Exceso de oferta abre debate en la industria de la cereza sobre reconversión de huertos
La industria chilena de la cereza atraviesa un momento de evaluación tras una temporada marcada por altos volúmenes de producción y menores retornos para los productores. En este escenario, distintos actores del sector han comenzado a plantear la necesidad de reconvertir o incluso eliminar entre 25.000 y 30.000 hectáreas de huertos, con el objetivo de equilibrar la oferta y recuperar la rentabilidad del negocio.
Actualmente, Chile supera las 80.000 hectáreas plantadas con cerezos, un crecimiento que, en poco más de una década, permitió posicionar al país como el principal exportador mundial de esta fruta. Sin embargo, la rápida expansión también ha generado nuevos desafíos comerciales, especialmente en un contexto de fuerte concentración de los envíos hacia el mercado chino.
El presidente de la Sociedad Nacional de Agricultura, Antonio Walker, ha advertido que la industria se encuentra en un punto de inflexión. Según explicó, el rápido aumento de la producción ha provocado un desajuste entre oferta y demanda, lo que se ha reflejado en una presión creciente sobre los precios. En ese contexto, señaló que “hoy día la industria de la cereza atraviesa un momento muy difícil”, y agregó que el volumen disponible ha superado la capacidad de absorción de los mercados.
Durante la última temporada, Chile exportó cerca de 114 millones de cajas de cerezas, de las cuales alrededor de 98 millones se enviaron a China, lo que evidencia la alta dependencia de ese mercado para la comercialización del producto. Esta situación ha llevado al sector a analizar distintos caminos para fortalecer su competitividad y reducir los riesgos asociados a la concentración de destinos.
Walker sostiene que el escenario actual también abre la oportunidad de repensar el desarrollo del cultivo. A su juicio, “no podemos seguir haciendo lo mismo y esperar resultados diferentes”, por lo que la industria deberá evaluar alternativas que incluyan la reconversión productiva, una mayor diversificación de mercados y mejoras en la eficiencia de los huertos.
En ese contexto, uno de los principales focos está puesto en elevar los estándares productivos, privilegiando huertos más eficientes y con fruta de mayor calidad. La discusión apunta especialmente a los campos con menores rendimientos o ubicados en zonas menos competitivas, donde la reconversión podría constituir una alternativa para aliviar la presión sobre la oferta.
Para el dirigente gremial, el fuerte crecimiento que ha experimentado la cereza chilena en los últimos años conduce inevitablemente ahora a una etapa de consolidación. Según indicó, la industria debe aprender de lo ocurrido en las últimas temporadas y avanzar hacia decisiones más coordinadas, apostando por mejorar la productividad, fortalecer la calidad de la fruta y abrir nuevos mercados.
Con todo, el proceso de ajuste no estará exento de desafíos. La cereza se ha convertido en uno de los cultivos frutícolas más dinámicos del país, con un impacto relevante en el empleo y la actividad económica de varias regiones productoras. Por ello, el debate que hoy se abre en el sector no solo apunta al volumen de producción, sino también a cómo asegurar la sostenibilidad del negocio en el largo plazo.