“Estimular la investigación y desarrollo de nuevas variedades en nuestro país es crucial para mantener la competitividad de Chile”

Mario Schindler, director ejecutivo de Asociación Chilena de Semillas, ANPROS, explicó los desafíos que enfrenta el sector y los puntos relevantes de la agenda legislativa.
Mayo 13, 2024

En año marcado por las buenas cifras y por la creciente alza en las exportaciones de semillas, la industria semillera está trabajando en los principales temas que permitirían a Chile contar con mejores variedades de semillas, mantener su liderazgo en el hemisferio sur y avanzar en materias de sustentabilidad. En tiempos donde los consumidores piden cada vez más información sobre los alimentos que consumen y la trazabilidad es una herramienta esencial para determinar qué ocurrió en cada punto de la cadena, resulta relevante informar desde dónde vienen esos alimentos, bajo qué condiciones fueron producidos y cómo funcionan las regulaciones y el mercado en el que nacen.

En entrevista con Mundoagro, el ingeniero agrónomo director de ANPROS y de la International Seed Federation (ISF) analizó el 2023, explicó los desafíos que enfrenta el sector y conversó sobre el panorama legislativo de la industria.

—¿Cuáles son los desafíos que enfrenta el sector de las semillas este año?

—Nuestro principal desafío en cuanto a exportaciones es mantener nuestro liderazgo en el hemisferio sur como el principal proveedor de servicios de la industria semillera mundial. En una industria globalizada, el rol de la industria semillera chilena para complementar los programas en el hemisferio sur, es clave. Por lo tanto, buscamos seguir consolidándonos como el principal actor en la región y mantener la imagen de confianza y calidad con la que Chile cuenta. Para nosotros también es importante el mercado interno es decir, abastecer de semillas de la más alta calidad a todos nuestros agricultores. La semilla que producen nuestros miembros es la base de la producción agrícola y de la seguridad alimentaria de Chile.

Otro desafío clave para ANPROS es en el ámbito fitosanitario ya que tenemos nuevas regulaciones vinculadas a la producción de semillas. Una de nuestras prioridades es que el movimiento internacional de semillas sea fluido, respetando el patrimonio fitosanitario chileno. Por lo tanto, necesitamos regulaciones que están totalmente basadas en ciencia y que permitan la posibilidad de que las semillas se muevan internacionalmente dentro de los plazos necesarios. Otro tema relevante es el vinculado a la disponibilidad de plaguicidas. Hay una cantidad importante de productos en evaluación. Entendiendo que se está haciendo de una manera técnica, es importante tener presente que esto puede impactar de manera muy relevante a nuestra industria y a toda la agricultura en términos de la disponibilidad de productos que se requieren para poder producir cómo necesitamos, es decir, producir más con menos recursos, que es uno de los temas que siempre hemos hablado.

—Entre los temas esenciales de ANPROS, están los vinculados a propiedad intelectual vegetal y el comercio ilegal de semillas ¿Cuáles son los desafíos y qué se está haciendo para su control?

—Sin duda ambos temas son de una altísima relevancia, no solo para nuestro sector sino para toda la agricultura en Chile. Las nuevas variedades vegetales son la plataforma de la producción agrícola y la base de la seguridad alimentaria de nuestro planeta. El primer paso es generar una toma de conciencia entre todas las personas vinculadas al sector agrícola sobre la importancia del respeto a la propiedad intelectual vegetal y su relación con mantener un acceso fluido y permanente a las mejores variedades vegetales desarrolladas a nivel mundial. A la vez es importante estimular la investigación y desarrollo de nuevas variedades en nuestro país. Esto es crucial para mantener la competitividad de Chile.

En Chile existe un importante comercio ilegal de semillas. Esto tiene un profundo efecto negativo porque los principales afectados son los propios agricultores, ya que al comprar semillas de origen desconocido quedan totalmente desprotegidos en cuanto a cualquier problema que puedan tener. Por el contrario, al utilizar semillas del mercado formal, de una procedencia comprobable, reciben un producto garantizado, que ha pasado por rigurosas pruebas de calidad y pureza, lo que asegura que esté libre de enfermedades, un buen rendimiento de los cultivos y muchas otras ventajas.

En resumen, cuando hablamos de comercio ilegal de semillas nos referimos a dos grandes factores. Por un lado se vulneran los derechos del obtentor, especificados en la ley 19.342 y también los aspectos relacionados a la comercialización y calidad de las semillas, regulados en la Ley 1.764. El desconocimiento en ambas legislaciones es enorme, por lo que es fundamental la toma de conciencia, no solo por parte de agricultores sino también de autoridades.

—¿Cuáles son los principales temas de la industria en cuanto a la agenda legislativa? ¿Qué pasó con UPOV 91?

—Hoy la agenda legislativa que enfrenta no solo el sector semillero sino la agricultura en general es muy amplia. Tenemos actualmente en trámite proyectos de ley vinculados al agua y al recurso suelo, que son muy importantes y de interés transversal, con un importante impacto.

Un proyecto importante para el sector semillero y hortícola fue el proyecto de ley de protección a turberas que, tras varias indicaciones y luego de tres años de discusión, se aprobó hace algún tiempo. La turba es un insumo esencial para la horticultura y la actividad semillera y el proyecto en sus inicios planteaba, entre otros aspectos, la prohibición de su importación lo que habría generado un daño enorme a la agricultura. Afortunadamente y gracias al trabajo mancomunado de la coalición de gremios agroalimentarios, en el que en terreno se explicó a los legisladores la relevancia y uso de la turba, se logró un proyecto acorde a las necesidades del país.

Respecto del convenio de UPOV, es importante tener en foco que el objeto principal del convenio es proporcionar y fomentar un sistema eficaz para la protección de las variedades vegetales en beneficio de la sociedad. Desde 1996 Chile está adherido a la versión del año 1978. Hoy el país está en proceso de adherir a la versión de UPOV 91, que, precisamente, provee más herramientas, para el control del Comercio Ilegal de semillas. Sin esta protección se produce un desincentivo a la investigación y se pone en riesgo la llegada de las nuevas variedades desde el exterior. Sin embargo, para poder adherir a UPOV91, es necesario adecuar nuestra legislación y, desde el 2011 a la fecha, no ha existido voluntad política para avanzaren el tema. Siendo uno de nuestros principales puntos de interés legislativo, esperamos que en algún momento se reactive su discusión.

2023: Un alza importante en las exportaciones de semillas—¿Cuál es su evaluación de la campaña 2023 de semillas?

—El 2023 fue un año muy bueno ya que los envíos totalizaron cerca de US$450 millones, lo que representó casi un 30% más de lo exportado en 2022. El principal grupo exportado fue el que representa al de semillas de hortalizas, que exporta más de 50 diferentes especies, seguido de semillas de maíz, canola, girasol y flores, entre otras. En términos históricos el 2023 fue el cuarto año de mayores exportaciones de los últimos 25 años. Es una buena cifra, que marcó un

“En 2023 el crecimiento de semillas de hortalizas fue cercano al 25% respecto al año anterior”

quiebre respecto a la tendencia de exportaciones relativamente estables que habíamos tenido en los últimos cinco años, cercanas a los US$ 350 millones. Esperamos mantener esta tendencia en el largo plazo. Tenemos muy claro de que no es fácil y que la demanda de semillas a nivel internacional cuenta con muchos factores que están generando incertidumbre respecto a la demanda por servicios de producción de semillas en contra estación en Chile.

Para el año 2024recién estamos empezando las primeras exportaciones de las especies de primavera-verano y falta mucho por recorrer para saber cuál será el comportamiento al final de este año.

—¿Cuáles fueron los factores que provocaron el alza?

—Las semillas de hortalizas en general han venido creciendo a un ritmo constante hace varias décadas en Chile. En 2023 el crecimiento fue cercano al 25% respecto al año anterior. También en 2023 se registró un aumento de canola, que contribuyó a este aumento en las producciones de semillas. Las semillas de maíz están dentro de sus niveles estables, pero también tuvieron un crecimiento en relación con el año pasado. En general fue un año en que los principales grupos presentaron crecimiento.

En cuanto a mercados, la semilla chilena llega directamente a más de 50 destinos, en muchos de los cuales esta se re exporta. Por lo tanto, podemos decir con bastante seguridad que es posible encontrar semillas chilenas en casi todos los países. Actualmente el 40% de las exportaciones se dirigen a América del Norte, 34% a la UE, 16% a Asia y 8% a Sudamérica, mientras que el restante se divide entre África y Oceanía.

—¿Qué falta por mejorar en la industria?

—La alta calidad y confiabilidad es el sello de Chile en producción de semillas y como industria estamos permanentemente buscando mejorar nuestros estándares. No solo respecto de la semilla sino de todos los procesos asociados a su producción y exportación. Contamos con profesionales altamente calificados y entes reguladores que funcionan, lo que se traduce en la entrega a tiempo en los países de destino. Eso es lo que nos hace confiables como país. Mantener esta imagen y nuestro liderazgo en el hemisferio sur como productores en contra estación es uno de los principales focos de nuestra industria.

En otro ámbito, hoy día todos sabemos que los costos que enfrentamos están siendo una gran amenaza para la agricultura. Por lo tanto, producir más con menos recursos y de manera sustentable es muy importante. La incorporación de tecnología juega un rol clave en esto. Nuestras empresas asociadas lo tienen claro y muchas de ellas están permanentemente incorporando nuevas tecnologías, fundamentalmente de riego y otras áreas, lo que les permite producir de manera más eficiente.