El prometedor futuro de los microorganismos en la agricultura chilena.

Koppert, líder mundial en control biológico apuesta por la permanente búsqueda de insumos que tengan un potencial de uso en diferentes cultivos.
Julio 3, 2024

La incorporación de microorganismos en la producción hortofrutícola ha tenido un auge exponencial en la última década, lo que está asociado principalmente a la mejora del vigor radicular y foliar. Sin embargo, nuevos estudios han demostrado nuevas oportunidades de uso para mejorar dificultades de calidad que aún no han sido resueltas.

Es así como existe una gran diversidad de géneros asociados en su mayoría a hongos, que se encuentran disponibles en el mercado, de los cuales se desconoce el potencial real de la cepa asociada a la concentración señalada. Koppert empresa líder mundial en control biológico se encuentra en forma permanente en la búsqueda de insumos que tengan un potencial de uso en diferentes cultivos, entre los cuales destacan no sólo los hongos, sino que también bacterias como Azospirillum.

Azospirillum es una rizobacteria con distribución cosmopolita, conocida por su gran capacidad de fijación de nitrógeno y por producir precursores de fitohormonas. Se caracterizan por ser bacterias de vida libre que se atraen a la raíz por quimiostasis, es decir, por la presencia de compuestos que la planta exuda (azúcares, ácidos orgánicos, aminoácidos, compuestos aromáticos, entre otros). Su gran adaptación a diferentes ecosistemas se debe a su capacidad de subsistencia bajo condiciones de estrés, ya sea por inducir a cambios en la selectividad de membranas en la raíz, en la elasticidad de las membranas o por balance osmótico, entre otros.

Entre las especies asociadas a esta rizobacteria, destaca Azospirillum brasilense, descrita en 1978, de la cual existen innumerables estudios que buscan conocer las interacciones entre este microorganismo y la planta. Entre éstos destaca el importante rol que juegan en la solubilización de elementos no disponibles para la planta como lo es el fierro (vía sideróforos), fósforo y potasio, los cuales se encuentran adsorbidos por la materia orgánica de los suelos. Estos son elementos esenciales en el metabolismo de las plantas por su participación en procesos enzimáticos y metabólicos vitales para su desarrollo.

Koppert con su filial en Brasil, el año 2019 cedió Azospirillum brasilense cepas Abv5 y Abv6 (nombre comercial Azokop) a la empresa argentina Nitra Soil, perteneciente también al grupo Koppert. Estas cepas han sido ampliamente utilizadas en la agricultura debido a su estabilidad y buen comportamiento en la determinación de parámetros productivos tanto en cultivos en suelo como bajo un sistema hidropónico.

En Chile con Azokop ha sido posible demostrar que, al igual que los estudios efectuados previamente en otros países, promueve el crecimiento radicular y foliar tanto en cultivos hortícolas como frutales, especialmente bajo condición de estrés lo que, dependiendo de la condición a la que es expuesta la planta, permite mantener o aumentar las producciones en comparación a un cultivo sin estar sometido a ello. Es así como en nogales, el asesor Matías Bianchini, quien tiene un vasto conocimiento en el extranjero con el uso de A. brasilense, pudo ver la temporada pasada que, en variedad Chandler con una aplicación, se promovió crecimiento de pelos radiculares, esenciales para la absorción de agua y nutrientes.

No obstante, en la búsqueda de otros usos para la agricultura chilena, es que se realizaron distintos análisis en la fruta, de los cuales se deprenden otros objetivos potenciales que A. brasilense podría llegar a mejorar, dependiendo de cada situación particular en el campo.  

La importancia del color de la fruta

Es así como estudios en cerezo, liderados por el asesor Walter Masman, demostraron que bajo una condición de problemas productivos en Santina sobre Colt, Azokop promovió una buena distribución de calibres en la fruta, logrando que el 81% se concentre entre Súper Jumbo y Premium. Por su parte, se obtuvieron diferencias significativas en el análisis de color, donde se determinó que el 95% de la fruta tratada con Azokop está entre 3 y 4 (rojo caoba y caoba). Estas características también estarían respondiendo a los mayores niveles de potasio que se detectaron cuando se utiliza Azokop, lo que permite un mayor crecimiento de la fruta y junto con ello, participa como elemento esencial en la formación de antocianinas.

El color en la fruta es un parámetro de calidad fundamental, que en muchos cultivos y variedades presenta un gran desafío por la dificultad de obtención de homogeneidad. Si bien la expresión del color está relacionada con el clima, también la presencia del fósforo es elemental, dado que participa en la formación de moléculas precursoras de carotenoides, pigmentos muy importantes asociados al rojo. Un ejemplo en el cual la concentración de carotenoides es relevante a cosecha es el licopeno en tomate, ya que le entrega el color rojo brillante a la fruta. En ensayos realizados en tomate industrial, el uso de Azokop logró un 61% más de licopeno en relación con un cultivo con manejo convencional, lo que además significa entregar una mayor concentración de antioxidantes, característica muy deseada en la alimentación actual.

Finalmente, la elección del bioestimulante debe estar asociada no a una tendencia, sino que a encontrar la opción de calidad demostrada que permita no sólo contribuir al crecimiento de la planta, sino que pueda mejorar parámetros productivos, sin ocasionar impactos no deseados a los agroecosistemas ni al producto final.