El potencial de la temporada
Cada temporada nos vemos enfrentados a nuevos desafíos productivos y a la evaluación de distintas estrategias de manejo para que nuestras plantas expresen su máximo potencial de volumen, calidad y condición de fruta. Es aquí donde resulta de suma importancia conocer nuestro potencial productivo en base a la oferta floral para la temporada actual, que comienza a fabricarse la temporada anterior, a fines de la etapa 1 del crecimiento del fruto. En ese momento se inician una serie de cambios hormonales en la yema que definen el paso de una yema vegetativa a una floral. En forma más específica, en el cerezo la producción de fruta se genera en dos estructuras o centros frutales. La primera es la base de ramillas, en donde algunas yemas vegetativas pasan a ser yemas florales simples que producen flores solo en una temporada y luego desaparecen. En segundo lugar, la formación de dardos, que son estructuras perennes conformadas en el centro por una yema vegetativa y en las axilas por yemas florales que son anuales, es decir, que todas las temporadas se irán formando nuevas yemas florales a medida que se elonga el dardo.

Este cambio que sufren las yemas vegetativas está directamente relacionado a una competencia por fotoasimilados, donde la luz, riego, nutrición y carga frutal, entre otros, interactúan definiendo el número de flores para la siguiente temporada. Es una etapa reversible, es decir que se puede manipular y revertir con algunos manejos, dado además ocurre el crecimiento de frutos y brotes, lo cual genera una gran competencia por fotoasimilados generados del proceso de fotosíntesis durante el estado de endurecimiento del carozo.
En la etapa de inducción floral se establece la cantidad de flores mientras que en la diferenciación floral se establece su calidad, en términos de formación adecuada de los órganos florales. Ambas etapas serán dependientes de los manejos de huerto en cuanto a las relaciones hídricas, nutricionales y de luminosidad.
Cuantificar cantidad y calidad

Durante la época de receso, podemos conocer con exactitud la oferta floral que tendremos en base a un análisis de yema. Se hace un muestreo de centros frutales representativos de una población de interés y se analizan las yemas con el fin de cuantificar la cantidad y calidad de primordios florales. En este proceso, se cuenta tanto la cantidad de yemas reproductivas presentes en los centros frutales, como el número de primordios florales que contienen esas yemas, diferenciando los primordios sanos de aquellos que presentan algún grado de daño. El producto de estos dos promedios genera lo que se denomina fertilidad potencial de yemas.
Basado en los resultados de aproximadamente 2.800 análisis de yemas realizados entre 2018 y 2024 por la empresa Brota I+D, se observa la fertilidad potencial en dardos y ramillas de las principales variedades de cerezo cultivadas en Chile (Figura 1). La fertilidad varía según los patrones de fructificación de las variedades, donde Bing, Santina, Lapins, Skeena, Royal Dawn y Sweetheart muestran una mayor fertilidad en dardos, con un rango de 18 a 21 flores por dardo, mientras que en las ramillas se observa una mayor dispersión, con un rango de 13 a 19 flores. Kordia y Regina, con patrón de fructificación mixto, presentan 23 flores en dardos y una cantidad similar e incluso mayor en ramillas.
La Figura 1 destaca que la variabilidad de fertilidad entre las variedades está más influenciada por la cantidad de yemas reproductivas presentes en los dardos y las ramillas que por el número de primordios florales por yema. En dardos, la cantidad de yemas reproductivas varía entre 5,3 y 6,7, mientras que en ramillas varía entre 4,8 y 7,4 yemas. El número de primordios florales varía entre 3,4 a 3,7 por yema en dardos y 2,8 a 3,2 en ramillas.


Cuando vemos la oferta floral de las últimas siete temporadas de las dos variedades más importantes en volumen de fruta para la industria chilena (Figura 2), advertimos que en Santina la fertilidad muestra un promedio general de 18,8 flores en dardos y 15,8 flores en ramillas. Destaca la baja fertilidad del 2023, con 2,2 flores menos en dardos y 2,1 en ramillas en comparación con el promedio general. Este año se ha registrado un aumento importante de la fertilidad, con 1,5 flores más en dardos y 3,3 más en ramillas respecto al promedio de las últimas temporadas. En Lapins el promedio general de las últimas siete temporadas es de 19,4 flores en dardos y 13,0 en ramillas. Tras tres años consecutivos de baja fertilidad, este año se observa un aumento, con 1,6 flores más en dardos y 3,3 flores más en ramillas respecto al promedio de las últimas temporadas.

La combinación variedad/portainjerto presenta una gran variabilidad en cuanto a la oferta de yemas florales por centro frutal, así como de la cantidad de primordios florales por yema, lo cual se debe en gran medida a la mayor fertilidad y precocidad que imprimen los portainjertos enanizantes como la serie Gisela. Por otro lado, los portainjertos que imprimen mayor vigor también imprimen menor fertilidad y precocidad a la combinación (figura 3).
En general, se observa un mayor potencial de fertilidad en los dardos y ramillas de esta temporada en comparación con años anteriores, lo que ofrece una perspectiva positiva para la producción. Sin embargo, es fundamental considerar los otros factores que también influyen en el resultado productivo, como la carga de centros frutales en las plantas y su nivel de reservas.


Foto 3: Tipos de daños que se pueden observar en un análisis de yemas.
Solo por medio de un análisis de yemas podemos conocer el real potencial de flores de una temporada, con lo cual podemos definir con exactitud, las mejores estrategias de manejo para potenciar calibre, calidad y condición de fruta. En fruticultura lo que no se mide y cuantifica no se puede controlar ni mejorar.