Efectos colaterales de un auge que impacta
Con una oferta cada vez más diversa e innovadora en variedades, calidad y tamaños, Perú ha comenzado a dominar la exportación regional de ciertos productos, superando incluso a países pioneros como Chile. Según estimaciones del Ministerio de Desarrollo Agrario y Riego peruano (MIDAGRI), para 2025 las agroexportaciones de este país alcanzarían los US$ 10.194 millones, sobrepasando ligeramente a Chile, con un valor estimado en US$ 9.979 millones.
El crecimiento acelerado se concentra en productos como arándano, uva de mesa y palta, considerados la columna vertebral de esta expansión exportadora. No es de extrañar: estos rubros en Perú han crecido a pasos agigantados, por lo que hay optimismo en la industria.
Precisamente es el sentir que tiene Alejandro Cabrera, exgerente general de Provid y exsubgerente de logística del grupo Vanguard, de cara al futuro peruano, quien reconoce que aunque no supere a Chile este año, lo hará a corto plazo. Y para ello se deben realizar ciertos análisis, como los momentos y mercados de envío. “La uva y el arándano crecen en área y kilos, lo que debería reflejarse en mejores retornos. Pero hay que ser inteligentes con los destinos y momentos de exportación”, advierte y añade que si se continúan concentrando en peaks, los retornos bajarán. “Enviar a mercados poco tradicionales y en semanas bajas puede mejorar retornos y aumentar el valor FOB”, comenta y destaca, entonces, que las proyecciones de MIDAGRI solo se cumplirán si hay diversificación de mercados y tiempos de envío, evitando saturar EE.UU., que recibe la mayoría del volumen.

Respecto a Chile, destaca el recambio varietal en uva de mesa, que puede impactar los rendimientos, y recomienda coordinar ventanas para evitar coincidencias perjudiciales con Perú. Sobre cerezas, su “caballo de batalla”, indica que Perú aún no compite porque no tiene material genético adaptado a sus condiciones climáticas, pero cuando lo
consiga, podría desplazar a Chile.
Por otro lado, Noé Gutiérrez, analista independiente de la empresa adoc.pe, es claro al reconocer que gran parte de la industria peruana se desarrolló bajo la escuela chilena. No solo algunos agrónomos, especialmente en uva de mesa, sino que empresas e inversionistas en la agricultura peruana, provienen del país vecino.
“Chile nos lleva más de 10 años de ventaja como industria. Sin embargo, ellos enfrentaron problemas que nosotros en el Perú no, que es la falta de mano de obra y la sequía”, dice el experto.
Asimismo, se mostró a favor de lo que indica el MIDAGRI, especialmente con la uva y arándanos como base del crecimiento del país. En cuanto a este último cultivo, anticipa que “crecerá a una tasa cercana al 20% en promedio por año, ya que está reemplazando a otros, como el espárrago y la palta”.
PUERTO DE CHANCAY, UNA MEJORA EN LA LOGÍSTICA PERUANA
El Perú reporta una campaña 2024/25 con buenos precios para uva, palta y arándano, aunque con problemas logísticos que obligaron a algunas empresas a despachar fruta con más tiempo de cámara.
Alfredo Lira Chirif, consultor internacional y ex vicepresidente de Camposol, destaca el liderazgo peruano y la llegada de fondos de inversión interesados en el sector. En este sentido, valora el nuevo puerto de Chancay, que redujo los tiempos de tránsito, facilitando exportaciones de productos antes inviables, como el mango, y mejorando la condición de llegada de las paltas, uvas, arándanos y mandarinas.

Si bien Gutiérrez también se mostró optimista en relación con esta infraestructura, advierte que hacen falta contenedores, los que no son suficientes para el volumen que se está exportando. En este sentido, puso sobre la mesa el caso del arándano: cuando el año pasado se cruzó la temporada con la de uva, se generó una escasez de contenedores y materiales. “En plásticos, el país no se ha desarrollado lo suficiente para abastecer todas las plantas de packing, por lo cual hemos tenido que ir a buscar proveedores a Ecuador y Bolivia”, indica.
Además, existe el reto de la mano de obra, especialmente para el arándano, que requiere un proceso de cosecha manual; por lo que “hay empresas que requieren hasta 5.000 personas por día para poder cosechar todos sus campos”.
¿CÓMO SE ENCUENTRA LA FRUTICULTURA CHILENA?
Dentro del rubro agrícola chileno, la fruticultura tiene un gran peso. Así lo demuestran las cifras entregadas por la Sociedad Nacional de Agricultura (SNA), que indican que de los US$13.000 millones que exporta la agricultura local, US$8.000 corresponden a la fruta fresca. Sin dudas se trata de un sector con gran relevancia y que ha debido enfrentar diferentes desafíos en distintos cultivos, tales como las condiciones climáticas, el aumento de la competencia y dinámicas cambiantes en mercados clave.
En base a este contexto, es que a juicio de Iván Marambio, presidente de Frutas de Chile, “es clave considerar indicadores específicos del sector frutícola para tener una visión completa del liderazgo exportador en frutas frescas”. En este sentido, señala que las cifras difundidas por MIDAGRI incluyen una gama más amplia de productos agrícolas, no solo frutas, por lo que “no reflejan íntegramente la realidad de nuestra industria”.
Así, añade que Chile sigue siendo un referente global en exportaciones de fruta fresca, que está constantemente trabajando para enfrentar los desafíos que puedan surgir. Es precisamente lo que se ha vivido con la uva de mesa, cultivo que enfrentó diversas dificultades y recuperó protagonismo la temporada pasada; pues en 2024/25, Chile exportó 67.9 millones de cajas, un 5% más que el año anterior, impulsado principalmente por nuevas variedades.
Por su parte, Nibaldo Aguilera, jefe técnico en poscosecha de Fresh Del Monte, destaca que la competencia con Perú ha generado una mayor segregación de productores y fruta de calidad en Chile, buscando siempre llegar en las mejores condiciones a destino. “Esta situación nos obliga a generar un mejor producto, debemos entregar fruta inocua, de excelente calidad y con valor agregado para el comprador”, señala.
Ello toma vital relevancia, considerando, por ejemplo, las condiciones climáticas de Perú, uno de los puntos que ha contribuido al crecimiento de su industria.
UNA AGRICULTURA PERUANA QUE IMPACTA
La industria agrícola peruana posee ventajas comparativas en distintos cultivos frente a la chilena. Entre ellos destaca la uva de mesa, paltas, berries, cítricos y espárragos. Es así que Antonio Walker, presidente de la SNA, califica como “preocupante” el impacto peruano, pues, cuenta con una curva de producción muy rápida y condiciones climáticas favorables.
Pero además de estas ventajas, se trata de un país que ha hecho una inversión muy fuerte en riego. “Perú riega 1,6 millones de hectáreas, mientras Chile lo hace en 900.000. Perú invertirá US$ 23.000 millones para agregar un millón más, llegando a 2,6 millones de hectáreas, mientras Chile mantendrá las 900.000 actuales”, explica Walker.
Sumado a estas situaciones, uno de los principales retos para la industria chilena pasa por la competencia directa en los mercados, especialmente en relación con la uva de mesa en EE.UU. En la temporada 2024/25 se experimentó un aumento del 30% en los volúmenes peruanos, superando los tres millones de cajas semanales, lo que generó que este destino enfrentara colapsos en la capacidad de almacenaje.
América Ramírez, jefa del departamento de Estudios e Inteligencia de Mercado en Decofrut, explica que “el mercado estadounidense estuvo comprimido por exceso de oferta, lo que causó acumulación de fruta y problemas de condición, y por ende, caída de precios”. Pero además, se genera presión por la superposición de ventanas de exportación entre ambos países.

En este sentido, advierte que “la tasa de crecimiento actual de Perú no es sostenible para Chile, con ambos orígenes destinando más del cincuenta por ciento de sus exportaciones a este mercado, con un traslape de la oferta durante gran parte de la temporada, sólo entregando un respiro a Chile hacia el mes de marzo, cuando la temporada peruana se encuentra finalizando.
A pesar de lo anterior, Chile ha logrado avances significativos. En este sentido Aguilera destaca logros para enfrentar la pudrición y la consolidación de nuevas variedades adaptadas a cada mercado. En uva de mesa, la aprobación del Systems Approach para la exportación a EE.UU. desde las regiones de Atacama, Coquimbo y Valparaíso, ha permitido enviar fruta sin fumigación con bromuro de metilo, mejorando la poscosecha. “En Del Monte, la mayoría de nuestra fruta se exporta bajo este protocolo, llegando con condición extraordinaria y mejor vida de poscosecha”, comenta.
Además, destaca mejoras en mantener cadenas de humedad que conservan la frescura y el color del escobajo, aspectos vitales para la comercialización de uva y cereza. En este último, el uso de bolsas de atmósfera modificada ha permitido que el 90% de la producción llegue a China en óptimas condiciones.
LA CALIDAD COMO FACTOR CLAVE
Para los expertos chilenos, la calidad y condición de la fruta son elementos esenciales para la supervivencia y crecimiento de la industria. Enviar las variedades correctas al mercado adecuado es vital.
Tomás Cartagena, jefe de Exportaciones Uva de Mesa y Cerezas en Utilitas Ltda., explica que “las variedades tradicionales ya no son demandadas en EE.UU. porque se cree que no se dan bien en Chile comparado con otros orígenes. Por eso, hay que buscar mercados donde sí funcionen, como Europa”.
Sobre preferencias, aclara que la elección de variedades, como Autumn Crisp sobre Sweet Globe, no significa que la segunda no funcione, sino que la oferta peruana en ciertos periodos es tan grande que no deja espacio para Chile.
“Es fundamental que la fruta premium vaya a mercados premium, con calibre, color y conformación correctos, y que los racimos estén embalados uniformemente, porque al consumidor final le gusta la uniformidad”, agrega.

Con esta postura coincide Aguilera, quien indica que “lo más importante para mantener competitividad y retornos es llegar a destino con fruta inocua, de buena calidad y en excelente condición. No basta vender, hay que lograr recompra y construir marca”.
De igual forma, Ramírez enfatiza que la calidad debe ser la bandera de Chile para encantar al consumidor y asegurar la recompra, manteniendo la condición durante toda la temporada.
COLABORACIÓN Y FUTURO COMÚN
Dado que Chile y Perú son los principales exportadores de fruta del hemisferio sur, han impulsado alianzas estratégicas para potenciar su presencia global, como el Global Grape Group para promover la uva en EE.UU.
Iván Marambio considera que al compartir mercados, ventanas complementarias y desafíos similares, trabajar juntos fortalece el posicionamiento de Sudamérica como proveedor confiable de fruta fresca.
Una posición similar posee Aguilera, quien señala que la colaboración “permite un mejor desarrollo y si coordinamos la participación, podemos llegar mejor a destino y aumentar la demanda, tanto para Chile como para Perú”.
Por su parte, Tomás Cartagena enfatiza la importancia de compartir información para evitar colapsos de mercado: “Si Perú informa a Chile sobre, por ejemplo, saturaciones en EE.UU., pueden repartir mercados alternativos y prevenir problemas”. Este es un negocio logístico y, trabajando en conjunto, se pueden negociar mejores tarifas navieras, que hoy son muy altas”.
Tanto Chile como Perú tienen ventajas comparativas, así como desafíos. Ambos cuentan con condiciones para seguir creciendo en el rubro, aprendiendo ciertas lecciones y entendiendo inversiones necesarias, por ejemplo, en materia de riego. Más allá del progreso individual, está claro que la consolidación de los dos países en el mercado global dependerá de la cooperación para expandir demanda, mejorar logística y, sobre todo, aumentar los retornos para los dos principales exportadores de fruta fresca de Sudamérica.