Finaliza exitoso curso de Mundoagro Capacita: Nutrición en frutales menores

El docente de Mundoagro Capacita e investigador de INIA, Juan Hirzel, abordó las herramientas para brindarle a los arándanos y frambuesas, entre otros, las condiciones de pH y nutrición mineral para un óptimo desarrollo.
Septiembre 4, 2024

El análisis de tejidos como herramienta de manejo nutricional y la formulación de programas de fertilización en frutales menores fueron los temas centrales que abordó Juan Hirzel, investigador de INIA especializado en fertilidad de suelos y nutrición de plantas, durante las últimas clases del exitoso curso de Mundoagro Capacita “Nutrición en frutales menores”, que finalizó en agosto.

En la segunda clase, el ingeniero agrónomo que se desempeña como investigador en el Centro Regional de Investigación Quilamapu, del INIA, inició por el arándano, la especie más relevante en Chile dentro de los frutales menores. “Cuando vamos a plantar esta especie, o si ya la tenemos plantada, tenemos constantemente que modificar el pH del suelo para darle una condición adecuada. Por lo tanto, la técnica que se emplea de forma regular, de forma masiva, que es fácil de abordar es la aplicación de azufre elemental, el cual se aplica al suelo. Ahí se transforma en sulfuro, el cual va entregando protones que van bajando el pH del suelo”.

Según el experto, junto con bajar el pH del suelo se está cambiando los estados de oxidación de muchos nutrientes y estamos creando una reducción, por ejemplo, de hierro. “Varios de ellos favorecerán el desarrollo de las plantas de arándanos para que se asemeje a su condición natural. Para otras especies, como las frutillas, frambuesas o moras, no es necesario realizar esta técnica ya que en esos casos trabajamos con pHs cercanos o mayores al 6, entre 5,5 o 6. Sin embargo, en el caso de los arándanos trabajamos con pHs dentro del 5 y 5,5, con máximo de 5,8 para que la especie manifieste su mayor potencial de desarrollo agronómico y por ende mayor potencial de producción”, agregó.

“Cuando tenemos problemas de falta de acidez, es decir un pH más elevado, en el caso del arándano lo primero que observaremos a nivel de campo es la deficiencia de hierro, que es el elemento menos móvil dentro de la planta. Cuando falta, si bien la planta absorbe, va subiendo y se incorporando a los tejidos de la zona baja. Cuesta mucho que llegue arriba, por eso es muy fácil detectar esta deficiencia, por ejemplo, mirando las hojas nuevas”, indicó Hirzel.

De acuerdo con el experto, si se acidifica el suelo no solo está cambiando el pH sino que también hay cambios en concentraciones de distintos elementos. “Uno de ellos es el alza del nitrógeno disponible. ¿Por qué ocurre esto? cuando se aplica cualquier elemento acidificante en dosis fuertes, los ácidos por una parte descomponen materia orgánica y también está matando biomasa benéfica, la cual al morir va liberando aminoácido y nitrógeno disponible. Por lo tanto, se incrementa el nitrógeno disponible. Cuando hay abusos en la acidificación tiene efectos negativos en cuanto a la construcción del suelo porque estamos matando biomasa y dañando también materia orgánica que tiene fines constructivos en el suelo”, destacó.

Formulación de Programas de Fertilización en Frutales Menores

Ya en la última clase, Hirzel detalló que en caso de la fertilización en frambuesas y teniendo en cuenta que se hizo la corrección de los factores limitantes en el suelo y ya tenemos niveles agronómicamente adecuados para nuestros cultivos, por lo que vamos a ir trabajando por reposición. “Vamos a aplicar entre 8 a 12 kilos de nitrógeno por cada tonelada a producir. Esto depende del rigor que tenga el huerto, si es muy vigoroso bajamos en 8; si es poco a vigor a 12, si es vigor intermedio a 10 y así vamos definiendo el valor que vamos a emplear. Para el caso del fósforo contamos con análisis de suelo, si el nivel de fósforo es adecuado o alto, aplicamos 3 kilos por tonelada y si fuera muy bajo, que puede ocurrir, llegamos a un máximo de 8”.

El especialista explicó que “en el nivel intermedio pueden ser valores de 5 y 6. Para el potasio el factor va a fluctuar entre 10 y 14, lo que dependerá de cuánto potasio hay en el suelo. Y se va ayudará del análisis foliar, que será muy importante porque lo que hay de potasio en suelo se refleja como potasio en las hojas. Si nos falta potasio en el suelo también nos faltará en las hojas, está directamente vinculado”.

De acuerdo con Hirzel, para en el caso del magnesio nos fijamos en análisis de suelo, además del análisis foliar, que también es un indicador. “El rango de dosificación fluctúa entre 1 y 4. Para el azufre entre 1 y 3. Para el encalado, dependiendo del pH que tenga el suelo, si es muy acido hay que entender que el encalado nos aporta calcio y que corregirá algunos problemas como la toxicidad de aluminio. Ese aporte de calcio permite formar cañas de mayor vigor. Por lo tanto, la frambuesa extrae una gran cantidad de calcio anual que  generalmente se ubica entre 50 y 60 kilos de calcio por temporada, que nos permitirá generar haz vasculares de alta capacidad de conducción  de agua”, finalizó.

Opciones de nutrición sostenible

La segunda clase también contó con la presentación de Bastian Perich, soporte técnico I+D de Agroconnexion, sobre “Innovaciones para potenciar rendimiento y calidad en frutales menores”. Perich señaló que “la empresa entrega soluciones innovadoras y de vanguardia a modo de resolver los diferentes desafíos de los cultivos. Contamos con cobertura técnica y comercial a lo largo de todo Chile. Brindamos asesorías y asistencia técnica a nuestros clientes. Desarrollamos formulaciones de alta pureza, libres de cloruros, sulfatos, carbonatos y biuret, que no afectan al medio ambiente y sin riesgos para la salud”.

Según Perich la empresa tiene una amplia línea de productos enfocados principalmente en bioestimulantes, nutrición, especializada, protección vegetal, corrección de fisiopatías, reguladores de crecimiento, monitoreo de plagas, entre otros. “Un estudio del INIA realizado por los profesores Gamalier Lemus y Juan Hirzel, indicó que cuando hay primaveras frías, hay situaciones en las que se reducen las aplicaciones de nitrógeno de 2 a 4 meses. Ante este escenario y como parte de nuestras estrategias contamos con bioestimulantes con la tecnología Enzyneer, que consiste en una hidrólisis enzimática en la extracción de aminoácidos, donde se rompen los enlaces peptídicos y obtenemos los 20 aminoácidos. Uno de nuestros principales productos iónicos en el mercado es Terra-Sorb Foliar, que consiste en el antiestrés por excelencia para la prevención de daños por temperaturas extremas y rápida recuperación de los cultivos “, destacó.

Luego, en la última clase del curso fue el turno para una presentación desde España de Fernando Lázaro, Gerente Daymsa Latam sobre “Naturimis WSP, los efectos del antioxidante más potente y eficaz del mercado sobre la productividad, calibre y condición de la fruta”.

“El especialista Patrick Du Jardin indicó que los bioestimulantes se definen por lo que hacen, por lo que son. Un bioestimulante es una sustancia o microorganismo que se aplica sobre la planta con el fin de aumentar la eficiencia de la nutrición, la tolerancia al estrés abiótico y/o lograr la mejora de las características de la calidad del suelo”, indicó.

De acuerdo con Lázaro, es clave saber que los bioestimulantes contienen sustancias y/o microorganismos cuya función es estimular los procesos naturales de las plantas independientemente de los contenidos nutricionales del producto, con el objetivo de incrementar la eficiencia, tolerancia y la calidad de las producciones de los cultivos.