaína (2%), GA₃ (10 ppm) y BAP (10 ppm). 

La recolección y conservación del polen se realizaron siguiendo las metodologías descritas por Toillon et al. (2003) y Ascari et al. (2018, 2020), respectivamente. 

La germinación in vitro se evaluó en un medio compuesto por sacarosa (15%) y agar (0,7%) a 20 °C. La producción de polen se determinó por amento (mg). 

Los análisis bioquímicos incluyeron la cuantificación de fenoles totales (TPC), expresados en mg de ácido gálico equivalente (GAE g⁻¹ PF), y la peroxidación lipídica (LP), determinada mediante el método de ácido tiobarbitúrico (TBA) y expresada como malondialdehído (MDA; nmol g⁻¹ PF), utilizado como indicador de estrés oxidativo. 

Figura 3. Producción de polen por amento 

Resultados 

Germinación del polen 

El mayor porcentaje de germinación se observó en los tratamientos con Ecklonia maxima y GA₃, alcanzando valores de 15% y 10%, respectivamente. 

El efecto positivo observado con Ecklonia maxima podría explicarse por su composición rica en polisacáridos, alginatos, betaínas y compuestos fenólicos, asociados a una mejor respuesta fisiológica ante condiciones de estrés. 

Peso y longitud de amentos 

El mayor peso de amentos se registró en el tratamiento con Ecklonia maxima (0,81 g), seguido por GA₃ (0,70 g) y glicina-betaína (0,69 g). Este comportamiento sugiere una respuesta favorable del desarrollo floral ante tratamientos capaces de mejorar el estado fisiológico de los tejidos. 

Respecto de la longitud de los amentos, GA₃ presentó el mayor valor (10,63 cm), mostrando diferencias significativas respecto de los demás tratamientos. 

Producción de polen 

No se observaron diferencias estadísticamente significativas entre los tratamientos. Sin embargo, los bioestimulantes tendieron a presentar valores superiores a los del tratamiento testigo. 

Fenoles totales y peroxidación lipídica 

El mayor contenido de fenoles totales se registró en BAP y en el tratamiento testigo, mientras que glicina-betaína y GA₃ mostraron valores inferiores. 

En cuanto a la peroxidación lipídica, BAP presentó los valores más elevados (132,3 nmol MDA/100 g PF), mientras que Ecklonia maxima registró los niveles más bajos (35,64 nmol MDA/100 g PF), lo que indicaría una menor incidencia de estrés oxidativo en los tejidos. 

Discusión general de resultados 

Los resultados sugieren que ciertos bioestimulantes pueden mejorar parámetros fisiológicos asociados a la calidad del polen, mientras que algunos reguladores de crecimiento, como BAP, podrían inducir niveles más altos de estrés oxidativo en los tejidos florales. 

Asimismo, los antecedentes obtenidos refuerzan la importancia de continuar investigando herramientas que mejoren la calidad reproductiva del avellano europeo frente a escenarios de creciente variabilidad climática. 

Si bien la producción de polen no mostró diferencias significativas entre tratamientos, algunos bioestimulantes evidenciaron efectos positivos sobre la germinación y sobre indicadores fisiológicos relacionados con el estrés oxidativo, aspectos directamente vinculados al potencial reproductivo de la especie. 

Estos resultados deben considerarse preliminares y requieren nuevas evaluaciones orientadas a optimizar las dosis y los momentos de aplicación, y a validar su desempeño bajo condiciones comerciales. 

Conclusión 

La calidad y disponibilidad del polen constituyen factores clave para expresar el potencial productivo del avellano europeo. En escenarios climáticos adversos, la polinización asistida constituye una herramienta complementaria de gran relevancia para asegurar una fecundación adecuada y una mayor estabilidad productiva. 

Asimismo, el uso de bioestimulantes y reguladores del crecimiento muestra potencial para mejorar la calidad del polen y la respuesta fisiológica de los amentos, aunque su implementación requiere mayor validación técnica antes de su adopción masiva. 

En conjunto, estos avances abren nuevas oportunidades para optimizar la productividad del cultivo en escenarios de alta variabilidad climática, donde la eficiencia reproductiva podría convertirse en uno de los principales factores limitantes del rendimiento futuro de los huertos.