“El talento no tiene género”: Liderazgo, desafíos y el camino hacia una mayor incidencia de la mujer en la fruticultura chilena

En el marco del 'Día Internacional de la Mujer', representantes de la academia, el gremio y el sector público analizan la evolución de la mujer en el agro nacional, las brechas que persisten y la urgencia de fortalecer su voz en la alta toma de decisiones.
Marzo 9, 2026

Durante las últimas décadas, la presencia femenina en el sector agrícola chileno y latinoamericano ha ido ganando terreno de forma progresiva. Lo que históricamente se percibió como una presencia complementaria, hoy es un motor estadísticamente comprobado. Según el último informe de sistemas agroalimentarios de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, las mujeres ya representan el 36% de la fuerza laboral del sector en América Latina.

En el contexto local, esta cifra cobra relevancia estratégica: de acuerdo con los datos consolidados en la Cuenta Pública de Instituto de Desarrollo Agropecuario 2024 (vigentes para 2025), el 47,37% de los usuarios totales de dicho servicio en Chile son mujeres, lo que consolida su rol como protagonistas de la pequeña agricultura nacional.

Sin embargo, el avance ha sido desigual a lo largo de la cadena agroalimentaria. Mientras las aulas y la gestión técnica registran una paridad creciente, la realidad laboral aún evidencia brechas críticas de acceso. Según el Balance de Empleo y Brechas de Género 2025 (UFRO/Observatorio), la tasa de desocupación femenina en el campo cerró el año en un 9,4%, frente al 7,1% registrado en hombres.

Esta diferencia de 2,3 puntos porcentuales abre el debate sobre los desafíos pendientes para lograr una participación equilibrada en todos los niveles de la industria, especialmente en el acceso a puestos de alta dirección.

Un avance visible en la academia y la gestión agrícola

Para Marlene Ayala, Ingeniero Agrónomo, Ph.D. y académica de la Pontificia Universidad Católica de Chile, la incorporación femenina ha sido especialmente evidente en los ámbitos científicos. “Ha sido una transición que no ha sido tan rápida, pero sí visible. Desde que entré a estudiar Agronomía hasta hoy, se ha ido incorporando un mayor número de mujeres en la academia y en la investigación”, comenta.

No obstante, la académica advierte que este crecimiento técnico aún no resuelve la vulnerabilidad en la base operativa del sector: “Muchas temporeras desempeñan un rol fundamental en campos y packings, pero siguen siendo uno de los grupos más vulnerables dentro de la industria”, señala, poniendo énfasis en la necesidad de mejorar el reconocimiento y las condiciones laborales.

Participación laboral femenina en la cadena agroalimentaria

Desde el mundo gremial, Carolina Cruz, vicepresidenta de la Sociedad Nacional de Agricultura, destaca que la participación femenina en el agro ha crecido significativamente en las últimas décadas, impulsada también por una mayor presencia de mujeres en carreras relacionadas con el sector.

“En mi época, las mujeres representaban cerca del 10% de los estudiantes en estas áreas. Hoy esa cifra puede superar el 50%”, explica.

A nivel laboral, Cruz señala que las mujeres representan aproximadamente el 41% de la fuerza laboral agrícola a nivel mundial y cerca del 36% en Chile, lo que equivale a uno de cada tres trabajadores del agro.

En la fruticultura, la presencia femenina es especialmente significativa en los centros de embalaje, donde la participación puede alcanzar entre un 60% y un 70%.

“También vemos mujeres en control de calidad, en laboratorios, en áreas de sustentabilidad y en control de gestión. Incluso, cada vez es más común encontrar a mujeres administrando campos o participando en áreas comerciales de las exportadoras”, comenta.

Sin embargo, advierte que aún existen espacios en los que la presencia femenina sigue siendo limitada.

“Todavía falta una mayor participación en directorios de empresas, en gerencias agrícolas, en la propiedad de la tierra y en el desarrollo de grandes innovaciones tecnológicas”, señala.

El desafío de abrir espacios en asesorías y liderazgo técnico

Uno de los ámbitos en los que la participación femenina aún enfrenta mayores barreras es el de las asesorías técnicas y consultorías en terreno.

Según Ayala, este continúa siendo un espacio donde predominan los hombres, en parte debido a redes profesionales históricamente masculinas.

“En asesorías y consultorías en campo se nota una menor participación de mujeres. Muchas veces se trata de círculos en los que los hombres se contactan entre sí”, explica.

Aun así, distintas especialistas coinciden en que el talento femenino en el agro se está diversificando rápidamente hacia nuevas áreas vinculadas a la innovación, la sostenibilidad y la tecnología.

Una presencia creciente en la toma de decisiones

Desde la esfera política, la Ministra de Agricultura de Chile, María Ignacia Fernández, reconoce que habitar un sector de fuerte tradición masculina requiere un liderazgo resiliente. “Es un sector fuertemente tradicional y con una presencia mayoritaria de hombres. En ese contexto, desempeñar un cargo como este es un desafío importante”, admite la secretaria de Estado.

Sin embargo, subraya que la validación del talento femenino es un proceso irreversible: “Cada vez más mujeres están ocupando roles importantes en empresas productivas y en organizaciones del sector, lo que contribuye a validar la importancia de su participación”.

Mujeres en operaciones, producción y asesoría agrícola

Desde su experiencia en la industria, Jessica Rodríguez, fundadora de Trio Kimün, observa una diversificación estratégica del rol femenino, que hoy conquista áreas operativas y de gestión antes poco habituales. “Antes, la presencia femenina estaba más concentrada en control de calidad, pero hoy vemos a mujeres liderando equipos de cosecha, manejando maquinaria especializada y aplicando nuevas técnicas para mejorar la productividad en campo”, explica.

Este dinamismo también ha permeado los procesos industriales y logísticos del sector frutícola, donde las mujeres han pasado de roles administrativos a la toma de decisiones críticas. “Cada vez más mujeres están asumiendo roles en la gestión de operaciones, en la administración de packing y en la optimización de procesos logísticos”, agrega Rodríguez, destacando que este fortalecimiento se extiende incluso al ámbito comercial y de comercio internacional.

No obstante, la fundadora de Trio Kimün señala que el desafío actual es proyectar esa capacidad técnica hacia la alta representación. “Las mujeres tienen una participación muy fuerte en áreas de calidad y certificaciones, pero todavía se puede potenciar su liderazgo en la producción en campo y en espacios de representación gremial o institucional”, plantea. Finalmente, destaca que en la asesoría agrícola, el aporte femenino destaca por una mezcla de rigor técnico y habilidades blandas: “El aporte de las mujeres se refleja en la atención al detalle y la capacidad de organización, cualidades muy valoradas en el trabajo con productores”.

Visibilizar el aporte femenino en la agricultura

Desde la mirada gremial, Maritrini Lapuente, presidenta de la Asociación Gremial de Mujeres del Agro de Chile (AMAGRO), plantea que la visibilización del aporte femenino debe trascender el discurso para traducirse en acciones concretas con impacto real. “La mujer en el agro significa más productividad, más sostenibilidad y mayor bienestar para las comunidades rurales”, afirma.

Para Lapuente, el diseño de soluciones efectivas requiere primero dimensionar la realidad del sector mediante datos duros. “Necesitamos estadísticas actualizadas sobre el acceso al financiamiento, la propiedad de la tierra, el liderazgo y la participación en espacios de decisión. Lo que no se mide, no se puede mejorar”, enfatiza.

Bajo esta premisa, la líder gremial subraya la urgencia de robustecer las herramientas de apoyo técnico y financiero, además de crear plataformas que pongan en valor los liderazgos actuales. En sus palabras, resulta fundamental fortalecer programas de capacitación y difusión que permitan visibilizar referentes femeninos, asegurando que el talento de las mujeres sea reconocido en toda la cadena agroalimentaria.

Un futuro con liderazgo más diverso

Las protagonistas de esta transformación coinciden en que la agricultura chilena atraviesa un cambio de paradigma impulsado por la sostenibilidad, la crisis climática y las exigencias de los mercados globales. En este escenario, el fortalecimiento del rol de la mujer no es solo un tema de equidad, sino una oportunidad estratégica para enriquecer la visión del negocio y la toma de decisiones.

Como proyecta la vicepresidenta de la SNA, Carolina Cruz: “La agricultura del futuro será más tecnológica, más sostenible y con liderazgos más diversos”.

Este proceso, según las distintas voces del sector, ya es una realidad en marcha. No se trata solo de un cambio en las estadísticas, sino del inicio de una nueva etapa donde el talento femenino define el camino y la resiliencia del desarrollo agroalimentario en Chile.