Endomicorrizas arbusculares: una estrategia productiva para mantener el potencial en el tiempo

Cuando pensamos en sustentabilidad productiva, sin duda alguna pensamos en las raíces. Pero ¿qué hacemos al respecto? ¿Qué estrategias definimos para optimizar su status? ¿Incorporamos analítica a nivel radicular para diseñar una estrategia productiva? ¿Trabajamos en proporcionar condiciones mínimas para su desarrollo exitoso? Lo que hagamos por mantener la capacidad de explorar, almacenar y exportar […]
Septiembre 9, 2022

Cuando pensamos en sustentabilidad productiva, sin duda alguna pensamos en las raíces. Pero ¿qué hacemos al respecto? ¿Qué estrategias definimos para optimizar su status? ¿Incorporamos analítica a nivel radicular para diseñar una estrategia productiva? ¿Trabajamos en proporcionar condiciones mínimas para su desarrollo exitoso?

Lo que hagamos por mantener la capacidad de explorar, almacenar y exportar de esas raíces, tendrá una implicancia directa en la calidad y condición del producto. Mantener el potencial productivo del suelo es mantener el potencial productivo de la especie que lo habite.

Uno de los atributos dinámicos que más se pierde con el paso de los años es la calidad de aireación de los suelos y, por lo tanto, su vida. Un suelo productivo tiene buena capacidad de infiltración de agua y, por ende, de aireación en profundidad. En la producción intensiva tradicional vamos perdiendo actividad biológica, lo que afecta su química y altera la normal resiliencia de los suelos, dando paso a suelos compactados, inertes y vulnerables. Eso es perder potencial productivo.

Mientras más rica sea la relación de la raíz con el complejo suelo, la posibilidad de que se estrese, enferme o pierda potencial productivo es mucho menor. Los sistemas tradicionales empobrecen la comunidad biológica al perder el suelo la capacidad de sostenerla.

LAS ENDOMICORRIZAS ARBUSCULARES

El estudio de la biología del suelo muestra que las plantas manejan el estrés estableciendo relaciones estrechas y permanentes con hongos. Las endomicorrizas arbusculares establecen relaciones simbióticas con las raíces de las plantas. Gracias a esta relación, las plantas ganan un segundo sistema radicular, por lo que las micorrizas son las raíces de las raíces.

La morfología radical y el micelio https://mundoagro.io/wp-content/uploads/2025/04/premium-1.png de los hongos arbusculares determinan la utilización de iones de baja velocidad de difusión como fósforo, zinc y molibdeno, aunque está descrito que la enorme red de hifas aumentará además la absorción de nitrógeno, magnesio, calcio, manganeso, cobre y otros. Estas hifas absorben nutrientes en toda su extensión, a diferencia de las raicillas que lo hacen desde sus ápices. Zhao et al., 2015, remarca el papel antiestrés por sequía al mantener la producción de azúcares y así sostener sus procesos metabólicos.

Según la literatura las hifas del hongo mejoran también la estructura de suelo a través de exudados como la glomalina, una glicoproteína que acompleja y estabiliza los agregados de partículas del suelo, optimizando aireación y la actividad biológica (Smith and Read, 2008; Leifheit et al., 2014). La formación de agregados hace que el agua y el aire se muevan en profundidad, mejorando la sanidad y capacidad productiva del sistema. El sistema hifal es una permanente fábrica de formadores de agregados.