El salto del arándano congelado: Envíos crecen un 23,4% y ganan un protagonismo histórico en la oferta exportadora de Chile

Mientras la fruta fresca mantiene su liderazgo nacional pero modera su expansión, el formato IQF rozó las 47.500 toneladas impulsado por retornos al alza, firmeza en precios internacionales y un desempeño récord en la Región de Ñuble.
Agosto 20, 2026

El mercado agroexportador chileno vivió un dinamismo singular durante su última campaña, marcado por un acelerado impulso de su formato congelado. Entre septiembre de 2025 y abril de 2026, los despachos de arándanos bajo el sistema de congelación rápida individual (IQF, por sus siglas en inglés) alcanzaron un incremento del 23,4% en volumen, rozando las 47.500 toneladas, según registros de la Oficina de Estudios y Políticas Agrarias (ODEPA). Este desempeño contrasta con el modesto avance de 2,4% registrado por la fruta fresca en el mismo período, evidenciando ritmos de expansión notablemente diferenciados dentro de la industria.

Un canal con dinamismo propio que no desplaza al fresco

A pesar de la marcada diferencia en las tasas de crecimiento, los datos agregados confirman que el auge del congelado no responde a una sustitución directa del formato fresco. Chile continúa exportando prácticamente el doble de volumen en fresco, segmento que también cerró la temporada con variaciones positivas tanto en volumen como en retornos.

Sin embargo, el formato IQF ha consolidado una dinámica comercial propia. El incremento en el tonelaje enviado estuvo acompañado por un aumento en el valor exportado que creció a tasas ligeramente superiores al volumen, favorecido por un escenario de precios firmes en los mercados internacionales —con valores en el mercado interno de Ñuble que fluctuaron entre US$ 1,30 y US$ 1,75 por kilo— y una diversificación activa hacia destinos alternativos ante la menor absorción del mercado estadounidense.

Ñuble: El epicentro donde el congelado superó al fresco

La Región de Ñuble, que concentra cerca del 23% de la superficie nacional de arándanos, se ha transformado en el motor de este fenómeno. A diferencia de la tendencia observada a nivel país, en esta zona el formato IQF representa al menos la mitad de los envíos regionales de la fruta y logró superar al fresco en retornos económicos.

Según cifras de ProChile e INIA Quilamapu:

  • Exportaciones de arándano congelado en Ñuble (2025): US$ 87 millones.
  • Exportaciones de arándano fresco en Ñuble (2025): US$ 74 millones.

Esta dimensión alcanzada en el centro-sur demuestra que el procesamiento congelado puede competir a la par con la oferta fresca en territorios con alta concentración productiva y capacidad agroindustrial.

Transición varietal y proyección estratégica

El despegue del arándano IQF coincide temporalmente con el proceso de reconversión que atraviesa la industria nacional, donde la genética moderna gana terreno en la oferta fresca mientras las variedades tradicionales retroceden.

En este contexto, el segmento congelado ha fortalecido una matriz técnica propia, destacando el comportamiento y rendimiento industrial de variedades como Legacy y Blue Ribbon.

Lejos de ser un canal secundario o de descarte, el arándano congelado se posiciona como una unidad de negocio estratégica, resiliente y de alto valor agregado para la fruticultura chilena, aportando estabilidad financiera a los productores frente a las fluctuaciones del mercado fresco internacional.