Heladas en Florida golpean a una industria citrícola en su punto más frágil
La industria citrícola del estado de Florida, en EE.UU., ya enfrentaba desafíos significativos cuando, a comienzos de 2026, un inusual e intenso episodio de frío llegó al estado, con temperaturas que bajaron por debajo de 0 °C en varias zonas productoras. Estos eventos obligaron a muchos productores a activar sistemas de riego para proteger sus huertos durante la noche, una técnica que consiste en aislar los tejidos de los árboles mediante la formación de una capa protectora de hielo sobre hojas y ramas.
Sin embargo, las temperaturas mantenidas durante la madrugada y la duración del evento provocaron daños visibles en el follaje, las flores y, en algunos casos, en la estructura misma de los árboles citrícolas. Las evaluaciones iniciales sugieren que entre un 5 % y un 10 % de la fruta en los árboles pudo haber sufrido pérdida directa, con impactos adicionales en las flores destinadas a la cosecha futura.
Productores en áreas como el centro de Florida —incluyendo los condados tradicionales de cultivo de cítricos que rodean Clermont y Plant City— han reportado ramas partidas por el peso del hielo y daños en las flores, lo que podría traducirse en una disminución de la producción esperada más allá de lo que ya proyectaba el mercado para este año. En muchos casos, los agricultores ahora deberán esperar semanas para evaluar por completo cuánto de la fruta restante es comercializable y cuánto del daño afectará la floración de la próxima temporada.
La larga sombra del citrus greening
Este episodio de frío no ocurre en un contexto de normalidad: la industria citrícola de Florida viene sufriendo una crisis estructural prolongada desde hace más de dos décadas, principalmente debido a la enfermedad conocida como citrus greening o Huanglongbing (HLB). Esta enfermedad bacteriana, transmitida por el psílido asiático, ha afectado virtualmente a todos los huertos comerciales del estado, provocando una caída dramática en la producción y en la salud de los árboles.
Las cifras oficiales muestran una disminución histórica: mientras que a finales de los años 1990 Florida producía más de 240 millones de cajas de naranjas, en las temporadas recientes las cifras han caído por debajo de los 15–16 millones de cajas, lo que representa una reducción superior al 90 % en dos décadas.
El efecto de HLB se manifiesta no solo en menor cantidad de fruta, sino también en menor calidad y en la necesidad de invertir constantemente en manejo sanitario, controles de vectores y replantación de árboles. Esta enfermedad hizo que muchas empresas citrícolas tradicionales, como Alico Inc., anunciaran su salida de la producción agraria en 2025, señalando que los costos para combatir HLB, junto con otros fenómenos climáticos, ya no garantizaban la sostenibilidad económica del negocio.
Producción en mínimos centenarios
Las consecuencias de esta combinación, enfermedad crónica más daños climáticos extremos, se reflejan claramente en las cifras de producción. La temporada 2024–2025 cerró con aproximadamente 14,5 millones de cajas de cítricos, el nivel más bajo registrado en Florida desde principios del siglo XX, superando incluso los peores años de crisis previos.
Y para la actual temporada 2025–2026, las proyecciones del Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA) sitúan la producción de naranjas de Florida en torno a 12 millones de cajas, una caída adicional respecto al ciclo anterior. Si bien este pronóstico aún es preliminar, confirma la tendencia de mínimos continuos que aqueja al sector.
¿Qué significa esto para la industria y los mercados?
El impacto de las heladas de 2026 se suma a una lista de desafíos que incluyen el citrus greening (HLB), que ha reducido drásticamente los rendimientos y obligado a replantar miles de hectáreas, con mayor gasto y menor retorno.
Esto ha llevado a una reducción continua de la superficie cultivada, con miles de hectáreas abandonadas o reconvertidas a otros usos productivos.
El resultado es un sector que ya operaba con muy baja productividad y, cuando los árboles afectados por HLB enfrentan un estrés adicional, como heladas prolongadas, la capacidad de recuperación se ve seriamente comprometida y la producción estimada para la campaña sigue ajustándose a la baja.
Las heladas recientes en Florida no solo representan un evento climático adverso puntual, sino también una presión adicional sobre una industria que ha venido a la baja durante décadas debido a plagas y enfermedades.