IMPPA A.G.: El desafío de modernizar la regulación para no seguir perdiendo competitividad agrícola
En un escenario agrícola cada vez más exigente, marcado por mayores estándares productivos, presión regulatoria y la necesidad de avanzar hacia sistemas más eficientes y sustentables, la industria de los agroinsumos desempeña un rol estratégico para la competitividad del agro chileno. En ese ecosistema, IMPPA A.G., la Asociación Gremial de Importadores y Productores de Fitosanitarios, Fertilizantes y Bioestimulantes para la Agricultura, se ha consolidado como una voz técnica y representativa de un segmento clave de la producción nacional y exportadora.

Susana Albarracín, gerenta general de IMPPA
Con más de tres décadas de trayectoria, el gremio agrupa a empresas nacionales e internacionales que participan activamente en el abastecimiento de soluciones fitosanitarias y nutricionales, lo que representa cerca del 40% del mercado de fitosanitarios y fertilizantes foliares del país. Su labor no solo se ha centrado en defender el quehacer de los proveedores de agroinsumos, sino también en contribuir a una agricultura diversa, competitiva y alineada con los requerimientos de los mercados internacionales.
En esta entrevista, la gerenta general de IMPPA, Susana Albarracín, junto a Carlos Sánchez, director ejecutivo del gremio, abordan los principales desafíos que enfrenta la industria en Chile, desde la lentitud en los procesos de autorización de nuevos productos y las brechas regulatorias frente a otros países productores, hasta el rol que desempeñan los insumos agrícolas en la sanidad y la nutrición de los cultivos. Asimismo, profundizan en su aporte a la fruticultura nacional y en las iniciativas que hoy impulsan en materia de sustentabilidad, economía circular y competitividad del agro.
¿Cuál es su labor principal en el desarrollo de la industria local de productos fitosanitarios, fertilizantes y bioestimulantes?
SA: Nuestra labor es relevar y transmitir los sufrimientos transversales del sector privado al sector público, buscando soluciones de bien mayor y cuidando de que los agricultores dispongan de un amplio abanico de productos.
Nuestro principal dolor como gremio, en materia de fitosanitarios, es que el Servicio Agrícola y Ganadero (SAG) tarda demasiado en autorizarlos. Los productores agrícolas requieren que las especies que cultivan tengan disponibles los plaguicidas, fertilizantes y la nutrición necesarios en el momento en que el estado fenológico del cultivo los requiera; por ende, con estas demoras en el sistema, se genera un gran problema para nuestros productores.
Con la nueva ley de fertilizantes, por ejemplo, que sigue en marcha blanca, aún no hay claridad para todas las partes en los tópicos que se están exigiendo. Puede suceder que se reciban AdC-Actas de Citación por parte de SAG, donde se inmovilizan productos, que posteriormente se liberan en forma tardía y finalmente no estuvieron disponibles cuando eran requeridos por los cultivos, o también que nuestras empresas tengan fertilizantes en sus bodegas bajo observación y que queden ahí tanto tiempo que, cuando se disponibilicen, ya no le sirvan a nadie. Por otra parte, en el caso de Fitosanitarios, el sistema también opera en forma tardía, lo que produce una menor disponibilidad de insumos, en cambio, en los países que compiten agrícolamente con nosotros, estos procesos son mucho más fluidos. Es importante señalar que no hablamos de procesos menos exigentes, sino de procedimientos más eficientes que permitan atender los nichos de mercado oportunamente.
Debemos recordar que la agricultura trabaja con vida, por eso, el tiempo es tan importante. La agricultura depende de muchos factores impredecibles, lo que hace que para el agricultor sea muy difícil producir hoy en día. Entonces, tenemos que ser la herramienta que lo acompañe y lo ayude en el momento preciso.

Exposición ante el Congreso Nacional acerca de la relevancia de reducir la multa de la nueva ley de Fertilizantes, para continuar ofreciendo a los agricultores el mayor abanico de productos/herramientas para una eficiente y productiva cosecha.
¿Cómo es el proceso para introducir un producto para su aprobación?
CS: Todos los productos fitosanitarios necesitan ser presentados con todos los estudios que requiere el SAG para su registro, un proceso que tarda, en promedio, cuatro años. Hay productos innovadores, mejores desde el punto de vista ambiental y más efectivos, pero tienen un retraso considerable en su registro, lo que significa que, al momento de comercializarlos, ya están atrasados y no representan una herramienta innovadora para el agricultor, que podría haber sido una alternativa para obtener mejores rendimientos y un mejor control de plagas y enfermedades.
Lo que vemos en la práctica, es que la autoridad considera poco o nada, las inquietudes de la industria agrícola en las consultas públicas que definen leyes y reglamentos, es necesario una mayor integración pública y privada para el logro de objetivos tan desafiantes como el que nuestro país sea una real potencia agroalimentaria.
La lentitud en el proceso de obtención de nuevos registros nos hace perder competitividad frente a países con los cuales compartimos mercados y productos de exportación similares, como Perú, Brasil, Australia, Sudáfrica, etc., donde se obtiene anualmente un número de registros muy superior al nuestro.

Carlos Sánchez, director ejecutivo de IMPPA
¿Qué efectos ha tenido esto en el posicionamiento del país como proveedor agrícola mundial?
CS: Hasta hace poco, éramos el país que producía el mayor volumen de uvas de exportación en Latinoamérica y ahora es Perú quien lidera, lo que se atribuye a una mayor superficie agrícola, nuevos proyectos de riego, innovación varietal e incentivos para la inversión agrícola, lo cual no está ocurriendo en nuestro país.
¿Con qué frecuencia se registra un producto nuevo en Chile?
SA: El año 2024, se registraron alrededor de 40 productos fitosanitarios al finalizar el año, pero aproximadamente la mitad de ellos fueron clones, entonces en realidad, fueron cerca de 20 moléculas propiamente tal autorizadas en un año, lo que dista de ser suficiente.
CS: Esa es la velocidad de aprobación y no es un problema de ineficiencia; lo que falta son recursos presupuestarios y humanos. Hay muy pocos profesionales en el departamento de registros; las empresas de agroquímicos pueden presentar más de 100 productos por año; por lo tanto, muchos quedan rezagados por la falta de personal para revisar los estudios presentados y avanzar con los registros.
¿Por qué es tan importante generar conciencia sobre este problema?
SA: El PIB agrícola es muy importante para Chile, y esa relevancia no se refleja en el apoyo que el Estado brinda al sector agrícola, Ministerio de Agricultura y al SAG; por lo tanto, como industria, pagamos más tasas por los servicios versus lo que nos entregan. Esto te lo van a decir todos los gremios del sector, porque estamos todos conflictuados por la falta de soporte y de entidades que reaccionen a la velocidad necesaria para no seguir perdiendo competitividad y volver a ser un motor en la producción de alimentos. Nos hemos quedado sentados en los laureles sin entender que se requieren cambios estructurales para que el agro siga funcionando bien.
CS: El aporte de la agricultura al PIB chileno es del 4% y, considerando la superficie que tenemos, es relevante, ya que hay solo 1,2 millones de hectáreas bajo riego y una disminución constante de la superficie de cultivo. El valor agregado del sector agropecuario es de US$13 billones, con un crecimiento del 7,4% en 2024, incluyendo el sector silvícola, fundamentalmente por el aumento de producción de cerezas y hortalizas. Además, es sumamente importante el aporte en la generación de empleos directos que suman alrededor de un millón de personas; por lo tanto, su relevancia no está siendo reconocida adecuadamente.
Con base a los problemas presentados,¿cuál es la importancia de que la industria agrícola cuente con un gremio como el que ustedes representan y que los diferencie?
SA: Yo creo que lo más relevante es que nosotros representamos la industria genérica en productos fitosanitarios, lo cual produce un impacto significativo en el mercado porque amplifica la disponibilidad de productos, aportando más alternativas con una buena relación precio-calidad. Sin embargo, estos productos son igualmente innovadores y eficientes.
Es importante destacar que hay pocos países en el mundo que cuenten con un gremio de genéricos. Eso significa que trabajamos para el productor nacional, con empresas que cuentan con instalaciones para formular en Chile, por lo que podemos reaccionar mucho más rápido frente a los requerimientos agrícolas. Eso es lo que nos diferencia. Ante cualquier emergencia fitosanitaria, estamos acá mismo y nuestras empresas asociadas pueden elaborar con mayor rapidez un producto adaptado a cada necesidad o nicho agrícola particular.
¿Cómo fue, por ejemplo, su rol en la emergencia que tuvo el país por la mosca de la fruta el año pasado?
CS: Este año es mucho más complicado que el anterior porque hay más de 40 focos de mosca de la fruta en el país. Una parte importante de los problemas que hay con esta plaga,se debe al comercio ilegal, porque tenemos una gran cantidad de productos agrícolas que ingresan por la frontera, sin control ni fiscalización de la autoridad sanitaria. Ante los requisitos de control sanitario del SAG, en materia de productos, nuestras empresas asociadas están atentas y dispuestas a ofrecer soluciones efectivas.
SA: Por una parte, está el problema sanitario; pero por otra, además ,les pueden haber aplicado agroquímicos no autorizados a esos productos alimenticios, lo que nos expone, como consumidores, a productos que no necesariamente se han elaborado bajo los requerimientos nacionales. Entonces, el comercio ilícito genera un gran problema y está complicando la producción de alimentos en Chile y, en particular, nuestro consumo.
Sumando todos estos problemas, ¿cuál dirían que es el que más daño está generando al sector en materia de fitosanidad?
SA: El comercio ilícito es uno de tantos problemas del sector, pero para nosotros, el primero es la lentitud en la autorización de fitosanitarios en Chile. El segundo son las draconianas multas que quedaron en la nueva ley de fertilizantes. La ley castiga, por ejemplo, diferencias en unidades de expresión de medida g/L 0 g/mL; y se arriesga por lo bajo a $7 millones de multa y el producto queda retenido.
IMPPA ha desarrollado programas como AgroRecicla, orientados al reciclaje de envases agrícolas. ¿Cómo ha evolucionado este programa y cuál es su impacto en el campo y en la economía circular?
SA: Este programa se preocupa de los envases de plástico rígidos desde la cuna hasta la tumba, es decir, desde que el agricultor les da uso y los vacía, hasta su reciclaje. Con este mismo material recuperado, se vuelven a generar nuevos envases para el mismo sector. Es un proceso muy virtuoso que favorece la adecuada gestión de residuos por parte de los agricultores, en cumplimiento de las diversas normativas vigentes, promoviendo la economía circular y la reducción de los residuos en el campo chileno.
CS: Esto responde al compromiso de las empresas de nuestro gremio que financian el programa, para ir un paso más adelante de las obligaciones que impone la ley REP. AgroRe-cicla es un programa voluntario que demuestra un compromiso social y ambiental con el retiro de los envases vacíos desde el campo y, al mismo tiempo, el objetivo de prestar un servicio a los clientes de estas empresas.
¿Cómo organizan el futuro del gremio?
SA: Lo importante es que el Directorio de nuestra Asociación, ha fijado los hitos de los que hablamos: demora en fitosanitarios, multas a fertilizantes y comercio ilícito, al igual que el desarrollo de AgroRecicla, como objetivos prioritarios. Preferimos enfocarnos en estos, pues los consideramos fundamentales para la competitividad del sector agrícola y en nuestro rol de proveedores de insumos productivos.
CS: El gran desafío que tiene IMPPA como gremio es representar la diversidad de intereses de las empresas que lo integran. Aproximadamente la mitad está dedicada a los fertilizantes y la mitad al tema fitosanitario, entonces el gran trabajo que tenemos que hacer como funcionarios es buscar la transversalidad, defendiendo los intereses y las inquietudes de todas las empresas frente al organismo público que es quien regula y fiscaliza. La gran fuerza de los gremios radica en aunar los intereses y la representatividad de las empresas que los conforman, lo que genera un peso específico mayor que facilita el trabajo de normativas y leyes que favorezcan, y no que dificulten, el desarrollo agropecuario.
SA: Es importante añadir que nuestro gremio ha sido reconocido por trabajar de forma seria, profesional y coherente durante más de 31 años, y por eso es reconocido por toda la industria agrícola.