Encrucijada de números
En un mundo que ha venido enfrentando una desaceleración económica, luego de las políticas sobre expansivas de la pandemia, el sector triguero enfrenta uno de sus mayores desafíos. En 2023 tuvimos una notable fluctuación en los precios internacionales del trigo, con caídas que alcanzan el 32,5% respecto a la temporada anterior. Además, un aumento importante de los costos que no han bajado a la velocidad que cayeron los precios del trigo. Esta situación ha llevado a que el precio del trigo fuerte (HRW) se sitúe en US$340 por tonelada y el intermedio en US$ 277 por tonelada en el Golfo. Ver Gráfico 1.

También se observan importantes cambios en cómo nos abastecemos de este esencial commodity en el exterior. En la temporada pasada se importaba un 37% de EE.UU. (principalmente trigos débiles), de Argentina un 35% (intermedios) y un 28% de Canadá (fuertes). En esta temporada el 56% de las importaciones viene de Uruguay, principalmente trigos intermedios con precios casi idénticos a los del argentino, ya que actualmente la Bolsa de Rosario marca el precio en el Cono Sur. Cabe destacar que hay un aumento de trigos fuertes que provienen de Canadá (21%). La caída de las importaciones de los trigos débiles se debe a que en el mercado interno aún persiste un remanente del stock de este tipo de trigo de la temporada anterior. Ver Tabla 1.
Más importante que el origen de las importaciones es su evolución, donde en la temporada pasada cayeron nuevamente un -14% y esta temporada, en el acumulado de enero-febrero, han retrocedido un-9%.
La caída de los precios internacionales ha tenido un efecto dominó en el mercado local, provocando una dismnución en el costo de importación y, por ende, en los precios nacionales. El costo de importación del quintal de trigo fuerte está en $32.600 por qqy los intermedios a $26.500 por qq. El precio en Santiago del quintal de trigo intermedio está alrededor de $25.250. En el sur los precios están alrededor de los $21.700 para trigos débiles y $23.100 para trigos regulares. Este ajuste de precios presenta un desafío para los productores, quienes enfrentan costos de producción que superan los precios de venta, poniendo en riesgo su viabilidad económica. Se estima que se necesitan al menos $25.000 para pagar los costos de los insumos.

Oportunidad para repensar
La crisis del trigo no es solo un desafío, sino también una oportunidad para repensar y transformar el sector triguero. A través de la colaboración, la innovación y la adopción de prácticas eficientes, podemos superar los obstáculos actuales y construir un futuro más resiliente y próspero para el trigo. La clave está en la adaptación, la diversificación y la búsqueda constante de eficiencia, asegurando que ofrezcamos un producto de calidad que la industria molinera demande. La práctica de agricultura de contrato puede ser una herramienta positiva y adecuada, que debe avanzar.
Hoy casi el 80% de la oferta nacional son trigos débiles que ofrecen mayor rendimiento, pero que son cada vez menos demandados por la industria. Dada la enorme dispersión de rendimientos que se observa, los expertos en asistencia técnica plantean que no sólo se debe a clima y suelo, sino también a labores subóptimas… hay espacio para seguir mejorando los rendimientos, pero siempre conectados con lo que la industria molinera demanda.
