Huertos del futuro no usarán escaleras y optimizarán labores

Si bien ha habido un cambio y los predios frutales se han modernizado, falta avanzar en las estructuras de los huertos. Edwin Moore, jefe de Desarrollo Agrícola de Inchalam, entrega detalles de las últimas tendencias.
Febrero 10, 2026

La modernización es un aspecto constante en la agricultura actual, y si bien se ha observado una gran evolución en el diseño de huertos en los últimos 20 años, el futuro seguirá exigiendo cambios.

Así lo indica Edwin Moore, jefe de Desarrollo Agrícola de Inchalam, quien asegura que las estructuras, y específicamente los sistemas de conducción, juegan entonces un rol primordial. “Creo que en Chile había una resistencia a las labores de mecanización, pero con el tiempo se va a tender a que los huertos sean modernos, en el sentido de que van a tener estructura. En adelante van a ser paredes verticales que permitirán optimizar muchas labores”.

De esta manera, en su opinión, un predio frutal del futuro será uno que el operador pueda manejar sin utilizar escaleras, que permita mejorar las aplicaciones fitosanitarias y en el que, además, se pueda optimizar el riego.

Si se analizan, sin embargo, las estructuras que había antes y cómo se encuentra la industria hoy, el diagnóstico es que efectivamente ha experimentado un cambio.

¿Qué tendencias se han observado?

Existe una disposición a instalar estructuras para protección de frutales. Y hay un punto que está mejorando y es el tipo de material que se está escogiendo para soportar esta estructura.

Si se observan las estructuras frutales en Chile, se concluye que todas son “hijas” del parrón español, donde se utilizan insumos que cumplen la función de soportar la fruta. Pero al hablar de un techo, donde se debe resistir al viento y otras condiciones climáticas, se debe contar con otro tipo de herramientas. De esta manera se comenzaron a ocupar los torones, por ejemplo, alambres trenzados o cables de acero; ambos más resistentes.

Entonces, en el fondo, se observa que hay una mayor demanda por este tipo de estructuras que vienen con mayores especificaciones en cuanto a los materiales. Empiezan a ser más acordes con lo que se necesita, no ocupando lo que ya había. Esa es una evolución que hemos notado.


Una de las tendencias en cerezos dice relación con la instalación de estructuras que permiten proteger las plantas y su fruta.

¿De qué frutales se trata específicamente?

La superficie de cerezo que existe se está techando y eso va a seguir así; no creo que cambie.

En lo personal, creo que las grandes unidades productivas se van a ir adaptando para proteger la calidad de la fruta de los huéspedes que tienen plantada. Eventualmente se van a querer proteger los kiwis, seguramente con mallas.

¿Está el kiwi efectivamente al alza?

Nosotros sabemos con bastante anticipación cuándo van a iniciar los proyectos agrícolas. Podemos decir que este año comenzó muy fuerte el tema de la estructura agrícola, principalmente en este frutal, específicamente entre la zona de O’Higgins y el Maule. Hemos visto también proyectos en la zona de Valparaíso, lo cual es poco habitual.

En cuanto a las estructuras para el kiwi, se debieran analizar a futuro aquellas que permitan soportar más peso, pensando en variedades nuevas y en huertos de mayor producción.

Se pasará de entre 40 y 50 toneladas por hectárea a una mayor cantidad, por lo que la estructura tiene que ser más robusta. Y finalmente, se debiera pensar en optimizar la altura del parrón para facilitar la cosecha.


En los huertos de cerezos se suelen usar materiales que permiten ordenar la fruta y formar paredes

¿Qué tipo de formaciones se han podido ver en carozos?

Se provee alambre del 16 dtg al 18 (diámetros de 1,65 mm y 1,24 mm, respectivamente), que se utiliza para la formación de distintos frutales de carozo, como la cereza, y de los que hubo una gran demanda el año pasado. Ello indica que el objetivo es que los proyectos cuenten con un sistema de conducción, ya que permite controlar la altura y ordenar la fruta, además de mecanizar ciertas labores.


¿Ha habido un cambio real del parrón español al Open Gable en uva de mesa?

Diría que hubo intentos cuando había una mayor superficie del cultivo en Chile. Ahora que se movió la cantidad de hectáreas, los proyectos son más de parrón español. Es un sistema interesante, de fácil manejo y si se compara con otras zonas, por ejemplo, en California, todo es Open Gable, porque además permite la mecanización.


Los proyectos de uva de mesa en Chile suelen tener el sistema de parrón español. Sin embargo, el Open Gable facilitaría la mecanización.

¿Se pueden considerar modernos los huertos chilenos?

Chile siempre marca pauta en la fruticultura, pero de repente a la mecanización le falta avanzar, porque creo que los distintos actores no nos hemos encontrado, es decir, falta una articulación.

¿Es realmente posible automatizar la cosecha?

Va a depender de la adaptación de los huertos. Se puede desarrollar una máquina muy moderna, pero si el huerto no está adaptado, no se comunica. Es como tener el celular más inteligente, pero sin una red de antena que le entregue señal. En Chile han habido cambios, se ha pasado de árboles muy altos y frondosos, a frutales más bajos y que ocupan mejor los espacios como una pared. Por ahí va esta modernización.