“Hay cada vez más énfasis en las propiedades físicas y microbiológicas del suelo. Lo químico es parte del pasado”
El suelo se ubica como la base principal para lograr productividad y calidad en fruticultura. Por ello es fundamental que los productores conozcan los manejos que deben realizar en cuanto al manejo físico, químico y microbiológico del suelo. Así lo confirmó, Juan Hirzel, experto en fertilidad de suelos y nutrición de plantas e investigador en el Centro Regiona lde Investigación Quilamapu, del INIA. Como docente de los cursos “Nutrición en frutales mayores” y “Nutrición en frutales menores” de Mundoagro Capacita, en esta entrevista detalla los requerimientos de las plantas en relación a su genética y algunas pautas para corregir los errores en la nutrición.
—¿Cómo han ido cambiando en los últimos años los requerimientos de las plantas y la genética?
—Los principales están asociados a cambios tecnológicos en el manejo de los árboles, principalmente en la densidad, altura y arquitectura de captura de luz. Por lo tanto, si se está trabajando con plantas de alta densidad, las plantas de menor estatura y con menor desarrollo de follaje, presentarán menor requerimiento de nutrientes. Hay ciertos elementos que ayudan a mejorar la calidad y otros que la afectan negativamente. La estrategia en el manejo de fertilización ha ido cambiando respecto a lo que se hacía a finales del siglo XX. Cada vez hay mayor conocimiento asociado a la calidad de la fruta, enfatizando este aspecto sobre la productividad.
—¿En qué aspectos se deben focalizar los productores para lograr la calidad de las frutas?
—El primer concepto que deben tener claro es cuánta fruta puede producir por hectárea, cuánto es capaz de producir una planta para que esa fruta tenga adecuada constitución estructural, lo que permitirá una condición de viaje favorable, con adecuada llegada a los mercados de destinos, siendo atractiva para el consumidor final. Esto permite ir posicionando la fruta chilena en los distintos mercados.
—¿Cómo han ido cambiando las tecnologías y fertilizantes?
—Lo más importante del punto de vista desde la fertilidad del suelo, entendiendo que es la capacidad de hacer producir, que involucra propiedades físicas, microbiológicas y químicas, es que se ha dado cada vez más énfasis a las propiedades físicas y microbiológicas. Lo químico es parte del pasado. Si bien se emplea, no es lo más importante y nunca lo ha sido. Desde el punto de vista de producción de plantas lo más importante siempre serán las propiedades físicas. Hay muchas herramientas disponibles que permiten detectar cuáles son las limitaciones físicas del suelo y las potencialidades de ese suelo en términos de sus propiedades físicas para luego mejorar lo que se pueda y agregar prácticas de enmiendas orgánicas entre otras, que permitan mejorar esta condición. En segundo lugar, las propiedades microbiológicas, las que han sido dañadas a través del uso de pesticidas, y fertilizantes en alta dosis, por visiones antiguas que se enfocaban en el manejo de las plantas, principalmente desde el punto de vista químico y que sobre estimaban las dosis a emplear en las plantas (por ejemplo considerando que la planta sólo puede recuperar en promedio el 50% del nutriente aplicado, duplicando entonces las dosis de fertilización), generando contaminación ambiental, desbalances nutricionales, efectos negativos en calidad de fruta y en algunos casos retrasos en la madurez, con un costo de producción mayor.
—¿Cuáles son las tecnologías que recomiendas para el productor?
—En primer lugar, cuando se va a realizar un proyecto de plantación, se realiza un estudio de las propiedades físicas del suelo con calicatas. Hay varias tecnologías disponibles, pero no hay nada más preciso que el estudio físico del suelo con calicatas, lo que determina el potencial productivo del suelo y la necesidad o no de realizar prácticas de manejo que permitan mejorar ese potencial.
En la actualidad se prepara el 100% de la superficie trabajando con maquinarias de alta capacidad de trabajo en profundidad como los tridentes (la “garra”), que permiten romper grandes bloques de suelo y potenciar la formación de agregados de menor tamaño con alto espacio poroso. Luego se preparan camellones que son necesarios para aumentar la masa de suelo disponible en las raíces y generar el horizonte antrópico, que permite aislar la superficie del suelo (zona de crecimiento inicial de raíces de la temporada) de los factores climáticos, por ejemplo, las lluvias. Las precipitaciones en Chile tienen temperaturas de los 8 a los 12°, y si eso ocurre en primavera, con suelo cuya temperatura debería ubicarse entre 13°a 15°, esta lluvia enfría el suelo, lo que provoca que las raíces retrasen su crecimiento, afectando su función como meristemas de síntesis de hormonas y compuestos orgánicos que estimulan crecimiento, lo que comienza a afectar la cuaja, número de células por fruto, y finalmente la calidad de la fruta. Por lo tanto, las primaveras frías y lluviosas afectan negativamente la calidad, y la presencia de camellones que contribuyen a mitigar este efecto negativo.
El camellón genera una desagregación de grandes agregados de suelo y luego la formación de agregados de menor tamaño con mucho espacio poroso. El camellón permite que el agua que va ingresando a través de la lluvia primaveral o del riego se mueva (infiltre) rápidamente dentro del camellón en sentido de la gravedad movilizando oxígeno al sistema de raíces, y luego se desplace en profundidad. Considerando que la capacidad calorífica del agua es el doble de un suelo trumao y cuatro veces la de un suelo arcilloso pobre en materia orgánica, la presencia de agua en superficie impide que el suelo tome temperatura, retrasando crecimiento inicial de raíces.



—¿Cuáles son los errores más comunes que realizan los productores en cuanto a nutrición de frutales mayores y menores?
—El error principal es la receta adquirida o heredada, ya que se utiliza el mismo programa de fertilización o principio de dosificación de nutrientes para todos los sistemas de conducción y niveles de rendimiento, especie por especie. Para corregir estos errores se tiene que ilustrar a los productores respecto a la existencia de herramientas de diagnóstico y de su correcta interpretación para que el agricultor tome decisiones adecuadas y pueda formular sus programas de manejo. Hemos demostrado que, realizando adecuados programas de manejos en cada condición de cada campo, se logran aumentos de rendimiento, mejora de la calidad de frutos e incluso disminución en las dosis de nutrientes aplicados, principalmente porque mejora el ingreso de luz a las plantas y los procesos vegetales asociados a los efectos positivos de un balance lumínico adecuado.
—¿Qué rol tiene el suelo para lograr una fruta de calidad?
—El suelo es la primera fuente que aporta nutrientes, y de hecho muchas veces tiene mayor cantidad para algunos nutrientes de lo que el huerto necesita. En cuanto al manejo, tenemos que ayudar a disponibilizar estos nutrientes. Si movemos el suelo con la preparación física estamos generando un proceso físico químico que permite aumentar la disponibilidad de nutrientes. Si agregamos consorcios microbianos o cualquier producto que integre a los organismos benéficos, estos comienzan a crecer en el suelo, a colonizar y a través de sus reacciones de vida y de respiración van formando compuestos de reacción ácida, los cuales solubilizan nutrientes presentes en el suelo.
Otro aspecto importante es que el suelo aporta o presta nutrientes a la planta, por lo tanto, lo que tenemos que hacer es reponer ese préstamo. Por ello es importante calcular la extracción de cada nutriente por cada ciclo de cultivo. Si a eso le sumamos un programa de fertilización que nos permita reponer esas extracciones, podemos mantener la fertilidad del suelo en el tiempo. Si un nutriente no se encuentra en la concentración adecuada para la planta, por ejemplo una baja concentración, se agrega una cantidad mayor que la reposición para ir incrementando la fertilidad de ese nutriente en el suelo.
Juan Hirzel, investigador del INIA Quilamapu y Docente en MUNDOAGRO Capacita, la primera plataforma de Educación Online 100% gratuita.
—¿Por qué es importante que los productores y exportadores asistan al curso de «Nutrición de frutales mayores» y «Nutrición de frutales menores» que realizarás?
—Es importante porque se actualizarán y adquirirán nuevos conocimientos. Por ejemplo, los productores saben muy poco del manejo de las propiedades biológicas del suelo, de la importancia de la existencia de microorganismo benéficos y sus efectos sobre la interacción de la planta con el suelo, que le llamamos el “sistema suelo-planta”. Le vamos a mostrar antecedentes experimentales con respaldo científico de lo que ocurre cuando estamos trabajando con nutrientes que mejoran la calidad y con formulaciones que mejoran la absorción de ciertos nutrientes. También sabrán sobre aspectos de importancia en los manejos para desmitificar el abuso de la dosis de nitrógeno, de fósforo, que además de aumentar costos afecta negativamente el medio ambiente y no tiene ningún efecto sobre la productividad o calidad. De hecho, el exceso de nitrógeno puede disminuir la calidad de fruta y a su vez puede afectarlo, al acortar la vida de postcosecha.