Exportaciones de aguacate colombiano crecen un 46% en volumen, pero los precios caen por sobreoferta global

Con más de 200 mil toneladas exportadas, el sector apuesta por eficiencia y nuevos mercados en un contexto de precios a la baja.
Abril 9, 2026

El aguacate Hass colombiano atraviesa un momento de contrastes. Mientras las exportaciones alcanzan cifras históricas, la rentabilidad comienza a resentirse en un escenario internacional cada vez más competitivo y con mayor presión de la oferta.

De acuerdo con un informe de Bancolombia, las exportaciones del país crecieron un 46% en volumen durante 2025, impulsadas por la expansión de la superficie plantada y la entrada en producción de nuevos huertos. En total, los envíos superaron las 200.000 toneladas, con un valor de US$375 millones, lo que representa un alza de 21,3% en términos de ingresos.

Sin embargo, este crecimiento no se tradujo en mejores retornos. El precio promedio de exportación cayó cerca de un 17%, hasta US$1,86 por kilo, lo que refleja el impacto de una oferta global en expansión.

Más volumen, menos precio

El desempeño del sector responde a un fenómeno estructural: la rápida entrada en producción de nuevas plantaciones, tanto en Colombia como en otros países competidores.

Actualmente, Colombia cuenta con alrededor de 55.000 hectáreas plantadas, de las cuales unas 40.700 están orientadas a la exportación, según el reporte de Bancolombia. Este crecimiento ha permitido consolidar al país como un actor relevante en el mercado internacional, pero también ha incrementado la presión sobre los precios.

A nivel global, el escenario es similar. México, principal productor mundial, registró un crecimiento moderado de 2% en sus exportaciones en 2025, mientras que Perú, uno de los competidores más directos en la ventana comercial, expandió su producción en torno a un 38%.

El resultado es un mercado más saturado, donde el aumento de la oferta supera la capacidad de absorción en los principales destinos.

Dependencia de mercados y búsqueda de nuevos destinos

Estados Unidos y Europa continúan siendo los principales mercados para el aguacate colombiano. No obstante, la creciente competencia ha obligado al sector a acelerar su estrategia de diversificación.

Asia aparece como el gran objetivo de mediano plazo, aunque todavía con un desarrollo incipiente en términos de volumen. En paralelo, América Latina comienza a ganar protagonismo como destino emergente, en un intento de reducir la dependencia de los mercados tradicionales.

Señales de ajuste en el ciclo expansivo

Tras varios años de expansión acelerada, el sector empieza a mostrar signos de maduración. El informe de Bancolombia advierte que el crecimiento de la superficie plantada comienza a desacelerarse, mientras aumenta la proporción de huertos en plena producción.

Este cambio marca un punto de inflexión para la industria: el crecimiento futuro dependerá cada vez menos de nuevas plantaciones y más de la eficiencia productiva, la gestión comercial y la capacidad de posicionamiento en los mercados internacionales.

A ello se suman factores como el aumento de costos, condiciones financieras más restrictivas y un entorno global más competitivo, que obligan a los productores a ajustar sus estrategias.

Un mercado que entra en fase de mayor competencia

El caso del aguacate colombiano refleja un patrón cada vez más visible en la fruticultura global: industrias que pasan rápidamente de ciclos de alta rentabilidad a escenarios de mayor competencia y márgenes más estrechos.

Con una producción en expansión, una oferta global creciente y mercados aún en desarrollo, el desafío para Colombia será sostener su competitividad en un negocio que sigue creciendo, pero bajo reglas cada vez más exigentes.

En ese contexto, la eficiencia, la diversificación de destinos y la diferenciación serán claves para enfrentar una etapa en la que el volumen ya no es suficiente para asegurar la rentabilidad.