Hongos contra plagas: Investigación detalla una alternativa natural para reducir los agroquímicos
El avance hacia una agricultura sostenible, resiliente y funcionalmente equilibrada ha encontrado un respaldo definitivo en la ciencia microbiológica. Una profunda investigación titulada “Multifunctional Potential of Entomopathogenic and Yeast-like Fungi: A Review of Key Tools for Agriculture”, publicada recientemente en la prestigiosa revista científica internacional Agronomy (volumen 16, número 11), destaca el enorme potencial que poseen los hongos benéficos para transformar por completo el manejo sanitario y productivo de los cultivos en el mundo.
El estudio fue liderado por un equipo de investigadores compuesto por Ricardo Arturo Varela-Pardo (perteneciente a la Universidad Católica de Temuco y al Núcleo de Investigación en Producción Alimentaria, Chile), Paola Díaz-Navarrete (UCTemuco), Romina Guadalupe-Manfrino (CONICET/INTA, Argentina), Almendra Jofré (UCTemuco) y Alejandra Fuentes-Quiroz (Universidad de La Frontera, Chile).
La revisión expone cómo el modelo de la “Revolución Verde”, caracterizado por el uso intensivo de agroquímicos convencionales y monocultivos, ha desencadenado una crisis sin precedentes marcada por la pérdida de biodiversidad, la degradación de suelos, riesgos severos para la salud humana y una alarmante resistencia en las plagas. Frente a este escenario, donde se estima que se aplican más de 2.000 millones de toneladas de pesticidas al año a nivel global, esta investigación propone la transición agroecológica mediante el uso de microorganismos benéficos.
El mecanismo de infección y el poder de los metabolitos secundarios
Los hongos entomopatógenos, que representan aproximadamente el 60% de los patógenos microbianos de insectos, actúan principalmente penetrando el integumento o cutícula del hospedero mediante presión física y la liberación de enzimas líticas como proteases, lipases y chitinases. Una vez dentro del insecto, invaden el hemocele y liberan toxinas que provocan la pérdida de coordinación, deshidratación severa y convulsiones, terminando con la vida de la plaga por colapso orgánico.
Sin embargo, el estudio detalla que la letalidad de estos hongos no se limita a la penetración física. Especies de los géneros más estudiados, como Beauveria, Metarhizium y Paecilomyces, producen una amplia gama de ácidos orgánicos y metabolitos secundarios de alto interés biotecnológico:
- Beauvericina y Oosporeína: Péptidos bioactivos cruciales sintetizados por complejos enzimáticos (NRPS) que actúan como potentes toxinas contra los insectos.
- Destruxinas: Toxinas producidas por el género Metarhizium (como M. brunneum) capaces de provocar parálisis celular.
- Ácido oxálico y efrapeptinas: Compuestos que alteran los sistemas metabólicos de los artrópodos.
Incluso se ha documentado que la ingesta de material vegetal colonizado por estos hongos genera altas tasas de mortalidad en insectos fitófagos debido a una respuesta sistémica de la planta o por la acción de toxinas en el tracto digestivo, muchas veces sin necesidad de que el hongo colonice externamente el cadáver.
Multifuncionalidad: Más allá del control de insectos
La gran frontera de la investigación actual radica en que estos microorganismos no solo actúan como “insecticidas biológicos”, sino que poseen una naturaleza multifuncional que impacta directamente en el “holobiont” (la planta junto a todo su microbioma asociado).
Cuando se establecen en la rizósfera o colonizan internamente los tejidos vegetales como endófitos, desencadenan tres grandes beneficios agroecológicos:
- Promoción del crecimiento y vigor: Optimizan la absorción de nutrientes esenciales como el fósforo y el nitrógeno mediante la solubilización de fosfatos y la producción de sideróforos (secuestradores de hierro), mejorando el desarrollo radicular y foliar.
- Antagonismo contra fitopatógenos: Tienen la capacidad de suprimir enfermedades del suelo y competir directamente con hongos dañinos, activando las defensas sistémicas de la planta.
- Resistencia al estrés climático: Ayudan a los cultivos a tolerar condiciones adversas como sequías o temperaturas extremas, reduciendo la dependencia de fertilizantes químicos altamente solubles que contaminan las napas subterráneas.
Dos gigantes del biocontrol: Metarhizium y Beauveria
Aunque comparten el ecosistema, la investigación resalta que los dos géneros más utilizados a nivel mundial poseen propiedades distintas. El género Metarhizium es reconocido por su alta adaptabilidad al suelo, logrando poblaciones de hasta 10 millones de conidios por gramo en praderas, y es ampliamente escalable como bioinsecticida frente a plagas que pasan parte de su ciclo bajo tierra. Por su parte, Beauveria bassiana destaca por su sobresaliente capacidad para establecerse como endófito sistémico en la filósfera, siendo altamente eficiente en aplicaciones foliares y en la inducción de resistencia contra virus y vectores insectiles.
La transición hacia sistemas agrícolas diversificados y de residuo cero ya no depende de soluciones parches o químicos más específicos, sino de la reintegración de estos consorcios fúngicos. Fortalecer y diseñar agroecosistemas que protejan el microbioma nativo del suelo es la piedra angular para asegurar la soberanía alimentaria del futuro, proyectada para alimentar a 9.700 millones de personas en 2050.
Fuente: ReporteAgrícola