Frente al cambio climático: El sector bananero de Costa Rica activa protocolos de emergencia ante el impacto de El Niño

La Corporación Bananera Nacional (Corbana) confirmó que las anomalías climáticas afectarán el volumen de fruta disponible para los mercados internacionales. El gremio activa obras de infraestructura, coberturas vegetales y un protocolo de emergencia para mitigar la saturación de suelos y el repunte de enfermedades destructivas como el Moko y la Sigatoka Negra.
Junio 10, 2026

La industria bananera de Costa Rica, el segundo pilar de las agroexportaciones del país, ha entrado en una fase de contingencia crítica. La Corporación Bananera Nacional (Corbana) anunció oficialmente la puesta en marcha de un plan de medidas preventivas y de adaptación ante los efectos previstos del fenómeno de El Niño. Las proyecciones meteorológicas apuntan a un escenario de marcada asimetría climática: mientras la vertiente del Pacífico enfrentará sequías, la región del Caribe y Sarapiquí experimentará un incremento sustancial en las precipitaciones, amenazando la estabilidad productiva de los huertos.

Desde el organismo gremial advirtieron con firmeza que las condiciones climáticas atípicas afectarán de forma inevitable la disponibilidad de la fruta y, por consecuencia, el volumen de los envíos al exterior. El exceso de lluvias en la principal zona productora del Caribe elevará los niveles de las aguas subterráneas y la presión sobre los canales de drenaje, un factor que satura los suelos, asfixia las raíces de las plantas y compromete la formación idónea de los racimos.

El peligro latente: Efectos acumulados, Sigatoka Negra y Moko

La preocupación del sector no solo radica en el exceso de humedad, sino en la vulnerabilidad fitosanitaria que arrastran los huertos tras años de inestabilidad climática. Erick Bolaños, director de Asistencia Técnica de Corbana, explicó que la actividad resiente un impacto acumulativo desde 2024 y principios de 2025, periodos en los que las variaciones meteorológicas dispararon las infecciones por Sigatoka Negra (Mycosphaerella fijiensis), generando pérdidas masivas de follaje y fruta programada para exportación.

A la presión histórica de este hongo se suma ahora el riesgo de dispersión del Moko, una agresiva enfermedad provocada por la bacteria Ralstonia solanacearum raza 2, que causa el marchitamiento acelerado de la planta. Los técnicos advierten que las escorrentías e inundaciones provocadas por las lluvias intensas de El Niño funcionan como un vector de propagación ideal para esta bacteria entre las plantaciones, multiplicando las alarmas de los productores. Dado que el impacto de estos eventos climáticos suele reflejarse con un desfase de 10 a 12 semanas en los volúmenes empacados, la industria ya anticipa meses complejos para el tramo final del año.

Escudo tecnológico e infraestructura en terreno

Para mitigar la vulnerabilidad de las fincas y proteger un negocio que en 2025 generó USD 1.111 millones según datos de la Promotora del Comercio Exterior (Procomer), el sector bananero activó una estrategia de coordinación público-privada junto al Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG) y la Presidencia de la República. Las acciones prioritarias en terreno contemplan:

  • Infraestructura hídrica: Mantenimiento intensivo de las redes de drenaje, construcción de diques y ejecución de obras de protección en las zonas bajas y márgenes de ríos propensas a desbordes.
  • Manejo de suelos: Establecimiento de coberturas vegetales vivas para disminuir de forma drástica la erosión del suelo y mejorar la estructura física frente a las lluvias excesivas.
  • Monitoreo digital “Banaclima”: Explotación en tiempo real de las variables agrometeorológicas críticas mediante una robusta red de estaciones meteorológicas ubicadas estratégicamente en la vertiente del Caribe, permitiendo anticipar eventos de inundación.

De manera complementaria, Corbana adelantó que en las próximas semanas oficializará y distribuirá un nuevo protocolo de emergencia especializado para el manejo del cultivo bajo escenarios de lluvias extremas, dotando a las empresas productoras de herramientas técnicas estandarizadas para defender la sanidad y sostenibilidad del banano costarricense.

Fuente: La Nación