Especial cerezas: un problema de demanda y calidad

La temporada pasada de cerezas se califica como complicada, lo que se atribuye principalmente a la demanda lenta del mercado chino, el que además se convirtió en un consumidor maduro y exigente.
Mayo 5, 2026
Por: María José García, gerente comercial de Joy Wing Mau. Claudio Salas, country manager en Chile de Joy Wing Mau.

Complicada. Esa es la calificación que se le puede atribuir a la pasada temporada de cerezas 2025/2026, lo que responde en primer lugar a la demanda, pero también a la calidad de la fruta que llegó a destino. No había margen de error y no se aprendió la lección.

Aunque la estimación de volumen final cayó, terminamos exportando cerca de 30.000 contenedores a todo el mundo. El gran problema que observamos fue la demanda y nos vamos a referir específicamente a China, donde fue más lenta. Ello se atribuye a dos aspectos: por un lado, el proceso de desaceleración económica que está viviendo el país; y por otro, el hecho de que las ventas de cereza aquí son gatilladas en gran parte por la cercanía al Año Nuevo -que en esta ocasión fue tardío-.

En 2026 esta celebración fue durante la semana 8, mientras que el peak terminó entre la quinta y sexta. Al inicio se pudo ver un buen proceso de venta, donde había stock hasta 7 días.

Sin embargo, desde la tercera semana en adelante las ventas comenzaron a estar más lentas, y a ello se sumaba la expectativa de que al acercarse el Año Nuevo Chino, los precios podían subir. Este panorama llevó a que algunos recibidores vendieran de manera más lenta, pero el resultado fue otro: los precios solo continuaron a la baja.

Pero más allá de lo ocurrido con la demanda, también hubo problemas de calidad, tanto en el inicio como en el final de la temporada. A nivel general, vimos pudriciones, pardeamiento interno, mucho pitting y daño mecánico y fruta con poca vida de postcosecha. A modo de ejemplo, con el arribo de variedades tempranas —como Nimba, Sweet Aryana y Sweet Lorenz- se observó fruta muy blanda que no cumplía con los requisitos de los consumidores chinos. Y finalmente hubo un tema importante con el sabor, pues había fruta con sabor muy plano y en algunos casos poco brix.

En resumen, había una serie de puntos que cumplir esta temporada —dadas las condiciones y errores de campañas pasadas— que no sucedieron. Como hemos visto, las principales fallas pasaron por el poco sabor de algunas variedades y la poca poscosecha de otras, además de creer que al consumidor chino solo le importa el calibre. Todo ello lleva a preguntarse entonces cómo seguirá la próxima temporada.


La demanda en China fue más lenta, lo que se atribuyó en parte a que la venta de cerezas está gatillada por la cercanía del Año Nuevo, que en esta ocasión fue tardío.

¿CÓMO SE DEBE SEGUIR TRABAJANDO?

A nuestro juicio, el volumen es un punto a considerar de suma relevancia. Hay estimaciones que señalan que la próxima temporada llegaremos a los 38.000 contenedores exportados a nivel global y cerca del 90% va a China, por lo tanto podríamos esperar 34.000 – 35.000 contenedores. Aun cuando ese Año Nuevo será más temprano (6 de febrero), todavía es uno relativamente tardío.

Creemos que nuevamente va a ser un año complejo y la única manera de sobrevivir es ajustando los costos, tanto en los procesos como en todos los puntos asociados a los proveedores, como fletes, materiales y packing. Pero, sobre todo, se debe trabajar entendiendo lo que espera el consumidor final y los retailers, que son quienes hoy en día mueven y gatillan la demanda.

Junto a ello es de vital importancia seguir trabajando en la diversificación de mercados. En los últimos años hemos visto que China es un destino capaz de vender entre 90 a 110 millones de cajas de buena calidad, pero con los aumentos exponenciales de volumen no puede mantener los precios que todos esperamos. Es capaz de comer 150 millones de cajas, pero a un precio mucho menor al estimado, por lo tanto es importantísimo continuar avanzando en diversificar volumen a Estados Unidos, Europa, Medio Oriente y los países del Asia.


El volumen es un factor clave a considerar. Las estimaciones señalan que la próxima temporada se llegará a los 38.000 contenedores exportados a nivel global.

Y en este sentido debemos entender que China no se trata de un solo megamercado, sino que deberíamos tratar sus regiones como clientes distintos, ya sea, los mercados mayoristas tradicionales, los secundarios y las cadenas de supermercados y retail; entendiendo que no todos pueden tener los mismos resultados. Con la estimación de crecimiento que hay en cuanto a volumen de cara a los próximos años, en que podríamos llegar fácilmente a los 170 o 180 millones de cajas, debemos seguir tratando de incrementar la demanda en China y manejar estructuralmente estos otros canales de venta y distribución.

La diversificación de mercados -tanto dentro como fuera de China- es efectivamente una solución, pero que sin embargo no va a solucionar el problema con este destino, ya que no hay ningún otro que sea capaz de absorber la diferencia en la estimación que existe. Contamos entonces con un tema también estructural. Hay muchas plantaciones con variedades que no cumplen con las expectativas, por lo que la industria debe entender que probablemente hay una sobreexplotación en la producción de cerezas y huertos antiguos que quizás se deban arrancar.

ES HORA DE UNA REVISIÓN

Todo este panorama nos lleva inevitablemente a una nueva realidad, una en que la cereza dejó de ser considerada una fruta premium y pasó a ser un comodity. En los últimos dos años los precios han caído prácticamente un 40%, por lo que se debe revisar toda la cadena productiva, desde los campos, huertos que no sean productivos o que tengan costos elevados, las cajas, los fletes, etc.

En este mismo sentido, y como planteamos recientemente, se debe entender que hay un cambio estructural en la demanda en China, dado que hoy es un mercado maduro donde los consumidores están siendo mucho más exigentes y saben específicamente qué buscar.

Es preciso aclarar que el consumidor chino quiere un producto de calidad con sabor, firmeza y calibres grandes; requisitos que no han cambiado durante los años. Por ello, lo primero que se debe hacer es entender los defectos de cada variedad y conocer con qué estamos llegando al mercado y trabajar específicamente en cómo mejorar dichos defectos.

El aumento en las exigencias también se relaciona con el cambio en la situación de consumo: anteriormente la cereza chilena se consumía principalmente como un regalo durante la celebración del Año Nuevo Chino, sin embargo eso cambió y hoy la principal compra se relaciona con una para consumo propio. Al tener un gasto directo relacionado tiene una mayor exigencia.


El consumidor chino busca un producto de calidad, con sabor, firmeza y calibres grandes; requisitos que no han cambiado a lo largo de los años.

Sin dudas seguirá siendo un buen negocio, pero hay que definir bien quiénes son las exportadoras que realmente pueden quedar, además de los productores y recibidores que hagan bien las cosas. En este sentido, vemos que se pueden producir cambios en el sector importador, los que pasarán por el financiamiento a los exportadores. Es probable que se ajusten los adelantos ya que lo que se estaba dando era casi el 100% del valor venta. Además, vemos que pensaren adelantos tipo junio/ julio será difícil y se entregarán más cerca de la cosecha.

Es importante que nuestra industria se comprometa a exportar cerezas bajo ciertos estándares establecidos, manteniendo así durante toda la temporada una calidad homogénea que caracterice al producto.

Asimismo, debemos desmarcarnos del consumo excesivo en el Año Nuevo Chino, que no sea solo un producto caro e interesante de regalar en esta festividad, sino que también una fruta saludable que entrega beneficios al consumidor. En este sentido también sería relevante incentivar el consumo a través de embalajes más pequeños, ya que el formato de 2.5kg es muy grande para las nuevas generaciones.

Las condiciones para continuar trabajando de manera integral en la calidad y condición de la fruta están. Si no se sigue en esa línea es muy posible que en el futuro algunos consumidores empiecen a comprar otros productos, como arándanos chinos por ejemplo, los cuales ya están disponibles a partir de principios de febrero y que pueden competir siendo una fruta premium. No debemos seguir cometiendo los mismos errores, hay que trabajar en el tema de la calidad para evitar que los clientes comiencen con esta búsqueda de sustituir la cereza.