Experto de UC Davis entrega recomendaciones sobre cómo enfrentar las heladas en primavera
Uno de los posibles efectos del fenómeno de La Niña serán las heladas durante primavera, un período clave para cultivos como las cerezas. Ante este escenario ¿cómo pueden proteger sus frutales los agricultores? ¿Qué puede aprender la agricultura chilena de la experiencia californiana?
En entrevista con Mundoagro, Mark Battany, asesor de California que colabora con UC Davis Chile comentó: “En la producción de cultivos frutales y otros de alto valor, sufrir daños por heladas representa una pérdida de valor enorme para un productor. Los diversos métodos de protección contra heladas tienen un costo importante, pero si ayudan a evitar estas pérdidas pueden ser una inversión financiera muy rentable. Hay que tener en cuenta que las heladas dañan los tejidos más sensibles como yemas, brotes, flores, frutas, etc. En muchos casos, no es económicamente factible no emplear algún método eficaz de protección contra heladas”.
Por ello, el experto recomendó a los agricultores que usen dos categorías de manejo: pasivo y activo. “El manejo pasivo consiste en poner el frutal en la mejor condición posible para aguantar eventos de heladas. Un ejemplo es manejar el suelo para reducir o eliminar las cubiertas vegetales y malezas y así exponer el suelo al sol, que permite mejor acumulación de calor durante el día y por consecuencia temperaturas más altas durante la noche. Este tipo de manejo pasivo se emplea durante toda la temporada de heladas. El manejo activo son actividades que se hacen durante el evento de helada, típicamente usando ventiladores, aspersores, o estufas”.
“Estos tipos de manejo se eligen dependiendo de varios factores: la severidad de las heladas, el tipo de helada (de radiación o polar), la disponibilidad de agua, los costos de combustible, etc. Para poder elegir el tipo de control más apropiado, es importante tener información sobre las condiciones de helada, que se puede conseguir usando estaciones climáticas especialmente equipados para este fin”, indicó Battany.
Sobre la relación entre un uso eficiente del agua y la protección a los cultivos, el especialista de UC Davis detalló que cuando el agua líquida se congela, se libera calor al ambiente. “Si usamos aspersores para cubrir los cultivos con una lámina de agua que siempre está en el proceso de congelamiento, los tejidos dentro del hielo se mantienen a 0°C. Si es más fría la helada, más caudal de agua hay que aplicar para mantener la protección adecuada. El gran enemigo de la protección con aspersores es el viento, el cual aumenta la evaporación del agua, lo que enfría el ambiente y así reduce el nivel de protección alcanzado”, agregó.
Según Battany la evaporación también tiene un papel importante cuando arrancamos y apagamos los aspersores. “Cuando iniciamos la aplicación, la evaporación inicial del agua enfría el frutal; para no causar daño por este enfriamiento inicial, es importante arrancar los aspersores cuando la temperatura del aire todavía está por encima de la temperatura crítica del cultivo. Igual cuando apagamos los aspersores, hay un enfriamiento por la evaporación del hielo, e igual hay que apagar el sistema cuando la temperatura del aire está por encima de la temperatura crítica. Idealmente, se mide la temperatura del bulbo húmedo para determinar cuándo se debe arrancar y apagar los aspersores”, concluyó.